Alemania 1976... Ahora o nunca

La selección española hizo una buena Eurocopa

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Continuamos con nuestra nueva sección 'Historias de la Eurocopa' en la que relataremos algunos momentos cumbre en el torneo continental que se disputará este verano en Polonia y Ucrania.

El periodo que separa la victoria de España en la Eurocopa de 1964, del subcampeonato logrado en la misma competición veinte años más tarde, significó una transición muy dura en la historia de la selección española.

El combinado nacional no estuvo presente en las fases finales de las Copas del mundo de 1970 y 1974; de una forma bastante dramática en el último caso. Las experiencias vividas en Inglaterra 1966 y Argentina 1978, tampoco fueron demasiado positivas para nuestro fútbol, aunque España tocaría fondo en el campeonato en el que tuvo que actuar de anfitrión en 1982. En la Eurocopa de naciones, la trayectoria tampoco tuvo momentos de éxito, pero si es cierto que se estuvo más cerca de hacer un buen papel.

En la eliminatoria de cuartos de final del campeonato europeo de 1968, los campeones del mundo dirigidos por Alf Ramsey, Inglaterra, eliminaron a la selección entrenada por el entrañable Domingo Balmanya. Fue un duelo disputado, que se decidió en el partido de vuelta jugado en el Santiago Bernabeu. España dio la cara en aquella ocasión.

En 1972, Ladislao Kubala ya se había hecho cargo del equipo nacional, pero no se pudo pasar de la primera ronda de clasificación, ya que la Unión Soviética le cerró el paso muy pronto. Sería en la Eurocopa del año 1976, cuando España daría la mejor de sus caras. Tras una más que buena trayectoria en la primera fase, otra campeona del mundo, Alemania Federal, apartaría a los hispanos del sueño de disputar la semifinal.

La Eurocopa de 1976 fue la última edición del torneo que se jugó con el sistema de competición habitual desde 1960. La fase final con solo cuatro equipos pasaría a mejor vida a partir de ese momento. España quedó encuadrada en un grupo duro; con Rumanía, Dinamarca y la poderosa Escocia.

Se temía el potencial del equipo de los "tartan army", por la calidad de sus jugadores. Aquella generación escocesa daría mucho que hablar en fechas posteriores. Contaban por ejemplo con el mítico Billy Bremner, el pequeño y aguerrido centrocampista del Leeds United, que poco tiempo después de enfrentarse a España disputaría la final de la Copa de Europa con su club. Bremner no llegaría a la Copa del mundo de Argentina 1978, donde Escocia presentó uno de los mejores equipos de su historia, pero si que lo harían Kenny Dalglish o Graeme Souness, que ya era, a sus 21 años un jugador muy temible, que había debutado con la selección hacía muy poco tiempo.

La selección española venía del mazazo de Francfort. Los de Kubala se habían quedado fuera de la Copa del mundo de 1974 por muy poco. En el encuentro de desempate jugado en Alemania, la Yugoslavia de Dzajic y Miljanic en el banquillo (Que por cierto, fue expulsado) , les eliminó de forma dolorosa. Sería precisamente ante la Alemania que ganaría el mundial meses más tarde, donde los "Kubala boy´s" comenzaron a rearmarse de cara al siguiente objetivo, la Euro 76.

Fue en un amistoso disputado en el demolido estadio de Sarriá, donde los españoles vencieron a la gran Alemania de Helmut Schon. Los Beckenbauer, Breitner o Muller cayeron 1-0 ante una selección que demostraba con aquella actuación, que podía y debía haber estado en aquel campeonato que se disputaría ese verano.

España comenzó bien su andadura oficial en la Eurocopa. Ganó a Dinamarca en Copenhague con el gran Iribar bajo palos. La defensa española seguía marcada por el corte de furia y bravura que nunca se perdió del todo hasta décadas más tarde. Hombres como Sol, Migueli, el propio Juan Antonio Camacho y por encima de todos, Gregorio Benito, aportaban contundencia a la zaga española. Puede que "Goyo" Benito fuera el defensa más especial de aquella generación; contundente en el choque, vivía cada partido con demasiada intensidad. Temido por sus compañeros de selección cuando se enfrentaban en la liga, los Rexach, Claramunt o Quini, respiraban cuando el bueno de Benito les cubría las espaldas.

La victoria que cambió el rumbo de aquella selección fue la conseguida en Hampden Park el 20 de Noviembre de 1974. España conquistó Glasgow ante un equipo que en su estadio se crecía. Logró la serenidad suficiente para derrotarlos en a aquel ambiente infernal. Amparados por el acierto de Quini, dos goles del genio asturiano dieron la victoria a la selección. España demostró ser un conjunto muy fuerte, que parecía haber asimilado casi por completo la idea de juego de su técnico. Después de tantos años, parecía que Kubala había acertado con la tecla correcta.

Que Escocia era un gran equipo no le cabía duda a nadie, y lo demostraron en la devolución de visita en terreno español. España jugaba con la tranquilidad de haber ganado sus dos partidos anteriores y en medio de un ambiente de fiesta. El encuentro se disputó en el campo de Mestalla, en Valencia. Curiosamente ese día, Pep Claramunt, leyenda del equipo local, se convertiría en el jugador valenciano que más veces habría vestido la camiseta de la selección española. La casualidad hizo que celebrara la efeméride en su estadio y con su gente.

