Daniele de Rossi: el héroe imaginario

Daniele De Rossi llegó a Boca y despertó algarabia y expectativa en el fútbol argentino. Desandémos y analicemos este hecho.

La identidad son los rasgos que configuran a una comunidad. Y es muy difícil comprender la dinámica social de un país sin el fútbol. Mas allá de que queramos desligar a este deporte de toda implicancia revolucionaria, los sentimientos se adentran en cada resquicio de una comunidad y la constituyen.

En estos resquicios, no se pueden pedir muchos matices a un aficionado que lo acecha la pasión, la novedad, la ilusión, la esperanza. Me remonto al año 2006, cuando Shaquille O’Neal recalo en Miami. La muchedumbre se núcleo rápidamente ante su llegada. Su carisma, sus estadísticas en la zona de pintura, su participación en la dinastía Lakers de los años 2000, su juego dominante debajo del aro, hizo que Miami se transformara en una ciudad despierta, movilizadora, dinámica. El arribo de “The Godfather”- es así como lo apodaban a O’Neal- genero en esa comunidad una nueva forma de “hacer ciudad”. Surgieron nuevas expectativas, un nuevo sistema de creencia, de motivación, de aglomeración comunal. El deporte como fenómeno de masas.

Esto solo lo puede despertar el héroe imaginario, sin que antes se exprese adentro del verdadero escenario: la cancha. Un héroe típico de la justicia capitalista. Héroes que solo pueden provocar que el pueblo se encuadre porque es vendible su presencia. Que Daniele de Rossi estimule esta fascinación y expectativa al llegar a Boca, se da porque posee algunos pergaminos que estimulan la trascendencia (rasgo primordial para no quedar fuera del mercado): un “tano” en Argentina (la incredulidad de que un europeo pise nuestro país), trayectoria, jerarquía, penal pateado en la final de la Copa del Mundo 2006, aspecto parecido a Ragnar Lodbrok en su vuelta a Kattegat luego de años de exilio espiritual, etc. Todos indicios que estimulan la expansión comercial.

En esa expansión, donde los clientes aumentan, las multinacionales se relamen, la estructura marketinera sonríe y la televisión goza, no hay que subestimar a los sentimientos. Sigue sorprendiéndome la adhesión que aún tiene el fútbol a pesar de todo el veneno que nos ha largado el negocio para quitarle todo tipo de inocencia. Esa adhesión aún confía en la ingenuidad, en un deporte invadido por el dinero, los intereses y la falta de escrúpulos. Hay algo en el aficionado que aun quiere elegir apegarse a algo sencillo y genuino en el fútbol. En un fútbol invadido por lo empresarial, el hincha aun quiere creer-como acto nostálgico- en un deporte más sano, más puro, más infantil.

Cada vez menos, la fe perdura. Los ídolos perdieron tradición de club. La fuerza representativa se desvanece. La fascinación instantánea género que haya cada vez menos hijos que encarnen los valores de una institución, como lo fueron Xavi en Barcelona, Totti en la Roma, Gerrard en el Liverpool, Giggs en el Manchester United, etc. Mientras tanto, Daniele de Rossi llegó a Boca por el amor a la camiseta, por sus sueños, por lo que representa la tradición Xeneize. Un acto nostálgico narcotizante que busca un fútbol con más corazón y menos industrial.

LA APUESTA del día

Granada y Osasuna se medirán en la novena jornada de la Liga Santander, El duelo se jugará a las 21:00 horas en el Nuevo Los Cármenes

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