Todo comenzo en el año 87…

El Mundialito tuvo su primera aparición en la región en el año 88. El creador tuvo el agrado de aceptarnos una nota y contarnos al respecto.

El significado que tiene una pelota en cada rincón de un país es muy fuerte. A partir de ella se generan herramientas culturales y educativas, lazos sociales, comunicación a partir de la palabra y los gestos. La ciudadanía necesita del estímulo del futbol para obtener felicidad, para sentirse parte de un lugar y que estar representando algo importante. El fútbol tiene esa peculiaridad. Siempre tiene páginas en blanco para poder rellenarlas de ilusiones, sentimientos, deseos, proyectos, ideales. General Roca no fue la excepción. Reivindico el simbolismo que genera este deporte en una sociedad al organizar el Mundialito en nuestra región del Alto Valle y lo dignifico como poder social y deportivo. Sin embargo, como todo proceso hubo dudas. Nuestra región no estaba acostumbrada a este tipo de sucesos, salvo la organización de torneos regionales y nacionales. Era un evento que requería de experiencia, financiamiento y convencimiento de un proyecto. De esa manera, se desarrolló una comisión de trabajo que permitió plantar la primera semilla para poder conformar un proceso de trabajo que duro 12 meses hasta culminar en el primer Mundialito que se realizó en 1988. En esa comisión de trabajo, entre tantas personas que pusieron su granito de arena, estuvo Mario Cesarin que fue unos de los pioneros y organizadores para que este torneo sea una realidad. El año pasado se conmemoró los 30 años del Mundialito. Cesarin, el creador, nos brindó una nota donde nos contó los orígenes del torneo y el proceso que tuvieron que realizar para llevarlo a cabo.

¿Cómo fue el origen del Mundialito?

El mundialito y su nacimiento tienen algunos sucesos previos. En el año 86, yo viajo a Italia e inicio el curso de entrenador juvenil por medio de la Federación Italiana de Futbol, la Federación Giuoco Calcio. Ese curso, que se dictaba en Lignano Sabbiadoro, duro 10 días, con 8 horas diarias, donde había 17 materias que rendir. En ese lugar conozco a un colombiano que tenía una casa de turismo, que a su vez era representante del CONI (Comité Olímpico Nacional Italiano). Me trae la invitación para que la Argentina pueda participar en el año 87 de una copa mundial infantil, en Pescara, Italia. La copa se llamaba “Giovane Calciatore”. Yo le traslade que era imposible que Deportivo Roca tuviera la posibilidad de ir a Italia por el costo de cada uno de los pasajes. Sin embargo, este señor a través de su empresa de turismo, a través del CONI iba a financiar el 50 por ciento de los pasajes para menores de 12 años. El torneo era para mayores de 14 años. De esa manera, Deportivo Roca encara un emprendimiento nuevo hacía Italia, una participación en un torneo internacional, donde los chicos de la categoría 75, que es la que participa del campeonato, tienen una importante participación.

Una muy buena actitud la del CONI…

Si. Te cuento una anécdota. Después de finalizar el torneo, con Antonio Di Gulio a la cabeza, el presidente del CONI, que era el que nos había mandado los pasajes para participar de este torneo y el organizador de ese evento, tuvimos que disputar un partido por día en 6 municipios para pagar de esa forma los pasajes. Esto fue porque cada municipalidad había pagado un pasaje cada una a cambio de un partido que se hizo en distintos campos. Fue una experiencia muy grata para los chicos donde aparte de conocer a otros jugadores pudieron demostrar las condiciones por las cuales se habían preparado.

¿Qué expectativas tenían? porque era un acontecimiento no común en nuestra zona del Alto Valle…

Las expectativas con la que encaramos ese viaje a Italia fueron muy motivantes. Sobre todo, como dijiste, porque era una experiencia que no se había vivido nunca en la zona de Rio Negro. La planificación que desarrollamos en esos 12 meses de trabajo fue con un equipo de personas que querían hacer muchas actividades para generar los recursos necesarios para realizar ese emprendimiento. En mi caso, no solo tenía que planificar un trabajo con los adultos mayores para el financiamiento del viaje, sino que tenía que comenzar a trabajar con una categoría. En ese entonces, había 3 equipos en el club General Roca y había que determinar cuáles eran los 15 que iban a viajar a Italia. Entonces iniciamos dos etapas: la que realizamos con los padres de los chicos para producir recursos para el viaje y la que comenzamos con los chicos, de un emprendimiento diferente, en prepararse para encontrarse con cosas nuevas y para ir a un torneo mundial infantil de 64 equipos que no es poca cosa. Siempre me gusta recordar que era un torneo mundial infantil para un equipo de Rio Negro que no estaba acostumbrado a este tipo de eventos, de esa magnitud. Imagínate que ninguno de los chicos había viajado en avión hasta ese entontes. Así que tuvimos motivos que nos movilizaron a desarrollar este proyecto.

¿Cómo fue el preparativo previo de la categoría 75 desde lo futbolístico?

