Siete razones para amar a "Mágico" González
A la hora de establecer categorías de futbolistas, podríamos decir que existen aquellos que son rústicos, habilidosos, dúctiles, voluntariosos o también inteligentes. Pero existe una categoría totalmente aparte: la de los jugadores juerguistas. Esos que se aman o se odian. Yo estoy del lado de ellos, como ya deben saberlo hace rato. No por nada en especial, pero es que hay como una especie de gen que los atraviesa a todos ellos (al menos a los más grandes) que termina siendo un generador inmediato de endorfinas. Estos hombres juegan, más allá de los chistes obvios, alegremente. Se toman el fútbol lo necesiaramente en broma por una cuestión de segundos como para hacerlo, de repente, la cosa más espectacular del mundo. ¿Será la vida licenciosa, amena y disipada la clave del talento de los Romario, Gascoigne, Friday o Houseman o acaso es que fueron tan geniales que ni siquiera tenían que seguir la pauta espartana del entrenamiento diario para ser todos unos cracks? Vaya uno a saberlo. Pero lo cierto es que Jorge "Mágico" González fue uno de los más grandes dentro de este apartado. Y nunca está de más rendirle un poco de tributo al prestidigitador salvadoreño.
1. "Técnicamente soy mejor que Maradona", dijo alguna vez el amistoso héroe. Y observando un poco de lo que hizo sobre el terreno de juego, no quedan dudas que tenía muchas cosas de ese endiablado Diego. Su regate magistral, su velocidad trepidante, su definición certera. Obviamente, hablar de Maradona es hacerlo de pie o mejor callar. Pero que "Mágico" era un excelente representante del típico desparpajo latinoamericano, no tengo dudas. Me pregunto: ¿Cómo hacía para jugar tan bien un tío tan juerguista?
2. ¿Otra similitud con Diego? Pues ambos eran emblemas de equipos modestos en comparación con su entorno. El "10" abanderado del Napoli campeón y "Mágico" el buque insignia de la última etapa dorada del Cádiz. Que bonito saber que un jugador de tamaña magnitud fue el aútentico líder de tu equipo durante mucho tiempo... Recuerdos imborrables, imagino, para todos los gaditanos que tuvieron la suerte de verle. ¿O acaso eran los únicos en soportar sus correrías?
3. Para añadirle un toque exótico a su currícula, fue taxista en su estadía en los Estados Unidos.
4. Acaso su mejor anécdota conocida: era tremenda su fama de fiestero irredimible y esto obligaba a que los entrenadores tuvieran que, literalmente, perseguirlo por cuanto club nocturno, discoteca o boite tuviese a su mano. Parece que en Cádiz todos le apañaban en su afán juerguista. Y entre ellos estaban los DJs de los locales adonde acudía. Hasta el punto que lo dejaban esconderse en la cabina y hasta llegó a quedarse dormido en ella en alguna que otra ocasión. ¿También se daría el gusto de poner algún rompepistas para desprevenir a los pobres técnicos que tenían que ir tras sus pasos?
5. A Diferencia de Ryan Giggs, Jari Litmanen o George Weah. "Mágico" fue parte de una selección más que modesta, como lo es la de El Salvador, y jugó un mundial. España 1982 lo tuvo entre sus filas, aunque, hay que decirlo, la actuación salvadoreña fue penosa. "La selecta" terminó última en dicha contienda, con un 1-10 incluido ante Hungría.
6. "Reconozco que no soy un santo, que me gusta la noche y que las ganas de juerga no me las quita ni mi madre. Sé que soy un irresponsable y un mal profesional, y puede que esté desaprovechando la oportunidad de mi vida. Lo sé, pero tengo una tontería en el coco: no me gusta tomarme el fútbol como un trabajo. Si lo hiciera no sería yo. Sólo juego por divertirme". Alguien que dijo eso no merece menos que mi admiración. Creo que en esa cita está la síntesis perfecta de lo que es un jugador tan díscolo como talentoso.
7. Si hacía falta agregar algo más a todo lo escrito, que vaya un testimonio visual acerca de su grandeza. Quien no se emociona viendo este típico "compigol" de YouTube tiene sangre de reptil flotando entre sus venas.
