De Gea ya conoce la dura cara de Old Trafford

Fallos bajo los palos le tienen en el foco de las críticas

Cuando juventud, desparpajo y calidad se juntan en el mundo del fútbol se habla de jóven promesa, de jóven valor. Cuando un futbolista de estas características comienza a dar que hablar su poder mediático va aumentando, incluso en algunos casos llegan a ser estrellas de sus respectivos equipos.

David De Gea es uno de los últimos casos de jóvenes futbolistas que, por motivos varios, ascendieron desde las categorías inferiores de su equipo, en este caso Atlético de Madrid, y que a base de minutos, de grandes intervenciones y de una madurez acelerada, hicieron que uno de los futuros porteros de la Selección Española se convirtiera en uno de los estandartes del aficionado atlético, del siempre sufridor colchonero.

Un jugador de la casa, que sentía los colores, que supuestamente amaba su camiseta. Capaz de apartar de la titularidad una vez recuperado a Asenjo, jóven perla del fútbol español por el que habían pagado en el Manzanares alrededor de los cuatro millones de euros, fue adquiriendo galones dentro del siempre irregular vestuario del Atlético de Madrid.

Su nombre, su fama, su poder mediático creció como la espuma, lo que evidentemente, al igual que a los aficionados del fútbol en general, hizo que los grandes clubes del fútbol europeo se fijaran en un joven portero capaz de hacer intervenciones de garantías sin que le temblara el pulso.


El afortunado conjunto que se hacía con sus servicios a finales de la pasada temporada sería el Manchester United. Uno de los mejores clubes del fútbol británico, europeo y mundial, un enorme paso para su carrera deportiva. Petición expresa y directa del maestro Sir Alex Ferguson, quien vio en De Gea el más claro sustituto de uno de los míticos porteros del fútbol en el viejo continente como es el caso de Edwin Van der Sar.

Llegaba con la vitola de sustituto, nada más y nada menos de sustituto de uno de los mejores porteros de la historia, lo que centró gran cantidad de focos sobre su persona, sobre su juventud.

Tras unos primeros meses defendiendo la portería de los red devils, en los que se metió muy pronto a la afición de Old Trafford en el bolsillo, actualmente no vive su mejor momento. Algunos errores en salidas dentro del área y balones fáciles que finalmente se escapaban han hecho que su imagen en el fútbol inglés le hayan puesto en algún que otro aprieto en los medios de comunicación británicos, fieles a su estilo crítico y morboso.

Si a esto se le suma el acto polémico, mediático y ya famoso del supuesto robo de donuts en un supermercado, que le colocaron en el objetivo número uno de críticas y burlas, su imagen a día de hoy no es precisamente positiva. Situación que ya le ha costado la titularidad y que deja entrever una falta de adaptación al estilo de vida inglés que puede estar afectándole en su vida diaria y que evidentemente queda reflejada en sus respectivos encuentros bajo los palos.

Todo era perfecto. Tras triunfar en el que club de su vida llega una de las potencias enormes del fútbol mundial y le ficha. El éxito estaba asegurado pero ahora, cuando todo parecía ir bien, son las críticas y supuestas puestas en duda sobre su nivel quiénes abundan en su respectiva dinámica deportiva.

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