“La máquina de fracasos funciona todo el tiempo”

Defensores del Chaco fundo la practica de fútbol callejero. Luego se expandió por América Latina. Hermosa nota con su director. 

Desde el 2016 que deambulo por la zona del Barrio Chaco Chico. Me tomo el tren Sarmiento hasta Merlo y me dirijo hacia la Fundación Defensores del Chaco, que queda en Moreno. Fundación que tuvo su rito de iniciación en 1994 y desde ese entonces la expansión regional del fútbol callejero se trasladó por toda América Latina. Cada vez que voy, me quedo un ratito a las afueras del club, para mirar como juegan los chicos al fútbol. Es increíble este deporte. Tiene algo de enfermizo. Ves una pelota y pibes y hay algo de atracción inconsciente de asentarte a ver como juegan. El fútbol es eso también: como lo sentimientos se adentran en cada resquicio de una comunidad.

Igualmente, no pretendía más que ver, porque mi estadía allí tenía otro objetivo y porque no estaba empilchado para la ocasión de jugar un partido de fútbol. Me dirigí a la institución y me esperaba el director del establecimiento, Lucas Ferraro. Comenzamos a charlar, con el mate cómo objeto social, y sus palabras tenían una pasión que denotaba el énfasis que rige en la Fundación Defensores del Chaco: un lugar de representación, de encuentro, de articulación. Un espacio al que vale la pena encontrarlo y conocerlo.

¿Cómo es la vida del pibe antes de llegar a Defensores del Chaco? ¿Cómo es su día a día?

Nosotros estamos ubicados en el barrio Chaco Chico. Formalmente se llama barrio Itatí, pero para toda la barriada es Chaco Chico. Este lugar, antes de la creación de Defensores del Chaco, era un espacio donde era un basural. Era un espacio donde la gente tiraba basura, quemaba autos y además era un espacio sin vida. Era un frente que no estaba iluminado, un momento de mucha oscuridad. Y eso es algo que pasa mucho en los espacios bonaerenses, en general. Más en estos lugares tan alejados del centro de capital. Entonces, la realidad de un barrio, y en este particularmente, es una foto donde están los pibes en la esquina, donde hay una dinámica donde los chicos se transforman en mano de obra barata, empiezan a tomar decisiones equivocadas, las familias se encuentran desarticuladas, la actividad escolar es insuficiente.

¿Hay ejemplos donde se denote esta realidad?

Por ejemplo, en Moreno hay un jardín, donde tendría que haber más para cubrir a tantos chicos. El año pasado, tuvimos una explosión de un colegio por falta de mantenimiento. Esto llevo, a que, durante todo el año pasado, gran parte de las escuelas públicas de Moreno, no tuvieran actividad, hasta que no se reformaran y no se reestablecieran las condiciones. Por todas esas cuestiones nosotros estamos atravesados. Entonces, la realidad de un pibe en la cotidianidad del espacio bonaerense es: un estado semi ausente, calle de tierra y mucho barro, nula iluminación, un campo donde no hay participación, condiciones laborales precarias, la no finalización del secundario, donde no hay un club como Defensores del Chaco. Todo esto, te condiciona a ser un pibe que no hace nada todo el día y poseen oportunidades muy acotadas. Esto termina siendo un espacio para ellos de mucha oscuridad y la esquina termina siendo su espacio de pertenencia.

Dentro de ese poder simbólico que provoca la oscuridad en la esquina, ¿Defensores del Chaco seria un campo social donde se busca resignificar socialmente, donde el pibe puede reconocerse?

Uno de los grandes logros que conseguimos como institución, fue iluminar la cancha del club. Porque en esta oscuridad que vos tenes en las esquinas, cuando comienza a caer la noche, los barrios del conurbano son muy oscuros, no hay luz. Y lo que sucede es: cuando termina la vida cotidiana, la gente ya no sale más a comprar, no hace más sus actividades y la dinámica oscura de la esquina toma todo el barrio. Entonces, vos vas caminando por un barrio del Conurbano y tenes a los pibes en la esquina que están muy complicados en su vida personal y no hay más nada. Oscuridad y los pibes de la esquina. No hay mas chances de trasladarte del lado A, al lado B. Cuando este espacio de Defensores se crea, el impulso de iluminar el barrio, le otorga vida. Con la metodología del fútbol callejero que nosotros llevamos a cabo, ves que hay categorías, chicos entrenando, participación activa, niños y niñas en las actividades culturales.

¿Y qué dinámica le imprime el club al barrio?

