Los sueños del Sivasspor

sivasspor.jpgSivas es una ciudad de casi 300.000 habitantes ubicada en la zona central de Turquía. Una ciudad como cualquier otra, que en otros tiempos formó parte del territorio armenio y que ahora está viviendo sus días de gloria y se encuentra convulsionada por lo que sucede. No, nada trágico está aconteciendo en Sivas, más bien todo lo contrario. Y obviamente, en esto último tuvo -y tiene- que ver un equipo de fútbol, el Sivasspor, el elenco citadino, la gran sorpresa de la actual temporada de la Turkcell Superlig.

No contentos con haberse consagrado como "campeones de invierno", a tan sólo cuatro fechas para que la contienda otomana finalice, el conjunto de Sivas se ubica a solamente tres unidades de los punteros Fenerbahçe y Galatasaray, ni más ni menos que los dos gigantes del fútbol del otro lado del Bósforo. Conducidos tácticamente por el ex jugador de la selección turca y del Fenerbahçe Bülent Uygun, el Sivasspor pretende este año lograr algo que no sucede hace 24 primaveras: que un equipo ubicado por fuera de Estambul consiga alzarse con el torneo local. El último culpable de tal hazaña ha sido el Trabzonspor, en 1984.

Sin figuras rutilantes, artilleros de renombre ni defensas impasables; sin integrantes en la selección otomana ni aportes económicos exorbitantes, el Sivasspor se ha convertido en el equipo sensación de la liga turca. Así como el Racing de Marcelino está obnubilando al respetable español por su presente o el Lanús de Ramón Cabrero consiguió obtener el pasado título en la Argentina, el Sivasspor parece juramentado a dar pelea hasta el final. Algo realmente sorprendente, ya que cuesta realmente encontrar a un jugador reconocido entre los que conforman la plantilla. Pero, de seguro, Mehmet Yildiz -su pichichi-, el guardameta australiano Michael Petkovic y el centrocampista Mohammed Kurtulus son quienes han cimentado esta gran campaña. ¿Extranjeros que refuercen, acaso? Para nada, más bien ilustres desconocidos. Solamente el guineano Diallo, el búlgaro Cvetkovic y el extremo israelí Pini Balili se encuentran entre los habituales.

Si bien el Sivasspor, que hace tan sólo dos temporadas que juega en la primera turca y fue fundado en 1967, ya está clasificado para la UEFA, ahora va en busca del premio mayor. No es imposible y quebraría la hegemonía de los grandes otomanos después de un cuarto de siglo. Nuevamente en el panorama del balón se libra otra batalla entre los pequeños y los grandes, entre enanos y gigantes, davides y goliats. No es posible abstraerse de la realidad futbolística: los resultados finales siempre suelen favorecer a los más poderosos, por una gran cantidad de razones que ni vale la pena enumerar. Pero, cuando suceden este tipo de cosas, cuando vemos a un pequeñajo ahí, entrometido, asomando su cabeza entre los mayores, a muchos de nosotros -amantes de las pequeñas causas, por supuesto- se nos ilumina una sonrisa. En la tierra del eterno Hakan Sukur, de los sufíes y de una de las aficiones más apasionadas del mundo, puede llegar una sorpresa desde el centro del país, la de un Sivasspor dispuesto a quebrantar cualquier límite. Bienvenido sea.

Artículos destacados

Comentarios recientes