Goles fantasma, la FIFA daría su brazo a tocer con la tecnología

Los últimos goles fantasma aceleararían la entrada de elementos tecnológicos para decidir

El último gol fantasma en la Premier/vía abc.es El último gol fantasma en la Premier/vía abc.es

Desde el gol de Hurst en el Mundial de 1966 hasta el que vivimos en el pasdo derby vasco, la historia del fútbol, tanto a nivel local como internacional, ha ido escribiéndose también con errores en forma de goles que fueron y no subieron al marcador o, que por el contrario, sin llegar a rebasar la línea de gol, obtuvieron la categoría de tanto, que han añadido el componente humano en medio de tantos mitos personales y récords colectivos.

Y cada vez que se produce un gol (o no) de esta categoría el debate sobre usar métodos más precisos para no dejar en manos de los limitados medios humanos unas jugadas tan decisivas como rápidas a la hora de tomar una decisión que puede cambiar el devenir de un partido y hasta cambiar la historia en un torneo corto.

La inclusión hace un par de temporadas del juez de gol, situado entre tras la línea de fondo entre la portería y el banderín de córner en algunas competiciones UEFA, parecía la gran apuesta del fútbol europeo para reducir el margen de error en las jugadas conflictivas que se producían cerca del área, pero también han dejado algún episodio de difícil justificación. Siempre acudimos al error humano para justificar la decisión errónea: la velocidad de la jugada con jugadores en el ángulo de visión es la más recurrente (también la que realmente más se produce). Sin comentar que, a pesar de que no se recuerda ningún caso de esta magnitud, podría provocar un encuentro de decisiones entre el árbitro principal, el linier y el juez de gol.

Pero parece que la FIFA, siguiendo la doctrina de la International Board (el órgano que crea y modifica las reglas del fútbol), podría comenzar a replantearse su recta postura en cuanto tecnificar el arbitraje. Cuentan que desde el gol fantasma de Frank Lampard ante Alemania en el pasado Mundial, Blatter ha suavizado su postura con respecto a medios tecnológicos que en segundos podrían sentenciar sin error. El fútbol es el único deporte de primer nivel que se resiste a avanzar a la par que las posibilidades de minimizar el error. En el rugby o el fútbol americano es común ver como los árbitros no sólo consultan en un monitor la repetición de esa jugada polémica, sino que incluso explican al espectador en el estadio por medio de megafonía la decisión tomada y los motivos que le llevaron a ella. Si bien se confían en el criterio de los trencillas para las jugadas más comunes, ante la gravedad de un error en una jugada de gol, parece que el máximo organismo rector del fútbol mundial ha dado un gran paso atendiendo, principalmente a las reiteraciones de la Football Asociation inglesa en los últimos días tras un nuevo escándalo (veáse la imagen que introduce este artículo) en un gol que podría ser clave para el descenso en la Premier.

Y como toda decisión de este calibre, se probará antes de aplicarla con todas las de la ley. Se rumorea que será el próximo Mundial de Clubes a finales de este año donde podremos conocer qué medio será el que resuelva. Porque varias han sido a lo largo de estos últimos años las propuestas para acabar definitivamente con los goles fantasma. Desde crear una pendiente desde dentro de la portería que evitaría que, en caso de botar dentro, el balón saliera de nuevo al campo de juego hasta competir con 'balones inteligentes' equipados con un chip que enviaría una señal al árbitro cada vez que cruzara la línea de gol. En los últimos meses ha ganado fuerza usar la tecnológia del 'ojo de halcón' habitual en el tenis.

Sólo tendremos que esperar al próximo dos de julio, donde aprovechando la disputa de la Eurocopa 2012, se anuciará el método final y qué empresa de las dos elegidas (la británica Hawk-Eye y la alemana GoalRef) ha presentado el proyecto que mejor se adecúa a las pretensiones de la FIFA.

Hasta que llegue ese día, tenemos como mínimo por delante la finalización de una Liga que parece que más que nunca se quiere juzgar a través de qué equipo ha sido menos perjudicado por los arbitrajes. Villaratos, manos negras, premeditaciones y todas esas cosas que se usan para desviar la atención de lo que realmente importa podrían encontrarse bajo amenaza si la FIFA, definitivamente, comienza a aplicar el 'tecnoarbitraje'.

Y no serán los grandes medios que hacen negocio con los errores de los demás que dan vida a sus conspiparanoias, sino que también habrá un sector de los aficionados, que no es que vivan anclados en el pasado o teman que también estos elementos puedan ser manipulados para beneficiar a los grandes (si son de los que creen en las competiciones adulteradas) sino porque conciban como parte importante del fútbol el carácter humano, la posibilidad de que pueda haber un error inevitable, incotrolable y sorprendente. Ese error que genera tanto en la grada: rabia o alivio, frustración o sonrisa socarrona. A todos los que hemos ido alguna vez al fútbol nos ha pasado, salir un día pensando que 'hemos ganado de milagro' y dos semanas después, irnos a casa con un cabreo importante porque 'nos han robado'.

Eso, guste o no, nos lo podrían quitar.

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