Su majestad el Valencia y el príncipe Getafe

final-copa-del-rey.jpgYa ha finalizado una nueva instancia definitiva de la Copa del Rey y, por ende, tenemos un nuevo campeón. Precisamente aquel que no todos teníamos en cuenta en los pronósticos previos pero que se las arregló, merecidamente, para llevarse el triunfo del Vicente Calderón. Por un puñado de minutos quedaron de lado los problemas de la liga, el juego inconsistente y los fantasmas del descenso. Por unos segundos en el tiempo una plantilla se olvidó de los referentes apartados, los conflictos internos y la falta de comunicación con el mister. Suelen decir, y no sin razón, que el aspecto psicológico es uno de los más importantes -sino el que más- dentro del mundo del fútbol. Y el Valencia se hizo fuerte en ese aspecto: desde su lugar de equipo "más importante" tomó el testigo y, pensando en todo lo malo que habían vivido durante esta campaña y en el interesante premio que sería conseguir la Copa, salieron a por el todo. La única esperanza de salvar una temporada digna de película de Darío Argento, el único resquicio de alegría de un año nefasto estaba en el Calderón. Y no lo desaprovecharon.

El Getafe, en cambio, un equipo que ha jugado en un nivel muy superior al del Valencia durante esta temporada, podría decirse que, a pesar de todo, llegaba a la final con un cartel en la frente de "misión cumplida". Obviamente, NADIE, absolutamente nadie dentro de la escuadra azulona tenía en mente hacer un paseo por la casa del Atleti en plan "a ver que pasa". Pero, ya lo hemos dicho, el aspecto psicológico prima mucho en este tipo de contiendas. Sobre todo el inconciente. Personas que saben que lo han dado todo de sí, han marcado una temporada magnífica (que podría haber sido mejor, claro está) para la entidad en la que viven . No estoy queriendo decir que el Getafe haya jugado relajado ni mucho menos. ¿Cómo se puede jugar relajado una final? Eso no existe dentro de mi entendimiento del fútbol. Y estoy seguro que los de Laudrup no lo hicieron. En estos casos puntuales estamos hablando de cuestiones previas. Después decide el juego. Y ahí fue mejor el Valencia.

El equipo de Koeman salió decidido por la victoria y tuvo las mejores chanches, anuló el juego del centro del campo del Geta (motor y timón de los azulones) y ya a los 11 minutos se encontraba 2-0 arriba. Una diferencia difícil de remontar pero no imposible. Granero hizo lo suyo y, cuando parecía que el empate se dejaba entrever, un nuevo problema de portería del Getafe terminó por signar la final. Parece que esta también es una cuestión psicológica. ¿Le costó a Ustari reemplazar a Abbondanzieri con el cadáver del partido en el Coliseum aún caliente? Puede que si. Pero no deja de parecer extraño que dos guardametas que son presente y futuro de la selección albiceleste hayan estado tan fallones en ocasiones decisivas. No es por caerle encima a ninguno de los dos, pero si el portero no brinda seguridad, el equipo no juega tranquilo. De todos modos, que el árbol no tape el bosque. El Getafe ha hecho una campaña memorable y ha logrado lo que no muchos han podido: unir a la España futbolística bajo un mismo color.

La del Calderón fue una final que vio como un equipo resuscitaba de entre las tinieblas y otro perecía sin poder llevarse un premio que mereció a lo largo de la temporada. Ya ni tiene sentido decir eso de "así es el fútbol" porque lo sabemos todos. Pero creo que después de este cotejo el Valencia saldrá tremendamente reforzado anímicamente a pesar de todo lo que ha vivido -o sufrido- desde que comenzó la temporada. Asumo riesgos y afirmo que el Valencia no descenderá de categoría. Tiene jugadores de sobra como para no hacerlo. Y este título será el aliciente anímico, el "refuerzo semántico" para que encaren el resto final con una sonrisa en el rostro. Es que el Valencia volverá a jugar en Europa durante la próxima campaña y, tal vez, sin merecerlo. Y ahí es cuando nuevamente podemos decir eso de "así es el fútbol".

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