Copa del Rey: Pochettino debuta con un empate en el derbi

pochettinoEl destino quiso que Mauricio Pochettino, el flamante entrenador del Espanyol, tuviera que debutar como entrenador de manera apresurada y nada menos que contra el rival de toda la vida, con el vecino rico de la otra cuadra: el Fútbol Club Barcelona. Coincidencia 2: ni más ni menos que los únicos dos místers que en esta temporada hacen su estreno como conductores desde el banquillo chocaron frente a frente. Coincidencia 3: quienes se enfrentaban se conocían de larga data. Vaya si habrán tenido derbis enfrentados durante los 90s... Al fin y al cabo, ambos son referentes indiscutidos de sendas instituciones. Pero el fútbol, lo que se dice el fútbol, no se hizo del todo presente en el Olímpico de Montjuic en este partido de ida de los cuartos de finales de la Copa del Rey.

El Barça presentaba a muchos "no habituales" en busca de minutos dentro de su alineación. Aunque el guión inicial se vio trastocado casi de movida ante la salida obligada de Rafa Márquez (lesionado), que tuvo que ser reemplazado por Victor Sánchez. Aún así, lo que se vio en el partido fue bastante acorde y coherente con lo que sucede en muchos otros derbis: partido a cara de perro, mucha marca, mucho despliegue y pocas situaciones de gol. Economía de circunstancias lógicas en un encuentro que dura 180 minutos.

Pochettino hizo lo que pudo en sus pocos días como entrenador "perico". Pero ya comienza a notarse una dosis extra de motivación en un equipo que la necesitará y mucho para poder salir a flote de una marea negra. Y sus soldados respondieron. No anotaron goles, pero lograron absorber el juego ofensivo blaugrana. No lastimaron demasiado a la portería de Pinto, pero demostraron concetración y esfuerzo, mucho esfuerzo. El ex defensor de Newells, de escuela bielsista en educación pero europea en formación, palpitaba el partido como si fuera uno más de los que estaba en la alfombra verde.

El partido llegaba a su final. 0-0 rezaba el electrónico y todo para la vuelta. Los otrora rivales en el campo de juego se daban la mano ya como enfrentados en los banquillos. A esperar una semana para ver que sucede, cuando todo se resuelva en el Camp Nou. Fue una historia que ni el ingreso de Xavi ni de Messi pudieron torcer, la de un derbi que no muchos recordarán. Mientras tanto, en Mestalla, hacía unos pocos minutos nomás, se había dado por terminada un verdadero temporal de goles.

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