River y el reconocimiento del miedo

El fin de semana, River le ganó a Racing por 6 tantos a 1. Un conjunto millonario que esta marcando una era en epocas fugaces. 

Juan Manuel Lillo tiene una frase sobre la figura del entrenador. Frase que se relaciona a que no hay técnicos buenos o malos, sino valientes o no valientes. Es a partir de esta afirmación, donde lo valiente lo emparento con la transformación del miedo. Sentimiento que tara a la persona, la bloquea, le quita capacidad de riesgo. Es ahí, donde la búsqueda de la valentía no aparta al componente del miedo. El miedo existe, pero al mismo tiempo hay que convivir con él. Y la mejor convivencia es resignificarlo para que se transforme en astucia y osadía. Elemento que a logrado asimilar River.

Partiendo de este punto, es pertinente decir que los momentos no son definitorios. Pero eso también forma parte de lo que es un equipo: momentos. Y hoy por hoy, en Núñez, se vive un proceso donde el tiempo es su aliado, donde las fases de juego acompañan las probabilidades de ganar y el estado de animo hace que el equipo fluya, este conectado, no pierda el espíritu deportivo ante la adversidad. Es acá donde hago un párate y digo: tal vez el miedo siga latente, pero no manifestante.

No podemos no deslizar, que el miedo transformado en creatividad, lleva a procesos de pertenencia donde lo virtuoso se convierte en vicioso: jugar bien te lleva a resultados y los resultados te añaden perpetuidad temporal. Perpetuidad, que también es oportuno mencionar, es amiga del azar. Amistades que están más identificadas con los bienaventurados que con los mezquinos.

También hay un componente que no se puede apartar: el paladar. Hay algo en los paladares en las instituciones deportivas que revelan distinciones y representatividades. Pertenencias que se van conformando de un poder simbólico que constituye una huella histórica donde pasaron entrenadores, jugadores y una forma de sentir y pensar el juego. No olvidando que las huellas del pasado cada vez son más difíciles de encontrar en este fútbol globalizado donde las tradiciones perdieron pisada para darle paso a lo instantáneo. Es por eso, que el mérito del River contemporaneo también se fecunda en recordar verdades olvidadas: los clubes son sus valores, su legado.

Es oportuno remarcar lo siguiente: la identidad es competitiva. No hay vuelta que darle. Tan competitiva, que los rasgos colectivos de River, le permite darse el lujo de adaptarse a la no presencia de algun genio. Juan Fernando Quintero no está, pero la compensación colectiva, a través de los intérpretes, hace que no se note. Las raíces están tan bien regadas, que el jugador que entra se encuentra con un contexto familiar, apto para cumplir con las ilusiones, con las expectativas, con el funcionamiento.

Volviendo sobre nuestros pasos: el miedo corta la capacidad de invención y reinvención. Comprender que el miedo existe, pero que el problema nace cuando se eterniza, es fundamental. Los caminos bien llevados no nacen de trayectos lineales, sino de como tramitar las diversas necesidades que van apareciendo y a partir de ahí construir. Y este River se dio su licencia para reconocer al miedo.

LA APUESTA del día

Borussia Dortmund y Barcelona se medirán en la primera jornada de la Champions. El duelo se jugará a las 21:00 horas en el Iduna Park.

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