VIVA World Cup, la "otra" Copa del Mundo de Fútbol

Se disputará del 5 al 9 de Junio de 2012

Padania buscará repetir el éxito de las tres últimas ediciones Padania buscará repetir el éxito de las tres últimas ediciones

Kurdistán sueña con alzarse con el trofeo que tan cerca ha tenido en un par de ocasiones, Laponia intentará repetir el éxito de la primera edición en 2006, Padania, la triple campeona, defenderá el trofeo conseguido en 2008, 2009 y 2010, Provenza sueña con repetir el tercer puesto de 2009, al igual que el Pueblo Arameo sueña con repetir el segundo puesto de 2008. Por su parte, Occitania y el Reino de las Dos Sicilias lucharán por mejorar el tercer y cuarto puesto de la última edición. Y todo ello con un denominador común: el balón.

Y es que junto a otras selecciones aun por determinar, serán las participantes de la VIVA World Cup que se celebrará en Kurdistán del 5 al 9 de Junio de 2012. Es el llamado “otro” Mundial de fútbol. Y es que el deporte crece tanto o más fuera del amparo de la máxima institución futbolística del planeta. Porque donde no llega la FIFA, llega la NF Board, organización creada en 2003 con el objetivo de dar soporte a todas aquellas selecciones de territorios que no han sido reconocidos por la FIFA. Con el objetivo de crear una competición donde estos territorios pudieran enfrentarse entre si, crearon en 2006 la VIVA World Cup, convirtiéndose entonces en la máxima competición entre selecciones no afiliadas a la FIFA. Se celebraron ediciones en 2006 (Occitania), 2008 (Laponia), 2009 (Padania), 2010 (Gozo) y se celebrará en este 2012 en Kurdistán. Con problemas institucionales y económicos propios de quien no obtiene financiación de ningún tipo, la VIVA World Cup tuvo que “reinventarse” en 2010 pues la crisis económica no fue ajena a esta competición y pocos territorios eran capaces de autofinanciarse.

Además, cabe recordar que la mayoría de las selecciones englobadas dentro de la NF Board y participantes de la VIVA World Cup representan a territorios que no tienen autonomía política propia y por tanto tampoco cuentan con un apoyo institucional claro. Sin embargo, el fútbol también se juega allí donde la política mantiene una cierta tensión y por ello esta competición tiene un aire de “pacificación” que recupera el romanticismo perdido por el fútbol mediático. Resulta francamente emocionante ver jugar a estos hombres en campos casi inframundísticos de regiones en conflicto permanente con la única intención de disfrutar del mal llamado “deporte rey” de manera organizada y de escapar durante 90 minutos de la tiranía de la crispación política a través del fútbol.

Así, regiones en conflicto como el Tibet han anunciado que harán lo posible por participar en esta edición, así como la organización del evento en Kurdistán zona de alto voltaje militar es toda una llamada a la pacificación del conflicto a través del deporte. Es por ello que algunos futbolistas han querido promover esta iniciativa, como Morten Pedersen, futbolista del Blackburn y Rushfeldt ex del Racing de Santander, ambos internacionales por Noruega y participante en anteriores VIVA World Cup con la selección de Laponia.

Como siempre, el gran problema de estas selecciones es la financiación, pero entraríamos en un círculo vicioso, pues la única manera de recibir financiación sería afiliarse a la FIFA cuyos requisitos son cada vez más estrictos. Es por ello que regiones como Kiribati están afiliadas a organismos olímpicos internacionales pero no a la organización que dirige Sepp Blatter. O se da la situación de que las Islas Feroe sí son miembro de la FIFA pero sorprendentemente Groenlandia no lo es (según la organización porque es muy fría para que la hierba crezca)

Fútbol sin fronteras podría ser el lema a defender por la VIVA World Cup y todas aquellas selecciones representativas de territorios con una marcada identidad nacional pero sin estado propio están invitadas a participar bajo su bandera reclamada. En palabras del co fundador de la NF Board Jean-Luc Kit, “somos alérgicos a los políticos. Si alguien trata de realizar signos políticos o religiosos durante un partido, nosotros pararemos el juego”. El deporte simplemente como vía de escape a los conflictos políticos y en ocasiones militares que azotan estos territorios. Y de una manera organizada. Es la Copa del Mundo VIVA en pura esencia.

Además también se disputará la competición femenina que comenzó a jugarse en 2008 con la participación de Laponia y Kurdistán y en 2010, con Padania y Gozo. Poco a poco va creciendo el proyecto que se inició hace ya 9 años y sigue con la máxima vitalidad, como demuestra la creación de la CSANF en 2007, la delegación sudamericana de la NF Board.

Y de aquí al 5 de junio se hablará mucho de las regiones participantes, puede que incluso Catalunya o el País Vasco sean de la partida final por decir dos regiones que nos tocan más de cerca. Pero en Kurdistán durante esos 4 días no se hablará de política, ni de conflictos con turcos, iraquíes ni se utilizará el torneo como reivindicación de ningún tipo más allá de la deportiva. Regiones unidas por el fútbol que pelearán por el trofeo “Nelson Mandela”, que se otorgará al campeón del torneo.

Y no son pocas las voces contrarias a este tipo de organizaciones, sobretodo proveniente de los países “madre” de estos territorios. Pero como bien apunta Jean-Luc Kit, “nunca hemos cambiado una frontera con un partido de fútbol”. Esto es fútbol en esencia, y la VIVA World Cup pretende promocionarlo sea de donde sea el territorio. Enorme trabajo y dedicación el suyo. “Nuestro objetivo es el mismo, ayudar a la gente a jugar al fútbol”. Pues eso, ¡que ruede el balón!

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