Albacete: Los mejores jugadores del Queso Mecánico

Homenajeamos a los nombres propios del mejor Albacete

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Benito Floro Benito Floro

Si hace pocas fechas fue el Real Oviedo quien acudió al rescate de las masas para poder hacer frente a su delicado presente económico, en la última semana hemos conocido la situación de otro club que también jugó en primera división hace no tanto tiempo, el Albacete Balompie. Conocido a inicios de los años noventa como el “Queso Mecánico” debido a las actuaciones del equipo entre 1990 y 1992, (temporadas en las que firmó dos ascensos de forma consecutiva en solo dos años y tuvo un destacado paso por la máxima categoría del fútbol español), el club no vive en este momento su mejor época, anclado en la segunda división B. Recordamos a los artífices de aquellos años legendarios, los hombres del mejor Albacete de la historia.

Si existe un nombre que los aficionados al fútbol relacionan de forma inexorable con el Albacete de la década de los noventa, ese es sin ningún género de dudas Benito Floro. El “Queso mecánico” consiguió su primer ascenso a primera en Junio de 1991, culminando con una victoria ante el Salamanca una temporada sensacional en la que llegaron a la máxima categoría junto al Deportivo de la Coruña; los dos equipos se convertirían en revelación muy pronto, aunque sería el Albacete quien deslumbraría primero en la lucha con los grandes. Su séptima posición al término de la campaña 1991-92 no les permitió diputar competición europea, aunque rozaron los puestos UEFA durante gran parte de la temporada, certificando uno de los mejores debuts de la mano de Floro.

El Real Madrid no dejó escapar el talento demostrado por el técnico nacido en Gijón en 1952, y decidía incorporarlo para dirigir al primer equipo en verano de 1992. Benito Floro encarnaba a la perfección los valores buscados por la directiva de Ramón Mendoza, que cansada de entrenadores extranjeros, con los que había contado siempre en las últimas temporadas (con la salvedad del naturalizado Di Stefano), buscaba dotar al equipo del aire nacional que necesitaba, intentando aprovechar los últimos coletazos de una Quinta del Buitre que tardaría varias temporadas en volver a conquistar el título de liga.

Floro fracasó en el Real Madrid, con el que solo pudo conquistar una Copa del Rey en 1993, siendo crucificado tras la manita del Camp Nou y la derrota en Lleida, con la histórica charla a los jugadores captada por las cámaras.

El inolvidable Zalazar también fue uno los futbolistas insignia del Albacete, autor de los dos goles que concedieron al equipo el primer ascenso a primera. Tenía un golpeo de balón extraordinario; infalible desde el punto de penalti y muy temido en los lanzamientos de falta, a los que conseguía impregnar de estilo personal dotándolos de mucha potencia. El gol más recordado se lo marcó a Diego, el portero del Atlético de Madrid. El uruguayo conectó un disparo desde el centro del campo con claras probabilidades de terminar en la red desde que el balón salió de su bota. Fue 40 veces internacional con la celeste.

Delfí Geli y Santi Denia vivieron en el conjunto manchego grandes temporadas, antes de coincidir a las órdenes de Radomir Antic en el Atlético del doblete. El catalán llegó incluso a debutar con la selección española en un amistoso ante Portugal a inicio de 1992, cuando solo contaba con 22 años. Santi fue capitán de la selección Sub 21 durante una época, y firmó una sensacional campaña en 1995-96, convirtiéndose en el eje de la defensa colchonera y llamando con insistencia a las puertas de la selección absoluta. Javier Clemente le hizo debutar en el último encuentro de clasificación para el Mundial de Francia 98 ante Islas Feroe.

El inolvidable panameño Rommel Fernández encontró la muerte jugando en las filas del Albacete. Su paso por el equipo entrenado entonces por Víctor Espárrago no fue tan exitoso como el protagonizado en Tenerife, aunque esperaba encontrar un lugar en la plantilla del Valencia de la siguiente temporada, club por el que estaba cedido. Otro delantero, Fernando Morientes, fue uno de los integrantes del gran Albacete que estuvo muy cerca de alcanzar la final de la Copa del Rey en la campaña 1994-95. El de Sonseca abandonó en camilla el partido de ida disputado en Mestalla ante el Valencia de Carlos Alberto Parreira (el último encuentro del brasileño por cierto); el Albacete perdería 1-2 el encuentro de vuelta y Morientes, terminaría saliendo del club en dirección hacia Zaragoza con solo 18 años, comenzaba entonces una de las carreras más prolíficas en cuanto a acierto goleador se refiere del fútbol español.

Pero más inolvidable si cabe y con un hueco en la afición del Albacete permanece Luis Gabelo Conejo. El portero costarricense había sido integrante de la enigmática selección de su país que alcanzó los octavos de final en la Copa del Mundo de Italia 1990, superando un grupo muy difícil en el que se encontraban Brasil, Escocia y Suecia. Llegó con 30 años al Albacete, pero con sus paradas y carisma se ganó a la afición de su nuevo club en la liga española.

Otros futbolistas de calidad que generaron expectación y fueron un quebradero de cabeza para equipos rivales fueron: Nenad Blejica, Antonio Pinilla o el jerezano Luna.

Capítulo a parte merece Andrés Iniesta, formado en el club de niño, aunque abandonó muy pronto las filas del conjunto manchego para firmar por el Barcelona. Se convertiría años más tarde en el mejor embajador de Albacete, y ahora ha arrimado el hombro para intentar ayudar en esta difícil situación ofreciendo su imagen en favor del club.

LA APUESTA del día

Vasco de Gama y Atlético Paranaense se medirán en la jornada 34 del Brasileirao. El duelo se jugará a las 22:30 horas en Sao Januario.

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