Argentina: Brujería y fracaso de los potreros

Sus nuevas generaciones no están a la altura de la historia de la albiceleste

La selección de Argentina ha fracaso en el Sudamericano Sub 20 que ha organizado y sus jóvenes promesas no están a la altura de la historia de la albiceleste. Analizamos de la mano de José David López el oscuro futuro que le espera a la selección argentina.

Se perdió la magia, se perdió la gambeta y se perdió, desde luego, la capacidad para reinventar un fútbol enfermo en su arcaísmo. La base que durante años alimentó, generó y mediatizó uno de los mayores manantiales mundiales, ha sido eliminada en apenas unos años, frenando no solo la estructura de una de las pasiones más poderosas de una potencia futbolística, sino la fuerza competitiva que siempre contempló en los escenarios más trascendentales. Y no lo ha demostrado en escenarios absolutos, con sus mejores estrellas y aquellos que generan mayor repercusión, sino lo que es peor, lo refleja en su base, en su germen, en los chicos que deberán tomar el mando y relevar a los cracks actuales (que por cierto, cada vez son menos y de mayor irregularidad), en el epicentro que reafirma la capacidad de renovación de cada país en América: Sudamericano Sub 20.

Argentina era el organizador, lo que había esperanzado a un país consciente de que su organigrama juvenil está golpeado desde hace tiempo (no por una explicación concreta, sino por una amalgama de errores y malas administraciones con los jóvenes malvendidos a empresarios y extranjeros ante de cumplir su desarrollo completo). La responsabilidad recaía sobre los hombros de Óscar Garré, que condujo al conjunto albiceleste por la suspensión del entrenador previo, Marcelo Trobbiani, que no pudieron responder de ninguna manera a las pretensiones del torneo que, tras fracasos previos, mínimamente les obligaba a conseguir plaza mundialista. Metas no excesivamente inaccesible o faltas de realismo, exigidas por grandeza e historia pero alejadas del nivel real de una selección que fracasó por completo sin ni siquiera poder pasar al hexagonal final que otorga cuatro plazas para el Mundial de Turquía (a disputarse entre junio y julio de este 2013).

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El cuerpo técnico de la albiceleste no dudó en tacharlo de decepción y falta de obligaciones cumplidas, por lo que ha arrastrado diferentes ceses y dimisiones en diferentes cargos que rodean a estas secciones. "Culpables somos todos. Cuando se gana ganan los jugadores y cuando se pierde, lo pierden los cuerpos técnicos. Es la realidad. No hay que esconderse, sino dar la cara. Hay materia prima, pero hay que seguir trabajado para tener un equilibrio futbolístico y saber que no se es más que nadie. Este torneo demostró que está todo muy equiparado, no es porque Argentina se quedó, sino también que hay muchos países han crecido", dijo Garré, que se encontró con la crisis galopante tras el repentino cese de Trobbiani y que no pudo evitar que Argentina fracasara (jugó cuatro partidos con dos derrotas, ante Chile y Paraguay, un empate frente a Bolivia y una victoria sobre Colombia).

En un contexto desgarrador para un país absolutamente devoto de un fútbol que se les hunde y que toca fondo en cuanto a las previsiones del futuro más cercano, las explicaciones y desvaríos se han multiplicado. Tanto que tras quedar eliminada, se destapó que tuvo la ayuda espiritual de Leoncio, una especie de ‘brujo cubano’ que abogaba por proteger a sus internacionales: “La misteriosa presencia de Leoncio en el búnker argentino y en el estadio, es otro despropósito que no le hace ningún favor a las selecciones juveniles. El brujo tomaba algunas decisiones como, por ejemplo, cambiar el vestuario local al visitante y utilizar el banco de suplentes que suelen tener los otros equipos durante el choque ante Bolivia”, explican varios medios argentinos.

Una farándula que amplía las grandes deficiencias en la base establecida dentro del fútbol argentino. Un interminable sin fin de errores, intereses, negocios y administradores que limitaron hasta su sequía, aquellos potreros otrora fabricadores de estrellas exportadas a todo el planeta. Hoy la estrella no aparece y el fracaso acentuado de esta generación, reafirma los graves problemas futuros que debe afrontar de inmediato una de las grandes potencias históricas para no quedar en el anonimato al que parece decidido a auto-avocarse. Ya no hay dioses, ya no hay magia, ya no hay gambetas…

[video:https://www.youtube.com/watch?v=8q9io6N4jSo]

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