La primera vez en Estambul dejó la cuarta como regalo

Esa temporada los blancos ganaron su cuarta Copa de Europa

El Real Madrid visitará al Galatasaray en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones. Los blancos llegan a Estambul con la confianza de haber obtenido en el Santiago Bernabeu un resultado que salvo ecatombe mayúscula debería conducirle directamente a las semifinales de la competición. La primera vez que el Real Madrid visitó Turquía en competición oficial fue en la Copa de Europa 1958-59, en aquella ocasión la cuarta pasó por Estambul.

Mucho ha cambiado desde que el Real Madrid, dirigido por el argentino Luis Carniglia, viajase por primera vez a una ciudad turca para jugar un encuentro de Copa de Europa. El Besiktas fue el rival en aquella eliminatoria que al igual que la de este año, parecía definida desde el partido de ida jugado en Chamartín.

El fútbol había llegado a Turquía de la mano de los ingleses a finales del siglo XIX. Como en tantos otros lugares, fueron ellos quienes firmaron los primeros enfrentamientos, unos duelos que terminarían desembocando en las competiciones que conocemos a día de hoy. El Besiktas fue el segundo club turco que participó en la Copa de Europa, antes lo había hecho el Galatasaray. Estas incursiones continentales coinciden con el nacimiento definitivo de la liga en 1959, el primer torneo que puede considerarse en el país como completamente profesional.

Es decir, aquel Besiktas que se enfrentó a los blancos en Noviembre de 1958 era un equipo con grandes dosis de amateurismo, y justamente en ese momento no pasaba por su mejor época teniendo en cuenta las convocatorias efectuadas en la selección nacional: sólo uno de sus hombres, Ahmet Kuçuk, era llamado habitualmente para jugar con Turquía.

El Real Madrid por su parte estaba dispuesto a alargar su ciclo dorado de triunfos en Europa. Unos meses antes habían conseguido anotarse su tercer título en la Copa de Europa tras batir en una fantástica final disputada en Bruselas al Milán de los Schiaffino, Grillo y Liedholm. Los blancos se entendían, y Europa les aclamaba en sus visitas. La eficacia de Di Stefano, la clase de Santamaría, la velocidad de Paco Gento o el desparpajo de Zárraga eran sólo algunas de las credenciales que señalaban el camino de un conjunto nacido para marcar época en la Copa de Europa.

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Los turcos tuvieron suerte en el primer sorteo. Fueron uno de los equipos exentos de disputar los Dieciseisavos de final, aunque en la siguiente ronda les correspondió la bola más caliente del bombo, nada menos que el Real Madrid. Pero el Besiktas llegó a la capital española con la lección muy bien aprendida. Se sabía de su flojo potencial, lo que hizo que algunos jugadores vendieran la piel del oso antes de cazarlo, aunque en el interior de los más cautelosos y prudentes se guardaba el recuerdo de lo ocurrido pocos años antes, cuando los sorprendentes jugadores llegados de oriente dejaron a España sin poder acudir al mundial de 1954.

Los turcos eran conscientes de que podían recibir una dura goleada, por eso no buscaron la portería rival y se concentraron en frenar de la manera más disciplinada posible los ataques de las estrellas merengues. Y es que además, el Besiktas estaba entrenado por un italiano, Leandro Remondini, un ex-futbolista de Milán y Lazio que sabía como podía incomodar al campeón de Europa. El Real Madrid dominó desde el primer instante, tanto que su portero Alonso jugó más en el centro del campo que en su propia área. El asedio fue constante, pero el inspirado cancerbero turco, Varol, lo paró todo. Había momentos en los que el Besiktas acumulaba hasta siete hombres dentro de su área de penalti. Finalmente a la hora de partido, Santiesteban batió al portero turco con un disparo desde 40 metros; fue la única manera de superar la barrera impuesta.

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En la parte final del partido continuó el dominio blanco. A Di Stefano le anularon un gol, y en la siguiente acción (un córner) los jugadores del Besiktas se afanaron en perder todo el tiempo que fuera posible; ésta fue la gota que llenó el vaso de la paciencia de Di Stefano. El hispano-argentino se dirigió con fuerza al lugar donde los turcos guardaban la pelota. Las palabras se convirtieron en empujones... y los empujones en puñetazos. Y así fue como Don Alfredo y un desconocido futbolista turco que murió en 2011, Kaya Kostepen, abandonaron Chamartín al mismo tiempo al ser expulsados.

El Madrid terminó ganando 2-0 con un segundo gol que como afirma el Diario As fue atribuido a Kopa, aunque Marquitos reclamó la autoría del mismo. Los de Carniglia respiraron, pero tuvieron que jugar en Turquía con el susto en el cuerpo y sin Di Stefano.

El Real Madrid viajó a Estambul tras un durísimo partido en Atotxa ante la Real. Raymond Kopa y Puskas llegaron tocados, y por ello se insistió en que las sesiones de entrenamiento en tierras turcas deberían ser suaves. Y así fueron: los jugadores pasearon por la orilla asiática del Bósforo en la víspera de saltar al vetusto Dolmabahçe, donde a partir de la una de la tarde del 27 de Noviembre de 1958 el Real Madrid jugó por primera vez en Turquía en partido oficial.

Sobre un barrizal, el Besiktas no fue el equipo aguerrido del partido de ida y pronto cedieron el dominio del juego y el marcador a un Real Madrid que terminó solventando la eliminatoria empatando a uno. Carniglia alineó a Juan Alonso; Marquitos, Santamaría, Lesmes II, Ruiz, Zárraga, Joseíto, Santiesteban, Kopa, Puskas y Gento...

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