El Inter de Filippo

La victoria negada a un niño

Filippo se ha convertido en icono interista/vía inter.it Filippo se ha convertido en icono interista/vía inter.it

El fútbol, más allá del ejercicio físico y hasta mental que supone dentro del campo, es, como ya hemos contado en alguna otra ocasión, un reto hacia la estabilidad emocional del aficionado. Dicen que en la vida uno cambia de pareja, de coche, de casa o de trabajo pero jamás de equipo de fútbol. Una frase que puede resumir muy bien los sentimientos que genera el fútbol, en ocasiones vía de escape de una vida complicada y en otra nexo de unión entre una comunidad.

Hace un par de semanas, jugaban en el Giuseppe Meazza el Inter y el Bolonia. El equipo de Claudio Ranieri llevaba sin ganar desde el 22 de enero y sólo un empate ante el Palermo dos semanas después había sido el único encuentro en el que no se fueron del campo con el amargo sabor de la derrota. Después de encadenar una racha de ocho victorias entre Serie A y Coppa que les habían permitido soñar con pelear el título, una dinámica totalmente contraria le abofeteaba la cara y le devolvía a la realidad de su pobre juego mostrado hasta la fecha.

Y en medio de todo esto se situa el aficionado neroazzurro quien sueña, sólo, con remontar la eliminatoria ante el Olympique de Marsella para cerrar la temporada con una digna actuación europea, aunque sea sólo sobre el papel. Pero para el auténtico aficionado, la pasión y el amor por su equipo no se vive sólo durante un par de horas cada fin de semana, es algo que forma parte de su vida, que le acompaña en todas los episodios del día a día y que, alguna vez, regala historias tan curiosas como la de Filippo.

Filippo es un niño milanés de nueve años que suele acudir al estadio con su padre para animar al Inter y que, por su juventud, sólo ha conocido la cara noble, la de la victoria, que en los últimos años ha mostrado el Inter. No está acostumbrado a ver a su equipo no sólo mostrarse mejor que el rival, sino también encadenar una derrota tras otra. Y de esta manera mostró su tristeza en el partido ante el Bolonia.

'¿Podéis vencer? Si no en el colegio se burlan de mí. Gracias, Filippo'

La imagen se convirtión en una de las instantáneas de la jornada en Italia y dio la vuelta a todo el mundo en pocas horas. La inocente protesta del chico debía rozar, para los jugadores, el rídiculo máximo, el tener que soportar la queja de un niño que sufre las crueles burlas en la escuela por la marcha de su equipo. Pero la grandeza de esta historia no muere en la pancarta de Filippo y en el poco efecto que provocó (0-3), sino en las repercusiones que tuvo entre las hinchadas de los grandes rivales de los interistas: Juventus y Milan.

Como no podía ser de otra manera, los más crueles fueron los vecinos rossoneri. Concretamente Samuele y Alice, quienes aprovecharon el feedback de la tela en la grada para contestarle a través de un mensaje a los jugadores del Milan.

'Milan, sigue venciendo, que así me burlo a Filippo en la escuela'

Entre los seguidores de la Juve, con cierta gracia, daban alternativas a Filippo para evitar las burlas escolares.

'Filippo, o cambias de escuela o cambias de equipo'

El fenómeno Filippo había explotado como método de atizar al Inter por sus pésimos resultados y desde el club lombardo optaron por la modo más público y rápido para acabar con él de raíz, de dejar de ser un chiste entre graderías y ganarse para siempre el corazón del dudoso ánimo de niño. Así que tardaron poco en invitarle a él y a su familia al centro deportivo para poder asistir a una sesión de entrenamiento del primer equipo para después conocer a sus ídolos.

El método, la cortina de humo, es el último remedio por parte de la dirección del Inter de evitar un duro cisma con su afición que no entiende cómo el equipo ha podido bajar tanto su rendimiento en tan sólo dos años. O por lo menos, una tregua hasta que el equipo juegue la vuelta ante el Olympique de Marsella, donde de no pasar, ni invitando a todos los niños interistas de la ciudad a los entrenamientos podrán evitar no que su temporada sea calificada con un suspenso, sino que se adelanten los planes de Moratti de renovar al equipo campeón en 2010, a quien quería 'jubilar' con honores como neroazzurri.

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