Pero los escoceses no vinieron a ser meros espectadores del acontecimiento. Jugaron a placer y estuvieron a punto de llevarse una merecida victoria para las islas británicas. Un hombre lo evitó…

Alfredo Megido Sánchez, conocido por muchos como el "George Best" español. Un auténtico talento. Andaluz de nacimiento, pero hijo de un minero asturiano. Criado en la prolífica escuela del Sporting de Gijón y partícipe de la victoria del Betis en la final de la Copa del rey de 1977. Éxito conseguido poco antes de emprender su aventura en el fútbol francés. Megido, recordado por muchos y olvidado por las jóvenes generaciones, vive actualmente en Cuba, donde recuerda con pasión aquellos días felices. Su día por excelencia fue aquel España-Escocia de 1975. Megido salió del banquillo en el minuto 66, debutaba con la selección y al minuto siguiente logró el gol del empate. Fue el héroe de aquella igualada que a la postre sirvió para mucho.

"La noche de Megido" sin embargo, fue la única "noche de Megido" con la camiseta de la selección nacional. El malabarista no volvería jamás a jugar con España, en una de las decisiones más discutidas por la crítica de la época.

Tras empatar con Rumanía y ganar a Dinamarca en el Nou Camp en los dos siguientes partidos, la clasificación pasaba por conseguir un empate en la última jornada frente a Rumanía en Bucarest. En un campo en el que era difícil jugar al fútbol y con un horario nada habitual, la 13:00 de la tarde, España capeó el temporal y superó la portería del meta Raducanu en dos ocasiones. La primera de ellas gracias a un acertado remate de Ángel María Villar, y más tarde sería Santillana el autor del segundo tanto. Rumanía terminaría empatando a dos, pero la selección ya estaba clasificada para los cuartos de final. Rumanos y escoceses, de los que España fue verdugo, disputaron un intrascendente encuentro un mes más tarde. La clasificación estaba cerrada y ahora tocaba esperar rival.

¿Quién se enfrentaría a España en la eliminatoria decisiva de cuartos de final?

Pues el bombo fue más caprichoso que nunca, y asignó a España un rival de una envergadura extraordinaria. Nada menos que Alemania… pero ojo, como quiera que el sorteo se efectuó antes de haber certificado su clasificación, los alemanes solo se enfrentarían a España si conseguían derrotar en el último encuentro a Malta.

Uno de los dos: Alemania, o Grecia si se producía el milagro, sería el rival de España.

Nadie podía pensar en que los Malteses (Que pasarían a la historia de la selección española ocho años después con el famoso 12-1) alcanzarían el empate ante los alemanes. Pero en el partido de la primera vuelta, la Alemania recién campeona del mundo había sufrido mucho para vencer en Malta. Una raquítica victoria por 0-1 gracias al tanto de Cullmann había evitado el desastre. Pero es que el lío era un poco más grande…

Malta había conseguido derrotar a Grecia contra todo pronóstico por 2-0, en lo que significó la primera victoria de esta humilde selección en un encuentro oficial. Los griegos habían llegado con opciones de clasificación hasta el final, en parte porque habían empatado sus dos partidos frente a la Alemania de Helmut Schon. Por tanto, el miedo al desastre por parte de los germanos estaba justificado… en la práctica, pasó lo lógico, y el equipo teutón barrió a Malta con un escandaloso 8-0. Alemania y España se verían las caras en los cuartos de final de la Eurocopa 1976.

La peor Alemania federal de los últimos tiempos se presentaba en el estadio Vicente Calderón con muchas cosas que perder y pocas que ganar. Los españoles se sabían superiores en su estadio, y eran conscientes de que con un buen partido se podía producir la heroicidad de eliminar a los campeones del mundo. España jugó con su equipo de gala: Iríbar en la puerta, Migueli, Sol, Benito, Capón, Camacho, Villar, Del Bosque, Quini, Santillana y Churruca.

Los alemanes presentaron a Maier, Vogts, Schwarzenbeck, Beckenbauer, Dietz, Bonhof, Wimmer, Danner, Holzenbein, Beer y Worm.

El estadio del Atlético de Madrid presentaba un aspecto casi inmejorable, con muy pocas entradas por vender. Al filo del descanso, Benito protagoniza una acción por banda izquierda del ataque español que termina con un centro al área, donde espera Santillana, que tras luchar con su defensor alcanza el balón. Su remate se introduce en la portería para delirio del público local.

Los alemanes jugaron a no perder, en ningún momento ofrecieron la cara que se esperaba de los campeones del mundo. Un equipo diezmado en sus efectivos y castigado en el ánimo de buscar la precisión que les había caracterizado. Se encontraron con el tanto de Beer en la segunda parte. Un gol que les dio vida y que a la postre sería definitivo. Para España el empate fue un mazazo. En el pensamiento estaba el viaje a Munich, donde habría que encomendarse a la furia para levantar la eliminatoria. Beckenbauer, como capitán de Alemania, se mostraba más que satisfecho por el resultado.

En Munich las cosas salieron muy mal. España llegó con las bajas de Benito y Migueli. Sensibles ausencias para una selección que debía defender su portería por encima de todo. Kubala se quejó del mal estado del césped del estadio olímpico de Munich. A pesar de ello, apeló al optimismo y a la calidad del equipo nacional. Hombres como Santillana o Del Bosque debían aportar serenidad al grupo y no dejarse impresionar por el impactante ambiente. Alemania, aunque estuviera en horas bajas, seguía siendo la actual campeona europea y mundial. En Munich, multiplicaba su potencial…

En el minuto 17, Hoeness comenzó a destruir el sueño español. Impotentes ante una eliminación que parecía inminente, España no dio la sensación de tener opciones en ningún momento. Toppmoller redondeó el 2-0 final.

La Euro 76 sería el campeonato de Panenka. Alemania, irremediablemente no estaba para igualar el fútbol que le convirtió en la mejor selección del mundo en años precedentes. La España de Kubala por su parte, cumplió por vez primera aquella máxima que decía... España nunca pasa de cuartos.

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