Tiempo de descuento, momento de definiciones

barca-recre.jpgUn poco tarde, es cierto, pero aquí está el habitual resumen de lo que nos dejó una nueva jornada de esta competición liguera. Creí oportuno dejarlo para hoy y destacar únicamente lo acontecido en el Bernabéu para poder tratar todas las otras cuestiones con un poco más de profundidad y detalle. Aunque, ¿hay mucho para destacar? Realmente no. Da toda la sensación de que lo único que queda por resolver a estas alturas es quienes irán a Champions, quienes jugarán UEFA y a quienes les corresponderá hundirse en el ostracismo de la Segunda División. Afortundamente, ninguno de esos apartados está cerrado y, de seguro, la pelea estará abierta hasta la última jornada. Acaso el único resquicio de vida útil que le queda a este certámen sobre el cual ya hemos dicho varias cosas en el día de ayer.

Ni el gol fantasma, ni los inconvenientes de Valdés fueron los culpables de un nuevo episodio del naufragio catalán. Este problema no es reciente ni mucho menos, eso ya lo sabemos todos. Pero terminó por confirmarse -si es que hacía falta- en el mismísimo sábado, después de dejarse empatar por dos veces consecutivas y no demostrar ni un gramo de espíritu rebelde como para revertir la contienda y dejarle al menos un poco, un mínimo espacio de presión a la escuadra merengue. El Barça ya parece decidido hace rato a apostar sus enteros a la Champions League, aún a sabiendas que en las semifinales los espera todo un Manchester United que, a la postre, ya casi amañó su 17mo campeonato liguero. ¿Hizo bien el FC Barcelona en pensar únicamente en la Liga de Campeones? A mi juicio no. Puede quedarse de un día para el otro sin nada en las manos. Y eso desatará un vendaval mucho más tremebundo que el que se cierne actualmente sobre Can Barça. De suceder eso, alguna cabeza rodará, denlo por hecho. El exitismo del fútbol actual lo logrará de nuevo.

El Villarreal se había desligado de sí mismo para la lucha por el campeonato al caer ante el Sevilla. Estaba claro que los dos encuentros que marcarían a las claras el estado de forma de la entidad amarilla eran el pasado y este que culminó en derrota frente al Almería. Por eso mismo, parece que los comandados por Manuel Pellegrini se conformarán con entrar en Champions. Lo que no es poca cosa, por supuesto. Además, también deben estar contentos al ver como su jugador cedido, Marco Ruben, sigue acumulando tantos en el Recre. Tal vez en la próxima campaña goce de algunos minutos en el "Submarino Amarillo".

El Sevilla resuscita. Eso parece, al menos. Mantengo a rajatablas mi moción que dice que, al menos por calidad de nombres y hombres, el Sevilla debe aspirar a entrar en Champions. Tiene jugadores notables e importantísimos en todas sus líneas como para resignarse a aspirar por menos. Aunque, claro está, no luchará solo. De aquí a final de temporada veremos una lucha sin tregua entre los de Nervión, el Atlético y el Racing de Santander por ver quien se queda con ese último escalafón y a quienes les cae en gracia la disputa de la UEFA. Seguramente en Cantabria no deben salir de su asombro por la enorme temporada que están logrando. La verdad que es para ponerse de pie y aplaudir a rabiar lo que ha hecho el Racing durante este período, logrando la mejor campaña de su historia.

Esta liga, además, nos ha entregados algunas rachas más que interesantes. Positivas y negativas. Es notable ver cómo se han recuperado el Depor y el Athletic, ambos aspirantes a -al menos- puestos Intertoto. La primera rueda parecía presagiar lo peor para dos habituales de la Primera División, pero la recuperación ha llegado justo a tiempo. El Depor había logrado cuajar buenos partidos pero no veía traducido su esfuerzo en resultados. Algo similar le sucedía al Athletic. Finalmente, ambos están estabilizados y pueden decir con orgullo que han salido a flote de una situación angustiante. Yo soy un firme defensor -no sé si por romántico, tradicionalista o que- de la política que llevan adelante desde la institución de Bilbao y, como es sabido, esta no es una época de gloria para la cantera de Lezama, ni siquiera de jugadores vascos en general. Por eso mismo, las cosas cuestan el doble. De todos modos, creo que un buen killer de área se le solucionarían varios problemas al equipo de Caparrós.

Lo de Valencia y Zaragoza merece un post aparte y en estos días, en efecto, lo tendrán. Lo único para decir es que parece mentira que dos semejantes escuadras, que no sufren de apremios económicos, que han reforzado consecuentemente su plantilla y que estarían -por lógica- luchando por puestos europeos estén donde están. Pero el fútbol es así. Mientras la angustia agobia a unos, la algarabía y algunos jadeos satisfactorios de misión cumplida inundan a otros. Nos va quedando poco para el final y ya estamos pensando en cuánto extrañaremos al fútbol de todos los días. Por más que nos quejemos, digamos que la liga está mediocre y qué se yo cuantas cosas más, estaremos ansiosos porque vuelva a comenzar.

Imagen: Recreativo Huelva

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