Otra vibrante jornada de Champions con suerte ambigua para los españoles

fenerbahce.jpgHa finalizado otra emocionante jornada de Champions y, nuevamente, la suerte ha sido dispar con los dos equipos españoles que debían hacer de las suyas en este preciso instante. De un lado, se dio la lógica. El Fútbol Club Barcelona superó su trámite con solvencia y ya se encuentra en el bombo de cuartos. Del otro, el Sevilla regaló un partido que tenía servido en bandeja y se quedó apeado de la competición por obra y gracia de un bravo Fenerbahçe, que no temió en calzarse el traje de héroe y revertir una eliminatoria que tuvo en su contra prácticamente en todo momento. Lo del Barça era de esperar. Estaba cantado que, cuanto más rápido anotara el conjunto comandado por Rijkaard, más liquidada estaría la contienda. Y si desde el otro sector del terreno, el equipo visitante, aquel que está en obligación en salir a buscar el partido desde el vamos, no hace nada para lograr su cometido, pues mucho mejor. Se esperaba más de este Celtic, que cayó al Camp Nou como si hubiese obtenido una holgada renta en la ida. Es más, daba la sensación de que en todo momento los escoceses no confiaron en sus posibilidades. Xavi, al minuto 2 de partido, se encargó de transformar a este cotejo en un mero amistoso con marco de Champions, donde los espectadores podían sentirse privilegiados de estar en un escenario lujoso pero lo futbolístico ya venía resuelto desde mucho antes. Pero queda para lamentar la segura baja que obligará a Lionel Messi quedar fuera de los campos por, al menos, un mes. Todo listo para el Barça, hizo lo suyo y ahora espera su próximo rival. Lo del Sevilla es para lamentarse y mucho. Ha desperdiciado una chance histórica de meterse entre los ocho mejores del continente, y sabe mejor que cualquiera que la culpa de esto es de nadie más que suya. ¿O qué puede decirse de un conjunto que lo primero que necesitaba era anotar rápido para decidir la eliminatoria, lo hace y luego lo desperdicia? El Sevilla tuvo todo a su merced. Hasta los fallos del portero y la defensa otomana, igual que los que se presentaron a su favor en el pasado cotejo. A los 10 minutos de partido, la afición se regodeaba con un 2-0 reflectando orgulloso desde el marcador. Luego se acercó este valeroso conjunto que es el Fener y logró nivelar un poco la contienda. En un momento el resultado se transformó en un 3 a 1 para los locales y los fallos regresaron, en compensación, para que el 3-2 de los de Zico forzara la prórroga. Partido emotivo si los hubo. ¿Quién hubiera pensado que el mismo 3 a 2 de la ida iba a volver sobre el ruedo? Pero así fue. Ambos equipos, con sus clamorosos errores defensivos, se encargaron de que el resultado fuera idéntico al de la ida, pero con invertidos protagonistas. Los penalits decidieron. Y, como siempre se sabe, estos suelen ser una lotería. O la fortuna de los que mejor los ejecutan. Y fue todo del Fenerbahçe, que ni siquiera necesitó ejecutar el último de la serie. Y ese Volkan Demirel, el mismo portero que había regalado los dos primeros goles, fue el que se puso en la piel de un Lev Yashin, un "Pato" Fillol o un Rustu Reçber, para nombrar a un coterraneo famoso. Lo habíamos advertido: este Fener de Zico no es un simple equipo turco que se mete en Europa "a ver que pasa". No. Y mucho menos cuando se saben que no tienen nada que perder. Ahí están ahora, a la espera de convertirse en la cenicienta de la competición. De dar el batacazo enmudecedor. Mención aparte en el resto de la jornada de Champions para dos verdaderos equipazos ingleses: el Arsenal y el Manchester United. Los de Wenger se cargaron, nada más ni nada menos, que al último campeón, al Milan de Ancelotti. Un equipo que, sin dudas, ya cumplió su cuarto de hora y clama por una renovación urgente de su plantilla. Los "Gunners" se hicieron fuertes en San Siro y dejaron con la boca abierta sobre el final a unos italianos que en ningún momento merecieron pasar de ronda. También fue bueno lo hecho por los del interminable Sir Alex Ferguson, dejando de lado a un Lyon que no puede imponer en el continente la supremacia absoluta que detenta en su país. Si Liverpool y Chelsea mañana rubrican sus respectivos compromisos, estarán demostrando sobradamente el por qué de la Premier como la liga de este continente que se encuentra más en forma.

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