El gravoso peaje de una victoria

El Barcelona perdió a Villa pero está en la final del Mundial de Clubes

El Barcelona afrontaba el partido ante el Al-Sadd catarí con la presión del que sabe que no tiene nada que ganar y todo por perder. Medio mundo, Japón entero y la FIFA al completo deseaban un Santos-Barça en la final del domingo. Es lo que toca, el negocio voraz del balompié así lo reclama. El fútbol en general, y el morboso aficionado en particular demanda y suspira por presenciar un envite Neymar vs Messi.

La amenaza recurrente del jet-lag, la aclimatación al nuevo ritmo que te marca el país nipón y el hecho de jugar ante un rival semidesconocido que lleva diez días más de rodaje son factores que hacían que lo que debiera ser un mero trámite se pudiera tornar en un partido trampa.

Sabedor del matiz envenenado de este choque, Guardiola sacó un XI de garantías integrado por Valdés; Puyol, Mascherano, Abidal; Adriano, Thiago, Keita, Iniesta; Pedro, Messi, Villa.

El zorro charrúa Jorge Fossati salió con Saqr; Kasola, Koni, Lee, Belhadj; Talal, Wesam; Keita, Khalfan, Mohammed; Niang. Un XI para luchar contra la lógica y el establishment que le confiere el cartel de exótica comparsa, con algunas piezas con más cartel que futuro como son el argelino Nadir Belhadj (ex Portsmouth), el marfileño Kader Keita (ex Olympique Lyon) y el senegalés Mamadou Niang (ex Marsella / Fenerbahçe).

El Barça sacó de inicio la línea de tres atrás con Mascherano como caporal, Abidal y Puyol abiertos a bandas, Keita por delante como jefe de seguridad, Thiago e Iniesta como interiores para encender las luces, Adriano y Pedro ocupando los extremos para dar velocidad, intensidad y mordiente al ataque, Lionel Messi con libertad plena para crear y David Villa como ‘9’ claro, en un inequívoco gesto de Guardiola tendente a que David se reconciliara con su oficio, el gol.

Por su parte el conjunto catarí mostró un enorme respeto hacia el brutal reto que tenía por delate, como demuestra el 5-4-1 que plantó Fossati en el campo. Niang solo arriba cual islote es poca amenaza para este Barça.

Andrés Iniesta activó sensores con rapidez aprovechando la inercia de la que viene y se erigió en lo que es, ‘la reina del tablero’. Era el manchego el que en la primera parte presionaba el click para dar electricidad y clarividencia al último pase. Lionel Messi estuvo algo soso en la primera parte, y el protagonismo se lo llevaron Pedro, con ganas de reivindicarse, y esencialmente Adriano, que asumió el rol de Dani Alves con gran solvencia.

Fue el brasileño el que reclamó su espacio en este equipo con dos llegadas express desde el extremo diestro que acabaron en gol y dejaron finiquitado el partido antes del descanso.

David Villa tuvo un par de ocasiones marradas, le anularon un gol por fuera de juego y pasada la media hora llegó su trágico encuentro con el drama. Iniesta recibe en la medular y lanza un pase profundo para la carrera del asturiano. Pudo acabar en gol, pero acabó en una absurda y maldita fractura de tibia, cuyo plazo de recuperación completo se estima en un mínimo de seis meses (dicho por Alfonso del Corral, médico del Real Madrid, a la Cadena COPE). Salvo recuperación milagrosa, el asturiano se pierde lo que queda de temporada y pone en serio jaque su participación para la próxima Eurocopa.

El día en que Guardiola tenía previsto que ‘El Guaje’ ganará confianza, la mala suerte se cebó de forma cruenta con el asturiano.

En la segunda parte, el Al-Sadd trató de evitar la masacre sin éxito y el Barça se limitó a controlar el choque al ralentí con Thiago, Messi e Iniesta gestionando en tres cuartos con soltura y criterio. El duende rosarino reclamó su cuota de protagonismo y asistió con elegancia a Seydou Keita para el 3-0 amén de gozar de diversas ocasiones claras de gol.

Sobre el minuto 80, con el partido finiquitado, Thiago asistió con brillantez a Maxwell, quien llegando por sorpresa estableció el 4-0 final de tiro cruzado.

Victoria cómoda del Barça en un partido controlado de principio a fin. El gravoso peaje de perder a David Villa, pase lo que pase en la final, es desde ya un excesivo castigo.

El Santos cumplió ayer, hoy lo hizo el Barça. El cartel ya se ilumina y el neón comienza a brillar. El domingo desayunaremos con un Santos vs Barça con un título de “Rey del Mundo” en juego. Al choque de filosofías y conjuntos se unirá el hecho que Neymar y Messi compartirán césped con una copa importante de por medio. Droga dura para el aficionado. El Peixe luchará por levantar su tercera Copa Intercontinental, la primera desde 1963, cuando Pelé le ganó la partida al Bambino de Oro, Gianni Rivera, con un partido de desempate mediante tras sendos 4-2. El Barça aspira a lograr el segundo cetro mundial de su historia y su quinta copa del 2011. Sería el decimotercer título de Josep Guardiola de los dieciséis a los que ha podido aspirar en estos tres años y medio como inquilino del banquillo del F.C. Barcelona. El alquiler está saliendo rentable.

EL RESUMEN DEL PARTIDO EN VÍDEO:

[video:http://www.youtube.com/watch?v=Kwf8Hq3TQfQ]

LAS FINALES DEL BARCELONA EN EL MUNDIAL DE CLUBES

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