El barrio gira en la dinámica de la Fundación. Y cómo la dinámica del club se extiende hasta las once de la noche, el barrio tiene vida todo el tiempo. Porque hay chicos que van y vienen, porque si bien no tenemos seguridad formal de policía, cuando el barrio tiene vida, la vida toma la calle. Esa luz, ese pasaje de la oscuridad a la luz, se hace perteneciente a todo el barrio. Cuando vos salís y ves el asfalto, también lo realizó Defensores del Chaco. Porque antes era un barrio sin asfalto. Bueno, esa simpleza del asfalto, genera trafico de autos, hay más vida, los comercios cierran hasta más tarde. Y esa movilización, generada en la semana por las actividades del club y los fines de semana con las jornadas deportivas, promueven una iluminación que tiene un fin simbólico a través de las actividades, las reuniones entre las personas y la identidad saludable que posee la acción colectiva y deportiva del fútbol callejero.

Y en esa dicotomía de la oscuridad y la luz, ustedes utilizan estrategias para que la persona se quede en la luz, pero ¿se le dificulta mantenerlos ahí?

Si, sucede. Nuestra peor amenaza, dentro de este laburo conceptual que hacemos, es la apatía. Cuando vemos que un pibe vuelve a una esquina, buscamos generar distintos dispositivos para que esos pibes vengan para acá. Y es una lucha constante, porque hay un conflicto de la calle, donde hay familias disgregadas, donde no sos reconocido, donde vas a las escuelas y los docentes hacen lo que pueden porque tienen 50 alumnos, donde hay paredes electrificadas. Entonces, en toda esa apatía, Defensores del Chaco, cumple un rol de decir: “vení, que te estoy esperando”. Esa es nuestra mejor herramienta de seducción. Es quitar cierto tecnicismo y escuchar lo que el pibe quiere. ¿Cuál es el primer objetivo? Es escuchar. Entender que hay una otredad del otro lado, al frente y atrás.

¿La voluntad es indispensable?

Claro que sí. Por ejemplo, hay un caso, como el de Carolina, una referente de Defensores del Chaco. Le va mal en la escuela, la pasa mal en su casa. Ella viene acá y es una educadora. Se siente educadora, porque encuentra en ese espacio un estimulo de la voluntad. Cambia el chip y es hiper responsable, llega a horario, prepara las actividades. Ella dentro de las capacitaciones que da, cuestiona el sistema escolar.

¿Y de qué manera se diferencia Defensores del Chaco con la convencionalidad escolar?

Defensores del Chaco es la escuela sin paredes. A veces el sistema escolar, plantea a alguien que sepa y 30 chicos que lo siguen, generando un saber. Un verticalismo. Que a veces no esta mal bajar una línea conductora y de guía. Ahora, cuando del otro lado no se escucha lo que se tiene para decir, se genera un conflicto y una distancia entre el docente y el pibe que se esta educando. Caro, que es una chica muy conflictiva, en su ámbito escolar, empezó a darse cuenta, que su problema es con la sistemática escolar. Entonces, ella viene a Defensores y siente que es un lugar que valorizan lo que tiene para decir y además le dan un espacio de expresión. En un sistema que es tan rígido y le cuesta mover los parámetros, cataloga a las personas de determinada manera, sin abrir el espectro y preguntar que es lo que pasa con el individuo, de que manera quiere socializar, en que dinámica se engrana mejor. Y la sanción, es un elemento que se utiliza cuando no se entiende esto y cuando no existe la capacidad de contención.

¿Y en que dinámica entran ustedes?

Buscamos la horizontalidad. Nosotros queremos ser parte de los chicos. El concepto de comunidad es la búsqueda. Tenemos mucho para decir. A veces se quiere estipular el aprendizaje europeizado, que nos indican como tienen que ser las cosas. Y la verdad que por ahí nosotros tenemos nuestra propia identidad. Y hay momentos, en donde no podemos estar de acuerdo, pero podemos trabajar juntos y articular.

¿Se establecen como una alternativa dentro del eje central?

Mira… estamos en un contexto que se rige a través de la violencia y en donde los medios de comunicación son los que te dicen que está sucediendo y estigmatiza al pibe de la villa, al “cabecita”. Porque Moreno, este barrio, esta catalogado como peligroso. Yo invito a que la persona se escape de la esfera y venga a caminar este barrio.

¿Y cómo ves ese abordaje de los medios de comunicación hacia los “pibes de las villas”?

