Jurgen Klopp, la víctima de la ‘Era Guardiola’
Si Jose Mourinho y el Real Madrid eran la némesis de Pep Guardiola en el Barcelona, ahora en el Bayern de Munich su rival será Jurgen Klopp, entrenador del Borussia Dortmund. Analizamos al gran perjudicado de la era Guardiola.
El inicio liguero de los principales candidatos a los títulos en Europa, no había cumplido el guión previsto. Ya fuera por el Mundial, por el apretadísimo calendario o porque el fútbol en algunos rincones seguía igualándose, los ‘gigantes’ aún debían dar un paso al frente y demostrar su fortaleza. En Alemania, en esa Bundesliga que quizás conserva el punto competitivo de mayor arraigo por la equidad histórica entre todos aquellos que intentan arrebatarle el trono temporalmente al Bayern de Múnich, esta sensación de imprevisibilidad ha crecido enormemente. En esa dinámica se han sabido mover varios equipos estos últimos cursos pero hace tres años, esa regeneración del campeonato alemán impulsó el regreso a la élite de un gigante con pies de barro que pretendía transformarse aprovechando el momento sólido de su país.
Otrora rey continental y referente europeo, el Borussia Dortmund consiguió levantar el vuelo tras años de penumbra a costa de una crisis financiera transportada a lo deportivo. Un par de fichajes acertados, la paciencia con un proyecto ilusionante y, desde luego, ese empuje ofensivo que actúa de factor desequilibrante en el fútbol actual, logró el resto. Aunque el engranaje ideal para que esas pautas funcionarán en la dirección adecuada, sin estridencias, con equilibrio y con un fantástico estilo sobre el césped, fue el técnico más revolucionario y alocado de la Bundesliga. Convertido en mito, ya con títulos poderosos en su haber y con un carácter vanguardista, la cara enigmática de la Bundesliga está en peligro por la ‘Era Guardiola’: Jurgen Kloop es, ya, la primera víctima del golpe de efecto bávaro.
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El técnico del Borussia Dortmund, dejó un recuerdo imborrable para la singular historia del equipo de Maguncia, el Mainz 05. Un niño que a los 5 años ya formaba parte de los clubes de su Stuttgart natal, pasó a ser un chico tocado por la pasión futbolística adecuada para afrontar cualquier reto que se prestara. Pasó dieciocho primaveras intentando encontrar su hueco pero sus larguiruchas piernas no convencían a nadie hasta que se presentó en el ya extinto Bruchwegstadion. El vetusto estadio del Mainz iba a ser el epicentro de sus locuras durante otras dieciocho primaveras, las que pasó como futbolista y entrenador. Porque Kloop llegó al Mainz en 1990 para sumar un total de 325 partidos oficiales con la camiseta de los Rot-Weiß, con la que consiguió apenas 52 goles, frutos la mayoría de sus grandes movimientos como delantero más que de su pegada. Es el jugador que más tiempo defendió al club en el césped, no el de la Bundesliga, sino el de categorías inferiores donde el Mainz se fogueaba buscando la gloria en el barro.
Semejantes registros le ayudaron para tomar el cargo de técnico en 2001, cuando la afición empujó para que la opción de técnico interino recayera sobre sus espaldas. Una serie de victorias le sirvieron para ganarse la confianza y durante dos campañas, rozó con un cuarto puntos las opciones de play-off de ascenso a la Bundesliga. Pero al tercer intento llegó la vencida y en 2004 la tercera plaza en la Bundesliga 2 le cruzó con el Bochum, al que derrotó, haciendo debutar así a la entidad en el primer nivel del fútbol teutón. Su reto no terminó allí, sino que logró mantenerlo dos años más en mitad de tabla (hasta jugó Copa de la UEFA debido al Fair-Play), y aunque a la tercera campaña volvieron a descender, Kloop se mantuvo firme y defendido por toda la ciudad. Un par de campañas quedándose a las puertas del regreso a la Bundesliga, le hundieron definitivamente en junio de 2008.
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Se marchaba un técnico capaz de ser entrevistado por sus propios jugadores en zona mixta, un profesional capaz de despedirse de su público, que lo adoró durante 18 largos años, contando chistes y el mismo que es ya imagen publicitaria en todo el país con una singular ironía. Para no dejarle descansar, apareció el Borussia Dortmund, un ‘gigante’ nacional que un día lo fue también en Europa y que tras una década en la penumbra deseaba un técnico joven, enérgico y acostumbrado a pelear sin muchos argumentos económicos (su crisis financiera era notable). En apenas cinco campañas ha logrado recuperar el prestigio del Schwarz-Gelb con dos Bundesligas y capacidad para competir en Europa, ilusionar al magnífico Westfalen con una generación de jóvenes promesas a las que el propio Kloop ha moldeado, y acertar en los fichajes más rentables de Alemania en los últimos tiempos.
Este Borussia Dortmund nació luchando, superando obstáculos, tocando éxitos efímeros y reaccionando cuando las monedas les habían dado la espalda. El primero en ser elogiado por ello fue Jurgen Klopp. Por sus conceptos y habilidades anímicas. Por su carisma y fuerza revolucionaria. Por sus ideas, aquellas que le llevaron a explotar las cualidades de su cantera, a realizar gastos financieros solo para mejorar mermas concretas y a hacer jugar a sus chicos amarillos como nunca antes había visto la Bundesliga. Un aliado del virtuosismo, de la posesión como elemento vital, de las asociaciones y movimiento como germen del éxito y, desde luego, de la presión en campo rival para limar las fuerzas del enemigo. Premisas de la nueva Alemania de Joachim Low pero, sobre todo, de Pep Guardiola, el mismo que hoy se sienta frente a él en el trono del Bayern de Múnich para retarlo a un combate altamente singular. Gane o pierda, Klopp es la primera víctima del ‘guardiolismo bávaro’.
LOS ESPECIALES DEL MONOGRÁFRICO 'BAYERN Y LA ERA GUARDIOLA'









