Matthews, el debutante de 35 años

Jugó dos Copas del mundo con Inglaterra

Stanley Matthews con la selección inglesa Stanley Matthews con la selección inglesa

Jugar un Mundial a la edad de 35 años es un privilegio reservado para muy pocos hombres. Gozar de continuidad y prolongar la presencia en el equipo nacional hasta el siguiente campeonato, es algo que roza lo utópico en el mundo del fútbol. Justo fue lo que le ocurrió a Stanley Matthews, uno de los mejores jugadores de la historia. Poseedor de grandes facultades para la práctica del fútbol, que le permitieron alargar su trayectoria muchísimos años, y heredero de la nobleza primitiva de un deporte que le encumbró hasta límites insospechados para un futbolista de su época.

La Copa del mundo de Brasil 1950 significó la primera presencia en el campeonato de la selección inglesa. Era la presentación en sociedad de un grupo de jugadores que estaba llamado a marcar una época en la competición. Los campos brasileños debían ser para los futbolistas británicos, el escenario de una clase magistral sobre como jugar al fútbol. Por primera vez, los inventores de este deporte se dignaban a compartir cartel con humildes aspirantes a reyes del firmamento futbolístico. Jugar la Copa del mundo representaba un detalle por parte de los aventajados futbolistas ingleses, que no deberían tener problema para pasear la Jules Rimet por el Támesis unos días después.

En 1950, Matthews llevaba 16 años jugando con Inglaterra. Parecía el momento perfecto para dejar paso a hombres que empezaban a destacar, como Tom Finney, un brillante extremo que jugaría toda su carrera en el Preston. Pero Matthews se resistía a abandonar su lugar, los años estaban consiguiendo fabricar un futbolista de una fortaleza envidiable, mientras su magnífico regate seguía intacto.

Inglaterra llegó a Brasil con un equipo colosal. Alf Ramsey, que sería después seleccionador inglés o el mítico Billy Wright (Que fracasaría después como técnico en el Arsenal, antes de la llegada de Bertie Mee), ofrecían seguridad a la retaguardia y el centro del campo. Arriba gozaban de la calidad de Mortensen, un futbolista que era compañero de Matthews en el Blackpool.

A pesar de que la sombra de Stanley Matthews era alargada, el seleccionador Winterbottom no contó con el atacante en los dos primeros partidos. En la primera jornada cumplieron el pronóstico y derrotaron a Chile en el estadio de Maracaná. Pero la tragedia del fútbol inglés estaba todavía por llegar. Si alguien se hubiera atrevido a escribir un guión de película de terror más acertado para los inventores del fútbol, hubiera pensado irremediablemente en Brasil 1950.

El humilde equipo de Estados Unidos batió a los jugadores de Inglaterra. Tantos kilómetros para perder el orgullo en el campo de batalla, pensaron los informadores británicos desplazados. La ausencia de Matthews del equipo titular en los dos primeros encuentros, fue la mecha que encendió la llama de la crítica. Solo restaba una oportunidad en el tercer encuentro, y en esta ocasión, el habilidoso y veterano delantero del Blackpool sí tomaría partido.

Pocos momentos se recuerdan en la historia del fútbol español como aquel encuentro jugado el 2 de Julio de 1950 en Maracaná. España e Inglaterra buscaban su clasificación a la segunda fase. Para el equipo latino, batir a su rival significaba una reivindicación política. En tiempos de aislamiento y hambre, el fútbol era una de las pocas vías de escape que podía encontrar aquella España de mediados de siglo. Para Inglaterra era mucho más... si perder ante los norteamericanos había sido un accidente, volver a caer ante España podría demostrar la ineficacia de su fútbol. En definitiva, Inglaterra se jugaba el poco crédito que le restaba.

Para vencer y lograr la clasificación, Winterbottom haría uso de un arma que no había utilizado hasta el momento. La prensa lo reclamaba y él esperaba responder con su famoso "regate bajo presión". Stanley Matthews soñaba con impresionar a Maracaná.

El desgaste británico fue titánico. Sobretodo tras marcar Zarra el único tanto del partido, el gol que haría renacer de sus cenizas a la furia española. Matthews debutaba en una copa del mundo, pero murió con su país. España resistió las acometidas inglesas y evitó la coronación de Matthews. La gloria estaba reservada para los Telmo Zarra, Antonio Puchades o Gainza.

Nadie hubiera imaginado entonces que el incombustible Stanley tendría otra oportunidad de acudir a una Copa del Mundo. En Suiza 1954 demostraría gran parte de su talento y dejaría para la posteridad una serie de actuaciones que demostraron que no estábamos ante un futbolista habitual. Matthews se despidió de los mundiales sin marcar, pero su actuación ante Bélgica, en un partido memorable que terminó con empate a cuatro goles y en los cuartos de final, saldaron con creces la deuda que el torneo había contraído con el genio de Hanley.

En el mundial de Brasil fueron los inocentes estadounidenses y los envalentonados españoles quienes privaron a Inglaterra de avanzar en la competición. En 1954, el destino quiso que los ingleses tuvieran que enfrentarse a los campeones del mundo. Uruguay puso freno a la trayectoria de un equipo, que estaba vez sí que estaba aprobando su examen.

El partido de cuartos de final se convirtió en una pelea entre Matthews y Schiafino. El británico le llevaba nada menos que diez años al uruguayo, pero fue un dato que solo tuvo presencia en el carnet de identidad. A pesar de la derrota, Stanley Matthews dio una lección futbolística, regateó, asistió y se movió con el hambre de una futbolista de 25 años. Su presencia en el terreno de juego fue notable, basculó desde la posición de delantero a zonas más retrasadas y jugó por la izquierda y la derecha. El jugador total, al que solo le faltaron dos cosas para completar su actuación; el gol y la clasificación. Uruguay terminó ganando por cuatro goles a dos, pero Inglaterra recuperó parte del honor que se había esfumado en Brasil 4 años antes.

Mathews se despidió de los mundiales, pero prolongaría su estado de gracia unos años más, lo que le sirvió para ser condecorado dos años más tarde con el primer balón de oro de la historia. En 1961 volvió a su primer club, el Stoke, donde puso final a una de las carreras más legendarias de la historia del fútbol. La Copa del mundo siempre recordará a un "joven" debutante de 35 años ...Stanley Matthews.

LA APUESTA del día

Barcelona y Tottenham se medirán en la sexta jornada de la fase de grupos. El encuentro se disputará a las 21:00 horas en el Camp Nou.

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