Pasa mucho en el pensamiento de la centralidad porteña. La contradicción de civilización-barbarie. Te dicen: “guarda con ir al conurbano bonaerense”. Y es lógico, porque los medios de comunicación instalan programas como “policías en acción”, conforman agendas de delincuencia como un momento de novedad. ¿Pasan cosas? Pasan cosas. ¿Hay delincuencia? Hay delincuencia. Pero hay un estigma de lo que sucede en algunos lugares que a veces no es tan así. Yo te digo: “Moreno, Conurbano profundo, barrio Chaco Chico, Paso del Rey, a tres cuadras del Rio Reconquista (uno de los ríos mas contaminados de la Argentina)”. Entonces, vos vas caminando y la gente en el imaginario, debe pensar que el riesgo esta a la vuelta de la esquina. Y no es tan así. Y ahí cumple un rol los medios, que hacen que la gente comience a encerrarse dentro de su casa, genere una cultura del miedo. Y a veces hay que decirnos: “che… no conozco al que tengo al lado”. Hay que romper un poco eso de que todo el tiempo alguien nos va a cagar y profundizar en una consciencia colectiva.

La problemática también está en las soluciones que se buscan…

Exactamente. Acá podemos poner gendarmería, policías, cámaras. La única seguridad es la vida del barrio, es la movilización de la calle. Porque si la solución es más gendarmería, más policías, más tiros, pibes en cana, no estamos viendo el prisma real. La seguridad pasa por otro lado. Y ese limite entre ir en cana o estar muerto y darle un espacio de participación, establece que tiene que haber programas de inclusión, un plan de desarrollo para esos pibes. Si lo traes al lado del espacio de participación, existe la posibilidad de transformación del sujeto. ¿Hay que preguntarse por que los pibes están en ciertas posiciones?

¿Y qué problemáticas acontecen en los chicos?

La primer problemática es el alcohol. Hablar con el comerciante y decirle que no venda alcohol fue duro, porque le quitas el nicho económico de venderle 40 cajas de cervezas a 10 tipos. Fue difícil hacerle entender al comerciante de la zona, que si venia más gente y más familia, iba a vender más gaseosas. En vez de vender más cerveza, iba a vender más gaseosas, más galletitas, más tortas. Y cuando el comerciante, empezó a entender, dejo de vender alcohol. Y después tenes diferentes problemáticas. Siempre digo, que las organizaciones sociales como las nuestras, siempre cuentan sus victorias, pero somos una máquina de fracasos. Pasan un montón de cosas: te ponen en cana a un pibe, te lo matan, desaparece, vienen chicos con problemas familiares, deserción escolar, dejan de venir al club. Entonces, cuando sale una bien la contamos porque nos pone contentos. Pero la máquina de fracasos funciona todo el tiempo. Tenemos pocos jardines, donde aumentan los chicos y hay menos cupos. Es como un cuello de botella. Es un dolor terrible. Como organización social intentamos solventarlo como podemos, pero los cupos tienen sus límites. Entonces, estamos buscando proyectar planes edilicios, construir una primaria. ¿Cómo el barrio no va a tener su escuela primaria? Nosotros soñamos con eso. Ver que los chicos no tienen vacantes, es un bajón.

La idea es darle al pibe una reinserción social…

Si. De x cantidad de chicos, solo pocos llegan a ser jugadores de fútbol en el ámbito del profesionalismo. Ese chico, que tiene los sueños de ser futbolista, donde hay un mercado que te impone ciertos futuros, pierde el eje de todas las oportunidades que podés tener alrededor sin llegar a ser futbolista. Porque para ser profesional, tenes que ser hipermetodico, tener ciertas habilidades, ciertos parámetros cómo el físico que están impregnados dentro del imaginario social. Acá, en este espacio del fútbol inclusivo o callejero, la búsqueda es la de acobijar al pibe.

¿Y que expectativas tienen los padres?

Los padres quieren que su hijo la rompa y llegue a la alta alcurnia futbolística. Hay mucho de obsesión, del mercado, del salvarse con el pibe. Y cuando nosotros le contamos lo que hacemos acá, y los chicos empiezan a tener mas amigos y se adentran en el espiral de la Fundación, les cambia la película. Empiezan a entender que el espacio de participación para sus hijos, es lo mas importante que tienen. Ojalá que el chico le vaya bien, juegue en primera división y se salve económicamente. Pero eso no es todo. Cuando vos le abrís el horizonte, de que su hijo puede ser docente, ser un educador, un tallerista cultural, un contador, a la gente les da un giro de 360 grados la cabeza. La primera idea del padre, es que sea el mejor de todos. Y es difícil lidiar con eso. Porque cuando vos le hablas sobre la construcción social, te quedan mirando como un bicho raro. Es todo un proceso.

