Quique Pina, hombre orquesta

Es ex-futbolista, agente, empresario y presidente del Granada

Quique Pina/lainformacion.com/EFE Quique Pina/lainformacion.com/EFE

Durante los siglos XV y XVI el Renacimiento conquistó Europa. El movimiento cultural arrancó en el Viejo Continente pero traspasó fronteras, épocas y también materias. Influyó en distintas áreas, transformando al artista renacentista en pintor, arquitecto, escultor, filósofo y también en científico e inventor. Leonardo da Vinci podría ser considerado el paradigma de este movimiento y, durante los últimos años, se ha estado gestando la aparición de un renacentista anacrónico en España, aunque con tareas algo oscuras. Se trata de Quique Pina, el hombre orquesta del fútbol español.

Ex-futbolista, representante de jugadores, empresario, accionista, intermediario y presidente de un club de fútbol, Quique Pina ha conocido todas las áreas fútbol en España. Su último éxito -en el que demostró que también hay que añadir la profesión de torero a su currículo- ha sido devolver al Granada a la Liga BBVA 35 años después, aunque su multidisciplinaria trayectoria arrancó muchos años atrás, granjeando tanto amores como odios allá donde desplegaba su ‘arte’.

Como futbolista su recorrido fue corto. Se retiró de manera precoz después de pasar por el filial del Real Murcia, varios equipos de la provincia murciana y tocara techo al ser incluido en la plantilla del Mérida de Segunda División. Una vez colgó las botas apareció su ambición renacentista y se sumergió en aguas turbias. Creó un club, el Atlético, que murió poco después. También se dedicó a la representación de jugadores, con bastante más éxito. Los contratos de nombres como Turu Flores, Riquelme o Luque o el traspaso de Mijatovc al Real Madrid le regalaron el dinero suficiente para fundar un nuevo club en 1999. Esta vez lo lo llamaría Ciudad de Murcia.

Allí recuperó su carrera como jugador, a la vez que ejercía las funciones de presidente autoritario -despidió a un entrenador por no alinearle- aunque pronto decidió que era mejor que se centrara -tras un breve periodo como entrenador- únicamente en la segunda faceta. Así, logró que el recién nacido club ascendiera a Tercera, luego a Segunda División B y posteriormente a Segunda División en tiempo récord. Incluso rozó el ascenso a Primera División. Durante esa época comenzó sus relaciones al Udinese, traspasando a cuatro jugadores (Toni Bernal, Cordero, Esteban e Isaac) al conjunto italiano, y fue acusado de comprar partidos, sobornando a jugadores del equipo rival.

Su gestión deportiva, sin embargo, no fue tan rentable en los despachos. El club soportaba importantes deudas y Pina solicitó ayuda al alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara, presentándole un proyecto que el político calificó de “auténtico disparate”. Al no encontrar la ayuda esperada, Pina decidió mudarse junto a su equipo y se lo vendió a Carlos Marsá, quien lo rebautizó como Granada 74.

Tras la venta del Ciudad de Murcia quedó huérfano de proyecto, pero su amistad con el Udinese y la familia Pozzo no tardaría en encontrarle uno. La acaudala familia italiana se hizo cargo de la deuda del Granada CF y, tras la dimisión de Ignacio Cuerva Valdivia, nombró a Pina como nuevo presidente del club. Con los granadinos construyó un equipo basado en jugadores cedidos procedentes del Udinese y logró algo que nadie había conseguido en el siglo XXI, ascender consecutivamente de Segunda División B a Primera. Con el empate ante el Elche del pasado fin de semana, Quique Pina rubrica su obra y devuelve al Granada a la Liga BBVA 35 años después. El renacentista ha triunfado de nuevo.

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LA APUESTA del día

Málaga y Zaragoza se medirán en la antepenúltima jornada de Segunda División. El duelo se jugará a las 21:00 horas en La Rosaleda.

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