Cuando la UEFA privó al Mallorca

Los bermellones no pudieron jugar competición europea

Los problemas financieros privaron al Mallorca de hacer uso de su clasificación Los problemas financieros privaron al Mallorca de hacer uso de su clasificación

Existen guerras deportivas. Existen batallas institucionales que en muchos casos acaban en deteriodo de relaciones entre equipos de fútbol por situaciones concretas entre ambos o, como en otros caso, por decisiones de terceros que crea un resquemor tan profundo que acaba en una sensación parecida y similar a la del odio hacia el contrario.

Hace dos temporadas el Mallorca comenzaba la campaña 2009/10 como una de las sorpresas claras de la Liga BBVA. Los partidos fueron pasando, los resultados inesperados a su favor siguieron llegando y finalmente, tras sufrimiento, tras tensión en la última jornada, los bermellones dejaron de lado los puestos de UEFA Champions League pero acabaron dentro de puestos europeos, donde supuestamente jugarían la siguiente edición de la UEFA Europa League.

Supuestamente, sí, porque finalmente no lo hicieron. Los graves problemas económicos de los baleares hicieron que la UEFA, máximo organismo del fútbol europeo, entrara en acción para estudiar su situación financiera y finalmente, tras una polémica decisión, el Mallorca quedaba fuera y era privado de estar entre los mejores clubes de Europa.

Aquella plaza que dejaban vacante debía ser ocupada por otro conjunto del mismo campeonato. Dicho equipo fue el Villarreal, quien de manera secundaria se metía en una guerra en la que en principio no pintaba nada y que vió como la afición mallorquinista centraba su ira contra el conjunto amarillo por ocupar la plaza que tanto habían peleado y soñado ellos mismos.

La visita la pasada temporada del Villarreal al Iberostar Estadio de Mallorca supuso el foco de atención principal de los bermellones, quienes les recibieron bajo un tenso clima de menosprecio por su cierta traición.

En las Islas Baleares comenzaron entonces las recriminaciones y las protestas contra la propia RFEF por no defender a un equipo español, con Ángel María Villar a la cabeza, y a la propia UEFA por la injusta, a su parecer, decisión de privarles de la competición europea.

Nadie sabe cuáles hubieran sido sus metas a nivel continental, pero tan solo la privación de la oportunidad dolió, y mucho, a una institución que desde aquel entonces comenzó una debacle tanto a nivel deportivo como económico que a día de hoy pone al club al borde de un precipicio que, a la espera de la llegada de un inversor solvente, tiene pinta de acabar en la peor de las situaciones.

En medio un equipo que en ningún momento, ni antes, ni después ni mucho menos actualmente ha hecho comunicados oficiales al respecto. El Villarreal hizo uso de su plaza otorgada a costa del Mallorca, sí, pero mediante una decisión de la UEFA, que le permitió llegar hasta las Semifinales de la pasada edición de la UEFA Europa League, donde caería ante el mejor Oporto de los últimos años, que a posteriori se coronaría Campeón de Europa.

A día de hoy la situación parece que ha retomado la senda de la cordura, de la normalidad, pero en el recuerdo todavía flota aquel castigo institucional bermellón que supuso un beneficio en segundo plano para los castellonenses.

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