Roman Abramovich, serial killer de entrenadores

Roberto Di Matteo se ha convertido en la última víctima del magnate ruso

Roman Abramovich Roman Abramovich

Roman Abramovich se confirma como un asesino en serie de entrenadores después de destituir a Roberto Di Matteo como entrenador del Chelsea después del fracaso en la Liga de Campeones. Repasamos la relación del magnate ruso con sus entrenadores desde que llegó a Stamford Bridge.

Sólo fue un rasguño, pero desencadenó todos los fantasmas de su interior. En cuanto vio la sangre que brotaba del pequeño corte que le había provocado involuntariamente a aquella niña sintió que algo se encendía dentro de él. Su reacción fue inesperada como incontrolable. Agarró un cuchillo y lo clavó en el vientre de la niña. 30 puñaladas después volvió en sí. Supo que no se había convertido en un asesino, sino que lo había sido siempre. Esta fue la primera víctima de Andrei Romanovich Chikatilo, el asesino en serie más feroz de la URSS, quien apagó 53 vidas durante la década de los ochenta. Su cruda infancia en una dolorosamente hambrienta aldea de Ucrania en la que los cadáveres se amontonaban en las calles, las humillaciones sufridas en el colegio y su impotencia fueron un caldo de cultivo para generar un monstruo que fue bautizado como el 'carnicero de Rostov'

"Soy un error de la naturaleza, una bestia enfadada", confesó Chikatilo, quien hasta el momento de su detención se escondía tras la máscara de marido sumiso y profesor de escuela, aparentemente inofensivo. Tras el rostro amable, incluso bobalicón, de Roman Abramovich también se esconde una bestia enfadada. Su aspecto no concuerda con el de un depredador de los negocios, pero menos todavía con el de 'asesino en serie' de entrenadores. Y, sin embargo, existen sobradas pruebas de que el magnate ruso es tan salvaje en el mundo empresarial como despiadado con los entrenadores. Con la destitución de Roberto Di Matteo después de que el Chelsea haya quedado herido de muerte en la Liga de Campeones (ante el presumible 'biscotto' de Juventus y Shakhtar en la última jornada) Abramovich se cobra a su octava víctima durante los nueve años desde que compró el conjunto londinense.

El técnico ruso no ha mostrado piedad por ninguno de sus entrenadores. No le ha importado la relación personal con ellos, lo que han hecho por el club o los títulos que han logrado. El menor error es letal y desata a la bestia enfadada que se oculta en el interior de Roman Abramovich. Así ha sucedido con todos y cada uno de los entrenadores que han pasado por el banquillo de Stamford Bridge durante la última década, a excepción de Guus Hiddink. El holandés ha sido el único técnico que se ha marchado por su propio pie de los dominios de Abramovich pese a que éste le rogara que se quedase. Todos los demás, han sucumbido a la impaciencia del ruso y muchos de ellos con uno o varios títulos bajo en el cajón de sus pertenencias.

Claudio Ranieri fue la víctima número uno de Abramovich. El técnico italiano se sentía querido en un Chelsea humilde con el entrañable Ken Bates como presidente, pero todo cambió cuando los millones del magnate ruso entraron la puerta de Stamford Bridge transformados en rutilantes fichajes y máxima exigencia. El Chelsea pasó de conformarse con objetivos mínimos a buscar títulos, algo que no se le da especialmente bien al técnico italiano. Ranieri llevó a los Blues a las semifinales de la Champions League y al subcampeonato de la Premier League, pero no ganó nada y Abramovich le enseñó la puerta de salida.

Después llegaría Jose Mourinho, con quien entabló una estrecha relación personal, motivada, claro está, por el eficiente trabajo del portugués. Con el luso en el banquillo el Chelsea se convirtió en uno de los equipos más poderosos del mundo. Lo ganó todo, pero se le resistió la Copa de Europa y tras tropezar contra el Rosenborg al comienzo de su cuarta temporada en Londres se vio obligado a hacer las maletas. Mourinho, sin embargo, tiene el reto de tiempo de supervivencia sentado en el banquillo del Chelsea. Ninguno de sus herederos han aletargado durante tanto tiempo el instinto asesino de Abramovich. Avram Grant apenas sobrevivió 10 meses pese a llevar al equipo a una final de Champions. Luiz Filipe Scolari solamente duró 7 meses. Guus Hiddink fue un parche, que se marchó por voluntad propia pocos meses después, mientras que el proyecto André Villas-Boas caducó a los 6 meses.

El predecesor de Villas-Boas, Carlo Ancelotti, es el segundo técnico más longevo de la 'era Abramovich'. El italiano ocupó durante dos temporadas completas el banquillo del Chelsea y obtuvo buenos resultados. En su primera campaña logró el doble liga-copa, pero en la segunda se tuvo que conformar con el subcampeonato de liga y una final perdida de copa, y fue destituido de manera fulminante. Tanto cambio de entrenador se justificó constantemente alegando que el objetivo de Roman Abramovich era ganar la Copa de Europa y ninguno había logrado 'regalársela', pero esa teoría se ha desmoronado en el momento en el que el Chelsea ha anunciado el adiós de Roberto Di Matteo. El italiano, vieja gloria del conjunto londinense, logró el ansiado galardón la pasada campaña, pero el tropiezo en la presente fase de grupos de la Liga de Campeones le ha costado el puesto.

La maquinaria blue ha comenzado a buscar al nuevo inquilino del banquillo del Chelsea y víctima potencial de Roman Abramovich. Suenan nombres como los de Rafa Benítez o Pep Guardiola, pero el próximo entrenador del Chelsea debe saber que puede que el magnate ruso todavía no lo sepa, pero su verdadera motivación no era levantar la Copa de Europa, sino destituir técnicos. Roman Abramovich es una bestia enfadada, un asesino en serie de entrenadores.

También te interesará:

LOS ENTRENADORES DESTITUIDOS TRAS GANAR LA COPA DE EUROPA

Artículos destacados

Comentarios recientes