Porto: Top 5 traspasos históricos

El posible fichaje de Danilo por el Real Madrid vuelve a poner de actualidad la facilidad del Porto para vender a sus jugadores por cantidades millonarias

La auto-gestión como clave para estabilizar el proyecto deportivo-empresarial. Hace tiempo que esa frase se convirtió en premisa y, a su vez, en el valor más determinante de clubes incapaces de competir a gran escala mundial con los que sí reciben apoyo, ayuda y seguimiento mundial para estar presionado a ello. Sin embargo, cuando las exigencias de tu historia, los recuerdos de títulos cosechados y la clara intención de no darse por vencido por el cambio prototípico de un fútbol que les intenta sacar del contexto protagonista, aparecen en algunos clubes otrora competitivos, las metas siguen siendo las mismas. De todos ellos, sobre todo en Europa, los gigantes nacionales de campeonato menos mediáticos, han quedado gravemente golpeados. Hoy, cualquier niño que empiece a ver fútbol, casi nunca se fijaría con atención en entidades plagadas de éxitos, con noches legendarias y futbolistas estelares. En esa línea, devastado por lo minimizado del campeonato portugués y por la incapacidad financiera de torneos prioritarios, el Oporto representa ése que un día fue y que probablemente no conseguirá volver a serlo.

La mayor muestra de ese paso atrás en su pretensión competitiva, llegó este pasado curso, cuando tras varios años lejos del nivel exigido y que se pretendía desde la entidad de Do Dragao (eso significa que le iba algo mejor a su gran rival nacional, el Benfica), la entidad buscó un proyecto completamente nuevo. Entrenador diferente a lo habitual (un español, Julen Lopetegui), una defensa de los jóvenes valores que él solicitara (lo que alimentó la llegada de españoles con proyección) y un verano sin una gran venta internacional como producto a su descenso de nivel en la Europa más focalizada a competiciones internacionales. Hoy, el Oporto intenta subsistir en ese vacío de existencialismo en el que quieren meterle los grandes iconos mundiales del fútbol (porque han puesto todas las piedras posibles a los mejores clubes de estos torneos inferiores) y, como siempre, lo hace en base a su premisa principal: La autogestión del mercado de fichajes y posterior traspaso. Ahora que parece reabrirse esa puerta de salida a la última perla explotada y mimada por sus aficionados, el brasileño Danilo (casi contratado ya por Real Madrid o Barcelona, lo que dejará muchísimos millones), es momento de mostrar cómo su sistema funcionó. Apunten euros.

James Rodríguez (45mill€): Hoy es probablemente el jugador más especial para el fútbol colombiano, el nuevo icono tras su espectacular último Mundial y aquél que está en la cima de cuantos sueñan con convertirse en ídolos cafeteros. El de Cúcuta, una ciudad donde pese a darle nacimiento nunca jugó al fútbol, se marchó muy pronto a Ibagué y empezó a jugar en escuelas de Tolima. El primero que se llevó a aquél volante de creación tan inteligente con la pelota, fue Envigado, un clásico de formación de menores y a los 14 años le hizo debutar en la A. Pero la clave fue que, gracias a sus minutos allí, en tres años pasó a defender la selección Sub 17 y en algunos de esos partidos, lo acabó viendo Banfield. Primero cedido, luego adquirido y, en mitad del temblor que supuso cada uno de sus partidos con el Taladro, un campeonato imposible de olvidar y el único de la historia del modesto club argentino rumbo a una Libertadores donde también brilló. Allí es un ídolo. Pero cuando el Oporto le contrató, seguía siendo un juvenil con grandes dotes que había dejado destellos de calidad diferencial en un equipo muy menor dentro del fútbol argentino. Pero la apuesta fue de oro. Apenas tres cursos en el gigante luso y se fraguó el crack que estaba por explotar. El Mónaco, impetuoso por sus nuevos dueños millonarios, puso 45 mill€ y se lo llevó. Eso sí, pese a ser la máxima transferencia de su historia, los monegascos acabarían sacando casi el doble tras venderlo al Real Madrid un año después.

Falcao (40mill€): Similar en muchas cuestiones y totalmente extremo en otras. Que Colombia es un contexto que conoce a la perfección el equipo de Do Dragao es ya una realidad y, curiosamente, ese James que se formaba en su país, llegó a coincidir en algunos momentos con el máximo estandarte social del fútbol colombiano. Y ese Radamel que se crio en Venezuela porque su padre (futbolista central de clubes menores) jugaba allí durante su infancia y que se enamoró del béisbol siendo pequeño, acabó por reventar las porterías de toda Colombia cuando apenas era un crío. Se catapultó como goleador en torneos inferiores y debutó con solo 13 años como futbolista más joven de la historia de fútbol profesional cafetero, lo que despertó intereses de todo el mundo que lo mostraron a grandes clubes. Por afinidad y contactos cercanos a su fuerte vertiente religiosa, acabaría probando en River Plate y allí pasó sus años más duros como promesa. Primero por ser un niño alejado de su hogar y segundo, porque se lesionó de gravedad en más de una ocasión, en las que estuvo a punto de tirar la toalla cuando ya apuntaba grandes formas en el primer equipo con goles importantes. Su momento determinante fue cuando el Oporto lo rescató para darle presencia mundial y él, a base de goles, aumentó cualquier previsión. 72 goles en dos temporadas repletas de títulos con el Porto de Villas-Boas, le colocaron en la cúspide y en el punta más deseado. Su venta al Atlético de Madrid fue record en su momento aunque, dos años más tarde, sería aún más alto el monto final.

