Keylor Navas y la puerta giratoria

Keylor Navas está cerca de irse al PSG, luego de grandes años en el Real Madrid. Analicemos su salida de la casa blanca.

La temporada pasada, Keylor Navas, múltiple campeón con el Real Madrid de la Champions League, fue relegado por el simple tinte comercial que impera el bastión de la casa blanca. Se compro a Courtois y Keylor perdió esa titularidad que había valorizado no solo con logros sino con buenos rendimientos.

Arquero gana partidos, con capacidad de reflejos, de reacción, con un centro de gravedad optimo y potencia en las piernas para desplegarse y achicar la superficie del arco. El costarricense se hizo cargo de un arco grande y cumplió con el lema: “esto es el Real Madrid”. Un arco que está impregnado de valores en la historia del Real Madrid. Un arco que fue dejado por Casillas, un arquero que lo gano todo y cuando lo gano todo, volvió a ganar todo.

En este contexto, suena paradójico que un arquero como Casillas se haya ido del Real Madrid como si fuera alguien que entro a un supermercado y luego se fue. La mezquindad a veces es irrespetuosa con sus próceres o con aquellos que cumplieron por demás su rol como futbolista. Y el arquero que encarna los valores del Real Madrid, como lo fue Iker, se fue caminando hacía la puerta de salida en silencio y sin el debido reconocimiento, hasta inclusive culpado de traidor.

Keylor Navas, que tuvo grandes rendimientos y que al mismo tiempo tuvo pasajes de influencia notoria en el resultado, especialmente en el Real Madrid del 2018, donde la estructura era de grado bajo y en donde se convivía no solo con lo individual sino también con los propios perjuicios. En un Real Madrid que se paraba desde la inmensidad de talentos que poseía y las áreas como foco de poder, Keylor fue una pieza clave.

Sin embargo, el consumismo suele deshumanizar al jugador de fútbol. Y los perjuicios suelen tener su cuota que a futuro se deben pagar. Y las resoluciones termina siendo las mismas: el ganar. Si se gana, poco importa el partido jugado, el compromiso ético, las secuelas que se dejan a un jugador, el funcionamiento de un equipo, etc.

El Real Madrid, se vale de la compra de héroes, como medio de validación de su leyenda. El orgullo para ser competitivos es comprar talento, nombres, jerarquía. Si hay algo que caracteriza a esta institución es que la novedad impera. Antes era más fácil detectar los equipos de memoria. Hoy por hoy cada vez es mas difícil. Y el jugador es tomado como si fuera un medio de marketing, olvidando el costado deportivo, del juego, de la dinámica de un equipo.

LA APUESTA del día

Betis y Getafe serán los encargados de echar el telón a la cuarta jornada de liga. El Benito Villamarín será testigo de ello.

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