Riqui Puig tiene 19 años

Riqui Puig tan solo tiene 19 años y hay muchas bocas que lo sitúan como el próximo Iniesta. El tiempo es tirano y volátil.

Hay una situación dentro del Barcelona que tiene que ver con la Masia, donde han utilizado la vara de Xavi e Iniesta como medida de expectativa. Tan altas las expectativas que apenas surge un jugador con el gen culé, comienzan a agregarle grandes aspiraciones y se olvidan de su proceso de maduración, crecimiento, desarrollo y formación. El tiempo tirano manifiesta: “bueno este jugador tiene que jugar porque forma parte de nuestra identidad”. Sin embargo, el juvenil cuando recién esta empezando tiene que adentrarse en un proceso de prueba y error, de toma decisiones, de convivir con la práctica, de situarse en procesos de vivencia, de que el talento esté listo en el momento que sea adecuado.

Riqui Puig tiene tan solo 19 años y por fuera surgen habladurías que tienen que ver con que tiene que ser titular, con adulaciones y defenestraciones, con enojos hacía el arco dirigencial por no tenerle fe a su talento, etc. Ahora mencionare algunos puntos a tener en cuenta:

  • Estar listo: el talento necesita saber primero que el director técnico estará con él para exprimirlo, potenciarlo, agregarle fundamentos, tutelar su crecimiento. Un proceso artesanal. Que conviva con experiencias, obstáculos, momentos, situaciones del juego, obligaciones, presiones. Es ahí, donde hay que tener la intuición, el conocimiento de donde se encuentra parado el infanto y reconocer si se encuentra en condiciones para mostrar su talento, si esta dispuesto a superar desafíos.
  • Atrevimiento: el volante en el Barcelona tiene una identidad especial, una cultura del juego particular. El pase, el control, orientaciones, el juego de conservaciones, la ruptura de líneas en conducción con la pelota al pie, el agite del ataque, el juego posicional y en diferentes alturas, último pase. Estos conceptos requieren indudablemente del atrevimiento, de la agresividad y también de la pausa. Dosis justas de ese equilibrio. Paciencia y vértigo. Y Riqui Puig ha demostrado esos síntomas. Sin embargo, hay situaciones que no llegan a nuestro alcance, como su proceso de adaptación, de imposición de su juego y carácter en ciertos escenarios. No todos los talentos potenciales logran saltar desafíos, contextos, entornos.
  • Confianza: si hay algo que necesitan jugadores como Puig es de la confianza. El acompañamiento afectivo. Elemento primordial para aumentar las virtudes, escalar peldaños, estimular la ejecución, quitar ataduras y generar soltura. De por sí, se ha visto en Riqui Puig un juego desacomplejado, con capacidad de tomar riesgos, dejando de lado el pase excesivo en seguridad o el no situarse en zonas congestionadas. Estos jugadores necesitan de lo afectivo y no de la incertidumbre. Que, si hay un error, no entrar en un estado de duda o de sospecha, sino seguir apostando por él, corregirlo, mejorarlo.

LA APUESTA del día

Barcelona y Betis cerrarán la segunda jornada de la Liga Santander. El duelo se jugará a las 21:00 horas en el Camp Nou.

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