Italia: Montolivo, el ‘pirlista’ desacreditado

Ha perdido el caché que le llevó a ser considerado como el futuro de Italia

Riccardo Montolivo Riccardo Montolivo

Riccardo Montolivo estaba llamado a ser el sucesor de Andrea Pirlo en la selección de Italia, pero se quedó a medio camino. En la Copa Confederaciones 2013 tendrá un nuevo examen con la Nazionale y en Fútbol Primera analizamos la decadencia de este mediocentro que un día fue el futuro de Italia.

Hay millones de detalles que obligarían a cualquier habitante del mundo a viajar a Italia. Para los aquí presentes, la cultura que rodea a un país se refleja perfectamente en su fútbol, en su estilo y en las sensaciones que es capaz de transmitir, pues si una pintura es arte, un pase al hueco también lo es. Esta lectura optimista en cuanto al virtuosismo, la visión de juego y la genialidad de un líder talentoso, se incorporó al diccionario italiano el día en el que Carlo Ancelotti decidió alinear a un joven Andrea Pirlo como mediocentro creativo. El concepto táctico cambió, la idea de un ‘tre-quartista’ como organizador encontró acomodo en los pies del ingenioso mediocentro milanista y la Azzurri, necesitada de nuevas sensaciones, adoptó la original dinámica.

Pirlo se convirtió en el eje del Milan campeón de Europa, el cerebro de un esquema donde prima la inteligencia como camino lógico al gol y el líder de un movimiento renovador gestado en la cabeza de un técnico nacional con tintes emprendedores. El papel del mediocentro creativo, el mago, dentro de un suelo hostil y muy amigo de los valores defensivos como principio futbolístico, se revolucionó por completo. Pirlo pasó a ser arte y los equipos que deseaban crecer en torno al buen trato a la pelota, buscaron su director de orquesta. La Fiorentina, amigo eterno del fútbol aseado, apuntó, fichó y curtió a Riccardo Montolivo, que tras ganar adeptos pero sumar detractores a partes iuales, acabó siendo la respuesta post-Pirlo del susodicho Milan. Hoy, ese enganche reconvertido a mediocentro, tiene el test definitivo para suplantar a su mentor. Un plan ‘pirlista’ que jamás llegó.

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Curiosamente, su salto competitivo en la selección llegó con el guión erróneo, pues aterrizó con la Italia de Marcelo Lippi, que no respondía al de la maestría de Pirlo ni a nada que se le parezca. La escasez de creadores, jugadores técnicos, extremos que desequilibren o talentosos zagueros que distribuyan con sentido la pelota, colocaba a esta selección Azzurri como la más débil y la de mayor déficit inspirativo de los últimos tiempos (para muestra, un botón, el del caos del Mundial 2010). Uno tras otro, todos los jugadores cercanos a ese perfil, fueron cayendo de los planes hasta que, por obligación en forma de lesión, a Lippi se le cayó del plan incluso el mismísimo Andrea Pirlo. En ese momento, llegó el salto definitivo de un Montolivo que llegaba tras ser desechado a última hora de la Eurocopa 2008 y con todo por delante para demostrar su capacidad.

Aquél chico que maravilló en Atalanta y convenció en Fiorentina, es el mediocentro que más cualidades comparte con su homólogo milanista. Es un ‘tre-quartista’ renovado para la causa a posiciones organizativas, tiene un buen disparo lejano, es el guante que imprime calidad en todas las jugadas a balón parado y ha aprendido de su compañero-compatriota en la distancia. Corta, por cierto, porque entre Flero (tierra donde nació Pirlo) y Caravaggio (tierra de genios donde lo hizo Montolivo), apenas hay 25 kilómetros.

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Sobre el planteamiento de la Azzurri, Lippi colocó en torno a él a dos destructores con experiencia como De Rossi (con más llegada) y Gattuso (anunció su retirada tras el Mundial). Con Prandelli, la sensación era más positiva pues él había sido quien mayor potncial logró sacarle vestido de viola pero, en citas determinante, el rossoneri ha seguido demostrando una enorme incapacidad de equilibrio, continuidad y determinación para llevar el peso e identidad de su selección.

Esta Copa Confederaciones, con Pirlo seguramente en el penúltimo verano de selecciones en su carrera, representa una nueva prueba. Un test definitivo para un clon aún en aprendizaje del gran revolucionario del fútbol italiano en los últimos tiempos. El arte se vende caro y en Italia sigue siendo escaso, por más que se empeñen en repartir oportunidades durante años. Montolivo no responde. Fue, es e intenta evitar ser para siempre el ‘pirlista’ desacreditado.

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