Clase ética sobre racismo en la Premier League

Una baza más a favor del fútbol inglés

El Mundo se entiende bajo unas normas, bajo una ética marcada por leyes universales, creadas por el pasado que por factores varios son impuestas para, al menos, intentar buscar una regularidad y una normalidad vital que permita a los seres humanos convivir con sentido, con respeto y sobretodo para lograr que la población mundial sea reconocida como igual.

Sin embargo, personalidades varias, millones. Cada persona, un mundo. Más claro, transparente y sencillo imposible de comentar. Cada mente decide y actúa en consecuencia de sus valores, de su educación, de sus vivencias y experiencias e incluso de lo que puede llegar a ver a su alrededor.

Insituciones públicas, de poder, educativas. Todas ellas luchan por evitar un problema latente en el planeta como es el racismo, esa acción de evaluar y valorar a otra persona por debajo de uno propio, de menospreciar bajo una opinión personal, o en ocasiones generalizada, y actuar en consecuencia como superior. Racismo, una de las mierdas vivientes del fútbol.

El fútbol es sin duda alguna uno de los mayores poderes del Mundo. Su poder de acción, de absorción le convierten en una de las fuerzas deportivas que superan las fronteras y valores de lo deportivo. Por ello, gracias al poder de masas con el que convive, es capaz de impulsar actividades para regular la ética humana, entre ellas esa masacre llamada racismo.

Un país digno de elogio por sus medidas para acabar con esa pesadilla. Inglaterra, como en tantos y tantos casos de ejemplaridad, sigue siendo pionera y por casos como la lucha por el racismo sigue a la cabeza de las mejores ligas del Mundo.

[video:http://www.youtube.com/watch?v=kCGG2_hNB4A&feature=related]

Recientemente ha salido a la luz un nuevo ejemplo de medidas anti-racismo en el fútbol inglés. Durante un Liverpool – Manchester United el delantero uruguayo del conjunto red Luís Suárez se dirigió al lateral izquierdo de origen francés en tono racista. La FA cazó al delantero y, tras el paso de catorce días que tenían los de Anfield para apelar la rebaja de partidos, el futbolista deberá cumplir una sanción de ocho partidos que privará a los suyos de contar con sus servicios.

Una acción digna de elogio. La lucha contra el racismo se ha convertido en las últimas décadas en una de las obsesiones de todo organismo para eliminar cualquier barrera que evite la igualdad entre los miles de millones de personas que existen en todo el Mundo.

Un país, una liga que contrasta totalmente con su mayor contrincante en la lucha por la hegemonía de mejor liga del Mundo. En España han existido casos de racismos totalmente claros, evidentes, patentes, pero pese a ello no han sido capaces y óptimos para ser instructivos. Ninguna sanción. Famosas fueron las rabietas de Samuel Eto'o en estadios como La Romareda, la famosa mano de Sergio Busquets la pasada temporada que ocultaba quien sabe la palabra mono. Muchos estadios se acogieron a la moda de los gritos xenófobos contra jugadores contrarios, sin pararse a pensar que en sus propios conjuntos militaban jugadores de idénticas características.

La decisión de intentar, al menos, insultar, descalificar al contrario, mediante comentarios racistas ya es el primer error y la debilidad humana que, frente a decisiones u oportunidades nulas de poder enfrentarse, decide echar mano de este tipo de descalificativos.

Inglaterra y España. Premier League y Liga BBVA. Consideradas dos de las mejores ligas del Mundo, cuentan con diferencias notables, entre ellas la dedicación y el saber llevar un problema latente entre la población como es el racismo.

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