Real Madrid, Atlético de Madrid y el derbi de la capital

El derbi madrileño es uno de los que más historia tiene de España

Decía Sabina..."Para entender lo que pasa, hay que haber llorado dentro del Calderón que es mi casa...o del Metropolitano donde lloraba mi abuelo, con mi papá de la mano".

Escribir del Atlético de Madrid sin ser colchonero es difícil. Entender el sentimiento rojiblanco sin haber llorado sus penas es imposible. Que mejor momento que un "derby" madrileño para intentar hacer una aproximación genérica a una sensibilidad que traspasa la barrera futbolística y se convierte en ocasiones en forma de vida.

Al Atlético se le conoce como el "pupas". Apelativo surgido en 1974 cuando Schwarzenbeck apareció de la nada y consiguió convertir en hielo el corazón de millones de colchoneros. Desde ese momento Europa tiene una cuenta pendiente con el equipo madrileño. Bruselas fue escenario de una escena de terror que tuvo en el Bayern de los Beckenbauer, Muller o Paul Breitner verdugos de excepción. Aquella noche Luis Aragonés estuvo muy cerca de ser el hombre que dio su primera Copa de Europa al Atleti.

Nadie conoce los valores del Atlético de Madrid como "el sabio de hortaleza". Su trayectoria con el club está llena de galones y puñaladas por la espalda; amor y odio conviven en una relación que será inseparable hasta el final de los días de Luis Aragonés.

Luis Aragonés con el Atlético de Madrid

Uno de los momentos que mejor ilustran el espíritu colchonero de Luis fue su charla a los jugadores en la final de la copa del rey de 1992. El rival era blanco y el estadio del partido conocido. En el vestuario del Santiago Bernabeu los Schuster, Futre o Solozábal se preparaban para hacer frente al peligroso enemigo. Aragonés dibujó en la pizarra todos los movimientos que debían seguir a rajatabla sus futbolistas, instrucciones preparadas a conciencia en los días previos...Aragonés arengó a los suyos:

-¿Lo han entendido? ¿lo han entendido ?...¿si?-(en ese momento golpeó la pizarra)- ¿esto? no vale para nada, lo que vale es que sois mejores y que estoy hasta los huevos de perder con estos, de perder en este campo. Lo que vale es que sois el Atlético de Madrid y hay 50.000 en la grada que van a morir por vosotros, hay que morir por ellos, por la camiseta, por vuestro orgullo, hay que salir y decir en el campo que solo hay un campeón y va de rojo y blanco.

El equipo salió encendido al terreno de juego. La intensidad del momento traspasaba las miradas de los jugadores del Atlético de Madrid mientras sonaban las notas del himno nacional. Luís Aragonés se sentó en el banquillo de ese estadio que conocía tan bien y encendió un cigarrillo,los jugadores hicieron el resto. Schuster sacó petróleo de una jugada a balón parado y el gran Paulo Futre demostró con su galopada a la gloria que era un futbolista de otra dimensión.

Luís regresó al Atlético para sacarlo del pozo de la segunda división y todavía tuvo arrestos suficientes para guiar a su discípulo Fernando Torres al título de campeón de Europa con la selección española.

La historia del Atlético irá unida a la de su duelo con el Real Madrid. Puede que este partido sea el "derby" por excelencia del fútbol español si nos ceñimos a la acepción más estricta del término. La simpatía complaciente con la que observa el aficionado "merengue" en ocasiones a su vecino del Manzanares es respondida con rabia guerrillera con sonido de corneta desde el fondo del Vicente Calderón. Las "mocitas madrileñas" siguen viendo a su "Madrid" mientras los chicos malos de la capital no pierden su inclinación por el Atleti, hay cosas que nunca cambian.

Los Real Madrid-Atlético están repletos de historias que decoran a la perfección cualquier taberna castiza. Las nueve copas de Europa merengues brillan ante la desoladora vitrina europea del Atlético, que luce con orgullo su placa de subcampeón del 74.

Real Madrid con Puskas y Di Stéfano

Una de aquellas historias de "derby" nos traslada a 1959, con la Copa de Europa como protagonista. Los dos equipos se cruzan en la semifinal del torneo. A los blancos les entrena Carniglia y a los colchoneros Ferdinand Daučík. El Real Madrid gana en el partido de ida gracias a un gol de "cañoncito" Puskas de penalti. El Atlético sale al campo casi tan valiente como lo hará 33 años más tarde en esa final de copa de 1992. Joaquín Peiró y Enrique Collar consiguen que la distancia entre los dos equipos sea más pequeña de la que se preveía.

En el partido de vuelta jugado en el mítico estadio Metropolitano el Atlético sacó la casta y estuvo a punto de dejar en la cuneta al campeón de Europa. El solitario tanto de Collar empataba la eliminatoria. El Atlético no se mostró impresionado y jugó con gran soltura ante un equipo que alineaba una delantera de lujo; Di Stéfano, Gento, Mateos y Kopa.

El resultado de los dos partidos de Madrid forzó el desempate el 13 de Mayo de 1959 en la ciudad de Zaragoza. La Romareda se vio invadida por 33.000 aficionados que animaron a sus respectivos equipos en búsqueda de un puesto en la final de Stuttgart. Di Stéfano y Puskas sellaron la diferencia entre los dos contendientes. Pero aquel duelo fratricida entre madrileños fue una de las grandes batallas de la historia del "derby".

La guerra deportiva entre las dos entidades continuó durante todo el siglo XX. Seguirá presentándose como uno de los duelos de mayor componente romántico de nuestro fútbol para siempre. Dejen paso al "derby"...

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