Argentina: Pablo Guiñazú o el premio a la paciencia

Es la gran novedad de la convocatoria de Argentina

Pablo Guiñazú Pablo Guiñazú

Cómo sucede en la novela de Dino Buzzatti, la paciencia ha tenido recompensa para Pablo Horacio Guiñazú. En lo más alto de un fortaleza perdida en medio de ninguna parte, el teniente Giovanni Drogo espera su momento de gloria, el momento en el que deba combatir a los Tártaros. Drogo es un joven militar recién licenciado y su primer destino es Bastiani, una fortaleza alejada del mundo desde donde deberá otear en horizonte a la espera de un posible ataque tártaro. La ilusión de Drogo desapareció cuando tras quince años de absoluta soledad los Tártaros no daban señales de vida. El teniente, envejecido sin conocer la gloria que tanto ansía, comienza a plantearse la opción de desertar, incluso piensa que los Tártaros ni siquiera existen.

Sin embargo, decide mantener su puesto y cumplir con lo que se le ha mandado. Finalmente los Tártaros aparecen, pero el teniente ya está demasiado mayor para combatirlos y se queda sin su momento de gloria. Al menos eso piensa Drogo, porque la gran victoria de este personaje creado por Dino Buzzati en El desierto de los Tártaros fue tener el valor suficiente como para mantenerse en su puesto para cumplir con la misión que se le había encomendado. La novela del periodista italiano manda el mensaje de que la gloria acaba llegando si luchas y te esfuerzas por conseguirla, aunque puede que no sea del modo en el que se soñó en un principio.

Guiñazú con ArgentinaPablo Horacio Guiñazú también ha encontrado premio a su paciencia. A sus 33 años, el centrocampista ha entrado en la convocatoria de la selección de Argentina para los partidos que se disputarán contra Bolivia y Colombia los días 11 y 15 de noviembre, respectivamente. La noticia ha sorprendido hasta al propio Guiñazú, quien ya daba por imposible cumplir su sueño de volver a jugar algún día con la selección argentina. "Para mí ha sido una grata sorpresa estar en la lista", confiesa el centrocampista, que fue convocado por Bielsa en 2003 y ha vuelto gracias a la confianza que ha depositado en él Alejandro Sabella.

Cuando Sabella asumió el cargo de seleccionador marcó como lema que cualquier jugador tendría opciones de jugar con Argentina siempre que brille en su equipo. Con la convocatoria de Guiñazú ha quedado demostrado que no estaba de farol. El centrocampista del Internacional de Porto Alegre vuelve por fin a Argentina, siguiendo el camino más largo hasta vestir la Albiceleste. "No he seguido el camino que recorre la mayoría de gente para llegar a la selección", reconoce el mediocentro en declaraciones recogidas por FIFA.com.

Está en lo cierto. Y es que el éxito se ha hecho de rogar en la carrera de Guiñazú y la paciencia se ha convertido en su mejor aliada para disfrutar ahora de su premio. Guiñazú emergió en Newell's Old Boys como un centrocampista prometedor. Todos hablaban del brillante futuro que tenía por delante y no tardó en dar el salto a Europa. Se precipitó. Ni en el Perugia ni en el Saturn de Rusia encontró su sitio y decidió hacer las maletas y dar lo que se presuponía era un paso atrás: fichó por el Libertad paraguayo. Sin embargo, volver a Sudámerica resucitó su carrera.

Triunfó con el Libertad y pasó al Internacional de Porto Alegre, donde vive los mejores momentos de su carrera. En Brasil ha llenado su vitrina de trofeos, levantando incluso una Copa Libertadores en 2010 y ahora ha vuelto a las convocatorias de la selección de Argentina. A sus 33 años Guiñazú ha encontrado la recompensa a su paciencia y si sabe aprovechar la oportunidad incluso podría tener un hueco en el Mundial 2014. Cómo sucedió con Giovanni Drogo, la virtud de esperar ha tenido su premio.

LA APUESTA del día

Elche y Osasuna cerrarán la jornada 35 de Segunda División. El encuentro se disputará a las 21:00 horas en el Martínez Valero.

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