La dinastia estadouniense se extienden en Francia

Pese al buen planteamiento inicial de su rival, Estados Unidos consiguió coronarse nuevamente como campeona del mundo, cuarta vez en su historia.

Con goles de Megan Rapinoe y Rose Lavelle, Estados Unidos derrotó 2-0 a Países Bajos en la final y se coronó campeona del a Copa del Mundo Francia 2019, segundo título de manera consecutiva y cuarto en su historia manteniéndose como la máxima ganadora a nivel profesional (1991, 1999, 2015 y 2019). Las dirigidas por Jill Ellis fueron ampliamente superiores a las campeonas de Europa que, pese a llegar a la final invicta, no mostraron su mejor cara en la competencia añadiéndole el bajo nivel demostrado por intérpretes como Shanice Van de Sanden.

Aquí analizaremos las claves de la final disputada en el Parc Olympique Lyonnais y que terminó coronando a la que, sin duda alguna, sigue siendo la mejor selección del mundo en la rama femenina:

El planteamiento de Sarina Wiegman: Entendiéndose inferior que su rival tanto a nivel individual como colectivo, Paises Bajos planteó un encuentro correcto hasta el punto que, al descanso, consiguió neutralizar a Estados Unidos y mantener el partido sin goles (primera selección en esta edición de la Copa que dejaba a las de Ellis sin marcar en la primera mitad).

Wiegman cambió su 4-3-3 clásico para pasar a un 4-2-3-1 colocando a Jackie Groenen y Sherida Spitse en la primera línea de volantes con Danielle van de Donk y Lieke Martens apareciendo por las bandas y haciendo constantes coberturas para intentar frenar una de las armas más fuertes de Estados Unidos: el desdoble por las bandas de laterales/extremas. Como mediapunta apareció la goleadora Vivianne Miedema, a quien le tocaba enlazar el repliegue con Lineth Bbeerensteyn, quien le ganó el puesto a Van de Sanden, quien fungió como centra delantera con la intención de aprovechar su velocidad en las transiciones defensa-ataque.

Paises Bajos cedió el protagonismo con pelota a su rival y comenzaron a mostrarse algunas costuras en la construcción de juego desde el manejo de la pelota.

Contexto complicado hasta que encontró soluciones: Estados Unidos, pese a no mostrar su mejor versión cuando tiene que tener la pelota y abrir repliegues bien confeccionados, no se encontró incomoda en el encuentro y consiguió generar oportunidades de peligro al arco de Sari van Veenendaal. Con un volumen de juego sin igual y con una Megan Rapinoe muy activa desde el caril izquierdo, las de Ellis conseguían desbordar y llegar al arco rival, donde destacaron Anouk Dekker y Stefanie Van der Gragt, que hicieron hasta 11 despejes en la primera mitad.

En ese mismo costado izquierdo, encontraron dos puntos fuertes para prevalecer: Crystal Dunn y Samantha Mewis. La primera posicionanda en campo rival la mayoría del partido y ganando la gran parte de los duelos (10 de 11) y la segunda un poco más libre para mezclar y aparecer a diferentes alturas, con el plus de que solo tuvo tres pérdidas de balón. Sin olvidarnos del juego entre líneas de Alex Morgan.

Rose Lavelle: Para mí, la mejor jugadora de la final porque fue la clave para que Estados Unidos pudiera atacar con velocidad y verticalidad. Más allá de su gol, sus intervenciones en campo rival, sus duelos ganados y recuperaciones para frenar las transiciones holandesas apenas podían tener la esférica. Como interior derecho, a pie cambiado, su partido fue impresionante con su potencia física, pegada de larga distancia y una capacidad para pasar la pelota que la convierte en una volante dominante.

GOL DE ROSE LAVELLE:

LA APUESTA del día

Manchester United e Inter de Milán se medirán en la International Cup. El duelo se jugará en el Estadio Nacional de Singapur.

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