Un heterodoxo en tiempos de ortodoxia

Terminó la temporada de Guardiola y su City, con tres campeonatos. Hagamos un repaso de su filosofía heterodoxa e ingeniosa. 

Antes de los Juegos Olímpicos de México de 1968, la disciplina de salto en alto se ejecutaba de manera distinta a la actual: se realizaban tipos de saltos como el denominado salto “tijera” o el salto frontal. Esta modalidad empezó a cambiar en los juegos de México, cuando un atleta llamado Dick Fosbury se arriesgó a romper con todos los moldes, realizando un salto hacia atrás, arqueándose por arriba de la varilla. Antes de llevar a la práctica su obra, el entorno ortodoxo lo miraba con recelo. Le manifestaban su descontento por tratar de romper con lo preestablecido y le indicaban como debía normalizar su conducta. Sin embargo, Fosbury siguió convencido en sus ideales y su salto no solo logro medallas y plusmarcas, sino que también logro un efecto contagio en los atletas de esta disciplina. Tal fue el impacto de su desempeño, que los demás bebieron de la misma fuente y hasta el día de hoy el referenciado “salto Fosbury” es el llevado a cabo por todos los deportistas de esta disciplina en los Juegos Olímpicos.

En el ámbito futbolístico ocurrió algo semejante. Necesitaba de un impacto que cultive su paradigma. Ante eso, llego la ortodoxia del Barcelona y el perfeccionamiento de su juego a través de un ser obsesionado como Guardiola. Se necesitaba de una personalidad con su intuición, convencimiento y obsesión hacia el juego, hacia la pelota, hacia la audacia, hacia la riqueza táctica. El fútbol se encontraba en cierta estructura elemental: jugadores creativos atados a un entorno conservador, poca valentía de confiar en los buenos jugadores, defensores que se encargaban pura y exclusivamente a defender y delanteros que solamente convivían en el área como zona de confort. El efecto que provoco Guardiola con su Barcelona género en el juego una mayor innovación, variantes, inteligencia colectiva, cultura del pase. Todavía me pregunto si se tiene real conciencia del legado tendencioso que provoco ese equipo revolucionario.

Digo tendencioso, porque estimulo una tendencia en todo el abanico del mundo futbolístico. Disparo preguntas, confrontaciones, indagaciones, mayor compromiso con el juego y con el espectáculo. Se empezó a cuestionar cómo la línea defensiva puede jugar a 40 metros de su propio arco, cómo puedo imaginar y desordenar el planteo de mi rival, de qué manera mis defensores pueden armar secuencias de pases y relacionarse con los volantes, como mis delanteros pueden colaborar en la coordinación de la presión. Todo esto despertó en países, como Italia, donde se formaba un embudo para defender en espacios cortos y atacar en campo largo, una mayor relación con la pelota, con el protagonismo, con el campo rival. Inclusive, en Inglaterra donde el mediocampo es una zona de traslado más que de reposo, se ven equipos con mayores registros del juego.

Caracterizo a Guardiola como alguien políticamente incorrecto. Su forma de sentir el fútbol pocas veces se acoplo a lo que se diga desde el entorno, que poco tiene que ver con lo que pasa dentro de un campo de juego. Pocas veces corrompió sus ideales a partir de teorías excesivas ajenas. Su estadía en Bayern Múnich o Manchester City no fue principalmente para cosechar títulos sino para poder verse reconocido en su manera de ver el futbol en países donde la cultura del juego es totalmente diferente a la de España, donde las posesiones largas van en caminos distintos al contragolpe alemán o a las transiciones sin tregua, inglesas. Actualmente, el Manchester City es un equipo prospero al defender y atacar con pelota. Y antes también lo fue el Bayern Munich.

Guardiola es un ortodoxo de nuestros tiempos heterodoxos. Tiempos donde se premia la mezquindad, donde se entra en lugares comunes como “para que incurrís en la complejidad si lo podés hacer fácil”. Por eso mi afinidad hacía Guardiola. Porque te hace ver que vale la pena tratar de ser mejor. Por eso mi acercamiento a Guardiola. Porque podrá ganar o perder, tener defectos y virtudes, verse representado o no en sus equipos, pero te motiva a complejizarte, interiorizarte e instruirte sobre este deporte.

LA APUESTA del día

Barcelona y Betis cerrarán la segunda jornada de la Liga Santander. El duelo se jugará a las 21:00 horas en el Camp Nou.

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