Llegó la Semana Santa y comenzó la primavera para Valencia y Getafe

MataSemana Santa y el comienzo de la primavera trajeron consigo algunos premios, unos alicientes para encarar la recta final de la temporada de la mejor manera posible para dos equipos que atraviesan una suerte dispar. Estos son el Getafe y el Valencia, los únicos dos sobrevivientes en esta Copa del Rey, los elencos que se verán las caras en la finalísima a disputarse en final de temporada, ejerciendo como corolario de dos realidades bastante diferentes para esta altura del año. El miércoles, el Getafe dio el primer paso hacia su segunda final consecutiva en esta competencia. Insisto: no quiero sonar repetitivo, pero la del Getafe es una de las apariciones más refrescantes para el fútbol español en los últimos tiempos. Un verdadero ejemplo de cómo puede forjarse un club prácticamente desde la nada, para llevarlo a los máximos escenarios continentales y hacerlo con buena fortuna. Si algo le faltaba a este impresionante presente azulón, era acceder nuevamente a esta instancia de la Copa. Mientras tanto, el Bayern Munich espera a estos auténticos tapados con ganas de captar la atención de los ojos europeos. Pero, paso a paso, los de Laudrup consiguieron salir airosos de El Sardinero, a pesar de que esa muy buena escuadra adiestrada por Marcelino consiguió acotar distancias en la eliminatoria a minutos de iniciado el cotejo. Como de costumbre en el fútbol español, hubo polémica en este cotejo en el tanto del Getafe y, a su vez, abre el juego del debate sobre si se debe parar el juego o se debe tirar el balón fuera  cuando un rival está tendido sobre el césped. Ustedes tendrán las respuestas y sus opiniones. De lo que si podemos estar seguros es que el Getafe es el único elenco que español que está vivo en las tres competiciones. Nada más y nada menos. Pero el Valencia es quien, sin dudas, se queda con el mejor sabor de boca en esta etapa del año. Después de sufrir una más que prematura eliminación de Champions, de sufrir vaivenes de todo tipo a nivel futbolístico y dirigencial, de ver apeados de su plantilla a varios de los máximos referentes de la escuadra y de atravesar por un presente lleno de dudas a nivel liga, llegar a la final de la Copa -y eliminando nada menos que al Barça- es un premio al esfuerzo para un plantel golpeado y una recompensa a la afición por todas las veces que ha tenido que sufrir más de la cuenta en esta presente temporada. Lo del Fútbol Club Barcelona ya es preocupante. No muestra síntomas de recuperación, el Madrid está lejos -aunque no inalcanzable- y ya el común de la opinión pública comienza a dudar si podrá dar cuenta del Schalke 04 en la Champions, acaso la presea más deseada -¿y más posible?- de las que le quedan en disputa a los de Rijkaard. Yo no me aventuro a decir que este ciclo en donde el Barça se alzó con muchos trofeos que durante tiempo le fueron esquivos haya llegado a su fin. Pero los blaugranas demuestran problemas severos en muchos aspectos. Sobre todo morales, anímicos y futbolísticos. La relajación y el aburguesamiento de varios miembros de la plantilla han puesto en dudas el futuro culé. Todo hace creer que la 2008/2009 llegará con muchos cambios en Can Barça. Valencia y Getafe. Getafe y Valencia. Dos realidades futbolísticas que se verán las caras en una final más que interesante. Uno, un equipo que esperaba encontrarse en una posición totalmente distinta a estas alturas del año, pero que, en cambio, todavía tiene la posibilidad de alzarse con una competencia y jugar en Europa la próxima temporada. La otra, una institución que viene exhibiéndose como ejemplo de gestión y que quiere llevarse lo que el Sevilla le negó en la pasada final. Uno es grande, el otro más pequeño. Pero, cuando llegue la hora de la verdad, ambos pujarán por la Copa con el mismo impetu y entusiasmo.

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