Bayern Munich, una historia de renuncias en la Intercontinental

Ahora busca ganar el Mundial de Clubes 2013

El Bayern Munich jugará contra el Raja Casablanca la final de la décima edición del Mundial de Clubes que se está disputando estos días en Marruecos. Los bávaros vivieron un auténtico historial de contratiempos en el trofeo que precedió al Mundial, la Copa Intercontinental.

Aparentemente debía ser el torneo por antonomasia del fútbol mundial. Campeón de América frente al vencedor de la Copa de Europa, la atractiva competición que había conseguido en sólo un lustro concentrar la atención de los grandes clubes del viejo continente. Hasta los ingleses, reacios al principio, sucumbieron a la idea y el encanto del torneo.

En julio de 1960, el estadio Centenario de Montevideo acoge el primer encuentro de la historia de la Copa Intercontinental. Peñarol y Real Madrid disputan el que será considerado campeonato del mundo oficioso de clubes; empatan a cero con arbitraje del argentino José Luis Praddaude. Incidimos en la nacionalidad del colegiado ya que éste será un factor de vital importancia en las siguientes ediciones, cuando la violencia de los jugadores sustituya a la cordialidad con la que nació la Intercontinental. En Madrid vencen los blancos 5-1 con un gol de Di Stefano, tres de Puskas y otro de "Chus" Herrera (que fallecerá sólo dos años más tarde a causa de una grave enfermedad).

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Peñarol cumple venganza al año siguiente, y más tarde Benfica, Santos o Inter de Milán se harán con el título. A finales de los sesenta el juego duro desplegado por los equipos suramericanos provoca que salten las alarmas en el viejo continente; son las finales de Racing y Estudiantes, de Bilardo o Juan Ramón Verón. El fútbol europeo comienza a perder interes por un trofeo al que consideran un peligro más que una oportunidad.

Los americanos esperan con uñas y ansiedad a unos clubes europeos que ya comienzan a vivir la era de cambio en el estilo. El fútbol total se extiende, así como la idea de buscar al contrario en todas las partes del campo para algo más que calzar la tibia del rival. Ajax renuncia a disputar la Copa Intercontinental de 1971 y en su lugar acude el Panathinaikos griego, subcampeón europeo en ese momento. Se abre un importante precedente.

La herida es profunda, y aunque no se quiere dar por fracasado al torneo, los clubes europeos han disminuido el interés por él. El miedo a perder a las estrellas por el juego brusco y las condiciones extremas de los viajes alejan a los grandes clubes europeos de la lucha por el cetro mundial. En esta época más que en ninguna otra, la sensación de que al otro lado del charco se concede más importancia a ganar la Intercontinental es más que evidente.

Las renuncias del Bayern

Bayern Munich se proclama campeón de Europa en 1974. La final de Bruselas es dramática, cambiando de signo en solo 30 segundos. Con el 1-1 final es obligado jugar un desempate, y en él el Bayern es más rodillo que nunca. Los alemanes tienen un gran equipo, pero las cosas no comienza bien en 1974-75. Se encienden las luces de alarma y en ese momento su presidente Wilhem Neudecker comienza a barajar la posibilidad de no disputar la Copa Intercontinental.

Del Bayern ha salido Paul Breitner, y en la Copa de Europa estaba en liza el Barcelona de Cruyff y Neeskens, por lo que el miedo a no poder reeditar el triunfo en la competición más prestigiosa va en aumento. Antes de que Independiente le gane la final de la Libertadores al Sao Paulo, el Bayern comienza a filtrar que no jugará la Intercontinental. Los alemanes anuncian un viaje por tierras americanas, pero los directivos confirman que está relacionado con una suculenta oferta económica. Finalmente el sábado 15 de febrero de 1975, ante los aplazamientos y las excusas del Bayern para encontrar una fecha, la UEFA nombra al Atlético de Madrid representante oficial del fútbol europeo.

Lo cierto es que los colchoneros, ya con Luis Aragonés en el banquillo, no encontraron problemas para disputar el trofeo, y es que el equipo era probablemente el más americano de todos los que jugaban en las grandes ligas del viejo continente. Un año después se repitió la historia y el Bayern mostró todavía menos interés en jugar ante el campeón americano. Esta vez además, tampoco el Leeds quiso hacerlo como subcampeón; la Copa Intercontinental estaba al borde del colapso definitivo.

Pero por fin en 1976 los bávaros decidieron acudir y disputar un trofeo que todavía no se encontraba en su vitrina de triunfos. Ganaron a Cruceiro a doble partido, siendo decisivo el 2-0 de la ida con goles de Gerd Muller y Jupp Kapellmann. El Bayern no volvería a ser campeón de europa en los siguientes 25 años, pero la decisión de 1976 le permitió ganar una competición que necesitaba un giro para no morir definitivamente. Japón y Toyota consiguen establecer un nuevo rumbo. Nace una nueva realidad para la Copa Intercontinental.

Para el Bayern hubo una posibilidad más que no desprovechó. En el año 2001 los alemanes volaron a Tokio con todas sus estrellas: Elber, Pizarro, Lizarazu, Kahn. En frente estaba el vigente campeón Boca Juniors. Sobre el terreno de juego los argentinos resistieron jugando con diez hombres por expulsión de Marcelo Delgado.

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En la prórroga un tanto de Kuffour le dio el triunfo. Ahora, ya con el nuevo formato, el Bayern busca ser campeón del mundo de clubes por primera vez. Su camino de renuncias en los setenta ya pertenece a la historia más oscura de los enfrentamientos entre Europa y América.

LA APUESTA del día

Fenerbahçe y Kayserispor jugarán mañana viernes, 20 de marzo de 2020, su encuentro correspondiente a la jornada 27 de la Superliga de Turquía

 

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