Champions League: una nueva semifinal con aroma inglés

[caption id="attachment_1178" align="aligncenter" width="431" caption="Theo Walcott no teme a la triple marca de camisetas amarillas. El joven inglés fue una de las figuras del encuentro."]Theo Walcott no teme a la triple marca de camisetas amarillas. El joven inglés fue una de las figuras del encuentro.[/caption]

Neblina, Scotland Yard, lluvia todo el año, grises por doquier, fish and chips, Thames y Mersey, Guinness tirada en el pub, películas de Ken Loach y discos de los Kinks. Sentimiento británico a flor de piel. Es que, con la sana excepción del Fútbol Club Barcelona, las semifinales de la presente edición de la Champions League vuelven a tener -por tercer año consecutivo- un inconfundible aroma inglés. Ese mismo que ha llevado a la Premier League a ser considerada la competición más importante del panorama europeo. Ese mismo que ha vuelto a poner a Arsenal, Chelsea y Manchester United como firmes aspirantes a alzarse con la corona continental en otra ocasión más.

Podría decirse que en estos cuartos de final de la Champions League había uno de los dos ingleses que la tenía un poco más fácil que los otros. Es que el Arsenal no solamente había conseguido marcar en El Madrigal, sino que también logró salir igualado de la contienda. Eso obligaba al Villarreal a anotar en el Emirates para, al menos, aspirar a algo. Pero si ya el encuentro de ida había dejado la sensación de ser una misión complicadísima para los de amarillo, la vuelta terminó por finiquitarlo.

Pellegrini optó por Matías Fernández y por Bruno para intentar darle juego a un Villarreal que echó demasiado de menos a Marcos Senna, sin duda alguna su jugador diferencial. Wenger se la jugó por el chaval Gibbs por el lateral izquierdo, pero no fue precisamente él el destacado. En ese rubro aparecieron Cesc, Adebayor, Van Persie y un incansable Walcott. El 3-0 final habla a las claras de lo que fueron unos y otros sobre el terreno de juego. Al igual que con aquel fatídico penalti de Riquelme, el Arsenal volvió a vestirse de bestia negra para el "Submarino amarillo", que cierra una digna participación europea pero se queda con las ganas de más.

El que sí no la tenía tan fácil era el Manchester United. Los dos goles que había encajado en la ida, sumados a que no había podido llevarse la victoria en su propio feudo, obligaban a una victoria a los de Ferguson. El Porto, por si fuera poco, había mostrado interesantes armas futbolísticas en la ida. Pero el campeón es el campeón. E incluso lo es sin necesidad de mostrar la mejor de sus versiones. Y así fue como los mancunianos lograron imponerse en el Dragao en una eliminatoria mucho más igualada de lo que se podía prever en un comienzo.

Si algo podía llegar a decantar la eliminatoria a favor del Manchester, eso era justamente un gol tempranero. Y llegó. Cristiano Ronaldo, quien no está teniendo su mejor temporada y tampoco marcó precisamente un partidazo, apareció en un momento clave para su equipo. Un auténtico golazo del portugués para poner de rodillas a un equipo que hizo lo que pudo por lograr la igualdad, contó con algunas esporádicas situaciones, pero no logró vulnerar a una de las defensas más poderosas (sino la que más) del mundo entero. Una digna eliminación la del Porto, equipo que se también se quedó con ganas de más, pero mostró interesantes elementos como Fernando, Hulk y su batallón de argentinos. La lesión de Lucho le complicó las cosas (sacó demasiado a Lisandro López de cara al gol, su especialidad) y el United logró manejar los tiempos del partido con inteligencia para que los minutos transcurran. Así es como veremos un atractivo Arsenal - Manchester en la otra mitad de la programación de semis. Uno que quiere saldar su deuda eterna y otro que llega con ganas de más. Demás está decir, allí estaremos para ver qué sucede.

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