Hulk (40mill€): Fue una tarde con el mercado de fichajes ya cerrado en el resto de Europa … pero no en Rusia. Y aunque ya nos habíamos acostumbrado a los millonarios fichajes del Zenit de San Petersburgo, nadie podía imaginarse su movimiento. El ya por entonces campeón ruso quería destacar en la Champions y fichaba por todo lo alto al brasileño más potente, goleador, rompedor y bestial que habrán disfrutado en la ciudad de Porto durante toda su vida. Su killer, su clave, su corazón y su enorme genio. Un crack que surgió de la Segunda División de China. Porque el ingenio más absoluto de la dirección deportiva y de los scouts del club luso, está demostrado en este fichaje. Hulk era un desconocido brasileño de los muchos que salen de su país buscando opciones en el extranjero para ganarse la vida como futbolistas. No tienen grandes perspectivas y aceptan la primera oferta seria que les llega. Esa fue del Kawasaki Frontale. Pero no para quedárselo, sino para cederlo al segundo nivel nipón. Así que Hulk pasó por el Consadole Sapporo (marcando 26 goles) y, después, por un ‘grande’ que descendía, el Tokyo Verdy, donde rompió cualquier record con 37 goles). Un observador del cuadro portugués lo vio, entendió que allí había una posibilidad de enorme valor y acabó pagando 5,5 mill€ (por cuestiones de asesores brasileños). Lo vendió cuatro años más tarde por 40.

Mangala (40mill€): Robusto, fuerte, sólido y de grandes condiciones atlética para haber sido cualquier tipo de deportista de élite. El hoy zaguero del Manchester City (donde está teniendo dificultades para ganarse buenos comentarios), es otro de los nombres importantes que dan fuerza a la auto-gestión del Oporto. Nació en un pequeño pueblo francés (Colombes) y pese a que se mudó muy pronto con su familia a Namur, en suelo belga, su origen es congoleño. Sus sobresaltos como futbolista fueron constantes siendo niño, pues tuvo varios encontronazos por su físico potente con compañeros rivales que, curiosamente, intentaban frenarlo de los goles que era capaz de anotar porque siendo niño, Eliaquim jugaba de delantero por su tremendo físico. Es más, cuando con 15 años llegó al Standard de Lieja (otro club clave en la buena proliferación de promesas), lo hace como máximo goleador de los torneos de pueblos cercanos a su nueva ciudad. Sin embargo, los técnicos creen que puede ser más útil en defensa por sus grandes dotes para sacar pelota jugada y por su fuerza aérea, por lo que lo retrasan y transforman en el zaguero que hoy sigue siendo. Cuando el Porto lo fichó, ya era central de futuro, de Champions y campaeón belga, pero por explotar en la élite total. Costó 6.5 mill€ y su mejoría fue tal que en tres años se revalorizó hasta los 40mill€. Los negocios quedaban nuevamente demostrados.

Anderson (31,50 mill€): Hoy parece, desde muchos aspectos de la vida, un futbolista caduco, cas retirado y de otra época. Y, sin embargo, tiene 26 años. Ese rápido acontecer de sus mejores años de promesa, corrieron muy por delante de la capacidad real que demostró finalmente, pero el brasileño tuvo una eclosión mundial, repentina y, desde el punto de vista del Oporto, acertadísimo. ¿Por qué? Pues porque, una vez más, los lusos llegaron antes que nadie. Anderson debutó con 16 años en el equipo de su vida el Gremio, que además, casualmente estaba en Segunda División. Ayudó a levantarlo al primer nivel con goles en el tramo final de campaña siendo la sensación juvenil del país, que lo recalcaría en el Mundial Sub 17 de ese año que reinó Brasil gracias a su espectacular manejo, capacidad y desequilibrio. Ser Balón de Oro como el mejor del Mundial en el que se unen los más talentosos del planeta, le hizo recalar en Porto por una cifra nada mala para lo habitual, 7mill€. Lo más costoso de asumir es que, por varias lesiones, la primera campaña apenas pudo jugar y, la segunda, mejoró aunque ni mucho menos era determinante. Aún así, su talento dejaba flash de vez en cuando y Alex Ferguson se lo llevó al Manchester United por aquellas actitudes. Fue un fracaso que acabaría decepcionando, siendo cedido a Fiorentina y ahora casi ‘quitado de encima’ rumbo al Inter PA, pero dejó en las arcas del Porto otros 31 mill€.

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