Esa es la diferencia entre el fútbol callejero que ustedes impulsan y el fútbol convencional-mercantil…

Claramente. Defensores del Chaco inicia como un club, mirando al fútbol convencional. Ahora, para vivir el fútbol de manera convencional, tenes que entrenar dos o tres veces por semana, tenes que estar dentro de un marco, donde a veces ganas y a veces perdes. Pero el que pierde, nadie le indica por qué y el que gana, es un ganador y es el mejor. En esa instancia, había muchos pibes afuera del alambrado. No estaban excluidos, pero no podían integrarse. Entonces lo que hicieron los fundadores, fue llevar el fútbol a la calle, a empezar a recuperar a los chicos que no querían quedar enmarcados en un parámetro convencional en donde el futbol busca jugadores únicos.

¿Y que hicieron los Fundadores?

Fueron a preguntarles como jugaban a los pibes. Y les respondieron que hacían lo mismo que hacían con amigos, compañeros, en la escuela: jugar. No hay un arbitro que te diga lo que esta bien o esta mal. Vos te auto regulas, colocas tus reglas, generas reglas dinámicas para poder establecer un momento de ocio. Los fundadores querían que fueran parte los pibes de la institución, pero ellos dijeron: “bueno, pero nosotros jugamos así”. Así nació el fútbol callejero.

¿Y de qué manera unifica el fútbol callejero?

Acá se producía el enfrentamiento entre el barrio Bongiovanni y el Chaco Chico. Se mataban a piñas. Pero cuando jugaban al fútbol era un espacio de núcleo. Entonces, uno de los fundadores les pregunto: “¿Por qué en este espacio no se cagan a piñas?”. El fútbol, tiene esto. Hay una identidad del lenguaje y de inclusión. Ahí se pueden establecer miradas, sonrisas, dialectos, comunicación, una conexión del dialogo y ese es el espacio de acercamiento que provoca el fútbol. Y acá, tampoco hablan el mismo idioma, aunque hablen el castellano, porque son de dos barrios distintos. Y eso es el campo convencional del fútbol: vos sos de Boca, yo soy de River y no nos podemos acercar.

Y el fútbol callejero es la antítesis…

Claro. Esta metodología del fútbol callejero, tiene tres instancias: en el primer tiempo, los pibes establecen las reglas de cómo quieren jugar. En el segundo tiempo llevan a cabo las reglas que ellos mismos decidieron. Y en el tercer tiempo, además del resultado deportivo, debaten sobre tres valores: el respeto a las reglas acordadas, la solidaridad y la cooperación. Y ahí, esta incrustado un mediador, que no es un árbitro, sino que es un facilitador. Entonces, en esas instancias de dialogo, acercan al individuo e invitan al pibe a la auto reflexión. Es eso lo que hace la Fundación: acercar a los chicos del barrio, que, en otro reducto social, no tienen la oportunidad de adentrarse en un proceso de socialización. Y hay que decirlo: en esos espacios de diálogos que promueve el fútbol callejero, hay muchos conflictos porque se dicen cosas. Pero el problema no esta en el conflicto, sino en cómo se resuelven.

El fútbol inclusivo también tiene la característica de ser un fútbol mixto, donde la mujer tiene la posibilidad de estacionar un espacio social dentro del fútbol. ¿Cómo es ese proceso?

Así es. En el varón lo primero que produce el arribo de la mujer al fútbol es rechazo. Los estándares impregnados en la sociedad, te dicen que el varón tiene que jugar por un lado y la mujer por el otro. O que el futbol es por y para los varones y la mujer debe quedarse en casa a limpiar y a estar con los hijos. Entonces, cuando vos le delimitas que van a jugar juntos, les choca. Lo que provoca la mujer en el varón e inclusive en el aparato del fútbol, es el de jugar más limpio, más despacio, quitar con inteligencia antes que chocar, teniendo un registro de que hay alguien al lado. La conclusión es la naturalización de las cosas. Lo haces parte. Lo internalizas. La mujer también ayuda al varón a quitarle al deporte lo macho, el ganar a cualquier costo.

Recién entre al complejo y vi varios trofeos… ¿qué significado tiene para ustedes ganar?

Nosotros llegamos al acuerdo de que un premio es un reconocimiento. Pero un reconocimiento a qué. El verdadero reconocimiento esta ligado al vínculo. Eso forma parte también de ser ganador. Si vamos a la oficina, hay un montón de trofeos, pero los ganadores no debieran a ser a un costo individual. Porque hay otro, hay una familia, porque hay un equipo, hay un club que te cuida, hay un cuerpo técnico. Hay un colectivo cuando ganas. Y cuando perdes también, pero cuando tenes una comunidad afianzada y una identidad, la derrota no pega tan profundo. Eso, para mí, también es ser ganador.

LA APUESTA del día

Atlético de Madrid y Getafe se medirán en el derbi de la primera jornada. El duelo se jugará a las 22:00 horas, en el Wanda.

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