La vulgarización del Inter de Milán

Los interistas han sufrido una metamorfosis deportiva

Lance del pasado Inter de Milán - Palermo/ Lainformacion.com Lance del pasado Inter de Milán - Palermo/ Lainformacion.com

Estados de ánimo, resultados inesperados. A todo ser humano, a toda persona que forma este caprichoso mundo le afectan los factores que hacen variar en mayor o menor medida su rutina, su día a día.

Las rachas de resultados en el mundo del fútbol es el cúmulo de sensaciones que se viven dentro de un vestuario y que al fin y al cabo acaba traduciéndose en mejores o peores resultados. Un buen entrenador debe, a parte de facilitar los conocimientos futbolísticos de los que disponga de la mejor de las formas, saber manejar las situaciones. En el siempre mediático fútbol los recuerdos no sirven de nada.

Las decisiones las marca el presente. El carpe diem maneja la totalidad del fútbol. Un técnico laureado capaz de llevar a un club a la gloria deportiva dentro de unas limitaciones es finiquitado en cuestión de tiempo por una mala racha, por una mala gestión diferente a la anterior o simplemente por la costumbre y filosofía muy común en España de cambiar de entrenadores.

Sin embargo, en Italia se vive una situación curiosa con el Inter de Milán. Es cierto que los de Claudio Ranieri han sabido hacer frente a las adversidades de comienzos de temporada, donde se codearon de tú a tú con los siempre calientes y temidos puestos de descenso. Pero también es cierto que ese prestigio en materia de títulos que adquirieron en río revuelto en el famoso caso del Moggigate o Calciopoli (donde sus grandes rivales quedaron relegados a un segundo plano por fraude en materia de apuestas).

Desde entonces su prestigio ha quedado aparcado tanto a nivel nacional como europeo. Sí es cierto que ha habido una reacción, que los interistas han sabido hacer frente a las adversidades, pero la irregularidad ha sido el factor común que a día de hoy les hace sobrevivir en la quinta posición a ocho puntos del líder Juventus de Turín.


Malentendidos entre técnicos como Gasperini y ahora Ranieri con el jugador que marca mayormente la diferencia como es el caso de Wesley Sneijder acaban afectando en mayor o menor medida a que la irregularidad siga adelante. Un futbolista que en el pasado Mundial de Sudáfrica fue considerado uno de los tres mejores del campeonato, que llegaba como el principal estandarte del triplete interista con Jose Mourinho.

Una de las potencias futbolísticas en territorio italiano que hace tan solo dos años conquistaba Europa tras vencer al Bayern de Munich en la Final de la UEFA Champions League y que se coronaba con un gran triplete sumándole la Serie A y la Coppa de Italia. Un club poderoso tanto a nivel deportivo, económico como institucional que ha pasado de tocar el cielo futbolístico a no estar presente entre los cuatro primeros clasificados, fuera de puestos de Liga de Campeones.


¿Causas? Varias a simple vista. La no confianza total sobre Sneijder, líder dentro y fuera de los terrenos de juego. Algo impensable el pasado verano, justamente cuando los rumores le colocaban en Old Trafford previo pago de una más que resultona oferta del Manchester United. Jugadores como Ibrahimovic o Samuel Eto'o que han vestido la camiseta neroazzurra y que en la actualidad no se encuentran en el Inter de Milán. Diego Milito aparece como la principal estrella en el aspecto ofensivo.

Todo parecía ir en el camino indicado, pero una racha negativa de tres resultados consecutivos sin ganar entre Serie A y Coppa de Italia vuelven a colocarles en el escaparate de los conjuntos que no cumplen con las expectativas.

Queda un mundo, sin lugar a dudas, pero la irregularidad no debe ser un buen presagio para una afición interista que desea volver a saborear las mieles del éxito cuando antes.

LA APUESTA del día

Betis y Getafe serán los encargados de echar el telón a la cuarta jornada de liga. El Benito Villamarín será testigo de ello.

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