Bundesliga: Bayern-Guardiola, tentáculo de atracción definitivo
El fichaje de Pep Guardiola por el Bayern de Munich supone el espaldarazo definitivo para que consolide como una de las más atractivas de Europa y crezca para el espectador extranjero. Analizamos el salto de calidad del campeonato alemán.
Siempre sirvió como modelo la honestidad, romanticismo e inteligencia de previsión que emana la Premier League, que conquistó los corazones de medio planeta desde su renovada versión en los años 90. Un paso adelante en comercialidad de su producto, en captación de tentáculos exteriores y en fidelizar unos valores estrictamente automatizados en su sociedad, la que nunca se separa de sus colores futbolísticos. Pero el vanguardismo, la veracidad y el respeto hacia el aficionado, ha reconvertido esas sensaciones hacia Alemania, siendo la Bundesliga el fiel referente hacia el que el fútbol debe dirigirse. Tras el Mundial del 2006, la sensación de haber interiorizado conceptos saludables para el deporte rey quedó reflejada en las gradas, ambiente, organización y, además, competitividad.
Porque más allá de tener estadios perfectos (prácticamente todos renovados y con las mejores valoraciones de la UEFA), aficiones que acuden a la llamada de su club desde la paz (no hay problemas, los precios son rentables, se ayuda a la hinchada a viajar lejos de su ciudad e incluso se facilita el acceso a familias enteras sin ningún temor) y una base regulada con acierto a tenor del control que desprende (no permite la compra de clubes por empresarios o millonarios sea cual sea su nacionalidad), la Bundesliga ha logrado encontrar un punto ideal de espectáculo con clubes equilibrados en todos los aspectos.
No existen deudas injustificadas en los clubes porque nadie puede pasar ni un día viviendo por encima de sus posibilidades reales, se ha logrado creer en la cantera como camino hacia la progresión (desde que en 2002 iniciaran nuevas medidas drásticamente eficientes con obligaciones hacia sus recursos juveniles a todos los clubes) y, con ello, han logrado una sección alemana más atractiva y atrevida que nunca en su concepción (la gran mayoría procede de esta nueva hornada). Esta edición número 50 ha superado sus propias estadísticas positivas, acumulando un 24 % sus ganancias respecto a la última década, permitiendo así a todos los clubes actuales de la Bundesliga 1, conseguir los 2.000 millones de euros de beneficio (en España, por ejemplo, los clubes adeudan unos 750 millones de euros).
Datos y registros que, además, han repercutido de manera notable en la competitividad el campeonato que, pese a seguir teniendo al Bayern de Múnich como gran referente, sí ha facilitado la aparición de varios clubes que demuestran más fiabilidad y potencial continental, recuperando esa esencia temible de los clubes alemanes en los años. Las cuentas son fáciles y, si a todos los salen números verdes, su movimiento de mercado, mejoras deportivas, gastos institucionales y valor global del club, se verá recompensado con una mejor cara en el césped.
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Allí, donde la pelota manda, la Bundesliga ha logrado el salto definitivo en calidad para convertirse en referente mundial en los últimos años. Tres goles de media por partido garantizan competitividad y atractivos cada semana, lo que repercute en el interés de la hinchada, sus bolsillos y, por ende, un aumento en los contratos televisivos (que hasta hace unos años suponía la gran merma para los clubes alemanes respecto al resto del continente). En apenas tres años, el precio casi se ha duplicado, e incluso ya se oficializó que acabará por llegar a esa meta en los próximos cursos. Desde luego, ese dinero no se transforma en intereses concretos para ciertos clubes, no existen prioridades, no hay facilidades para los ‘elegidos’. Alemania, núcleo económico europeo, no podría permitirlo, sino que reparte equitativamente esas cifras. Y aunque no cabe duda de que el primero en la lista de ingresos es el Bayern, el último de la lista (que se basa en la clasificación del año anterior en el campeonato) recibe más de la mitad, con lo que todos tienen opciones serias de mejorar en las oficinas y en el terreno de juego si existen buenas administraciones que así lo defiendan.
Esas estrictas medidas que llevaron del ostracismo al ejemplo a la Bundesliga en apenas una década, seguían chocando contra la fuerza institucional de los clubes ingleses, españoles o italianos, teóricamente incrustados en una ideología futbolística más agradable para el aficionado. Los gustos fueron cambiando y la fortaleza deportiva-financiera de los crecientes clubes alemanes, generó cada vez más expectación. Dejaron de gustar los vetustos estadios italianos, los deficientes planteamientos ingleses y la falta de lucha por los títulos españoles… Y cuando todos estaban ya convencidos de que la Bundesliga es el ejemplo a seguir para la salvación del fútbol como elemento de animosidad de las masas, apareció él para hacer brillar como nunca todo ese esplendor. Baviera y Alemania ya lo veneran como el icono de la grandeza administrativa de su campeonato. Pep Guardiola era el atractivo definitivo.
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LOS ESPECIALES DEL MONOGRÁFRICO 'BAYERN Y LA ERA GUARDIOLA'