Le dimos mucho hincapié a que aprendieran la ley del offside en movimiento y en pelota parada. Con esa enseñanza pudimos lograr llegar a semifinales de ese torneo entre 64 equipos. Teníamos 2 años menos y no conocíamos a los demás equipos. El juego italiano era de usar mucho al número 2, al central en nuestra área grande y ver que nosotros jugábamos de esa manera fue toda una novedad y todo un logro. Me acuerdo que los diarios italianos subrayaron con importancia el campeonato realizado por los chicos, sus condiciones técnicas. Así que fue una experiencia muy productiva y que nos permitió llegar lejos en ese torneo. En ese equipo hubo jugadores que llegaron a primera división de Deportivo Roca como Luis Yañez. Destaco también a uno de nuestros mejores jugadores como Pablo Pomar, que no llego a primera división porque tuvo varias operaciones en su rodilla, pero logro ser médico. Y también resalto a Alejandro Palmieri, que hace muy poquito fue ministro de Economía de la provincia.

¿Recordas los nombres de los jugadores que conformaron la categoría 75?

Claro. Los dos Quesada, Pablo Ramírez, José Rodríguez, Alejandro Palmieri, Nelson Silva, Juan Jalil, Luis Yáñez, Martín Barrientos, Martín Damborearena, Daniel Martínez, Carlos Gutiérrez, Carlos Gauna, Pablo Pomar, Julián Pawly, Luis Rojo y el número 2, Maureira, que hoy es el presidente del comité del Mundialito.

Me contabas de que se hospedaron en Scaffa, una localidad que queda a pocos kilómetros de Pescara…

Cuando llegamos a Italia nos recibe Antonio D’Attilio, que es quien se encarga de recibirnos en Scaffa, una localidad de 3000 habitantes, que es la que nos iba a alojar en esa copa. Nos albergan en un albergue, justamente, donde los chicos conviven 15 días. Antonio era el presidente del club Scaffa, uno de nuestros rivales y luego es uno de los clubes que viene en el año 88, cuando se disputa el primer mundialito en Rio Negro.

¿Qué vivencias pudieron cosechar durante ese viaje?

Tuvimos hermosas vivencias. Tuvimos el lujo de que Maradona nos recibiera en el estadio del Napoli. Los chicos recibieron una camiseta del equipo italiano cada uno, una pelota de fútbol y la oportunidad de estar con el ídolo máximo de la Argentina. El momento cumbre fue cuando le pude dar una distinción por lo que significaba como representante del futbol argentino a nivel mundial. Fue una experiencia inigualable. Me acuerdo que los chicos lo miraban con una carita como no pudiendo creer el momento que estaban viviendo. Nos contó algunas anécdotas de cuando él era joven, de cuando jugo en Argentinos Juniors. Yo al Diego lo conocía de sus épocas en los torneos Evita. Él jugaba en Cebollita y yo hacía mis primeros pasos como entrenador en Yapeyu. Otro lindo momento fue encontrarnos en Ezeiza, antes de partir a Italia, con Carlos Reutemann, el subcampeón mundial de la Fórmula 1. Carlos compartió varias experiencias con ellos.

¿Y la delegación italiana de Scaffa que estaba con ustedes también pudo encontrarse con Maradona?

No. Recuerdo que los papas de los chicos italianos del Scaffa financiaron el colectivo para ir hasta Napoli que estaba a unos 200 kilómetros y fueron con la ilusión de conocerlo. Pero al llegar al predio solamente pudimos entrar la delegación argentina y el presidente del CONI, Antonio Di Gulio, porque Maradona solo quería atender a los chicos argentinos.

¿Cómo fue ese proceso de intercambio con los demás clubes, con los demás chicos?

Ese intercambio se vio a flor de piel desde que comenzó la inauguración oficial en el estadio de Pescara hasta que termino el torneo. Los chicos estaban muy compenetrados en ese intercambio con los diferentes clubes. Así que cumplimos y superamos nuestras expectativas no solo en lo deportivo llegando a semifinales sino también desde lo humano. Creo que este campeonato marco la vida de esos chicos porque pudieron convivir con grupos humanos. Sobre todo, con los chicos de Scaffa, que estuvieron permanentemente con ellos en el lugar donde nos hospedamos. Me acuerdo que los chicos tenían cada dos días una fiestita con los de Scaffa que venían hasta al albergue. Siempre recibían regalos. Un día llegaron con bolsos que tenían más o menos 70 cm de alto, con indumentarias y nos las regalaron. Nos trataron de mil maravillas. Los chicos convivieron de la mejor manera, no conocían el idioma y se comunicaron de distintas maneras. El logro fue muy positivo en todo aspecto.

¿Y este torneo que les dejo como crecimiento institucional?

Esta experiencia nos permitió crecer no solo como institución, en jerarquía en cuanto a las instituciones deportivas del alto valle de Rio Negro y Neuquén, sino también en reconocimiento de proyectos nuevos a pesar de que el Comité Organizador de Deportivo Roca ya organizaba torneos nacionales en el estadio “Luis Maiolino”. De esta manera, nos animamos a tirar nuevas ideas, un nuevo emprendimiento que era la organización del primer Mundialito Infantil de clubes de fútbol. La experiencia en Italia con la categoría 75 fue el detonante para que pudiéramos organizar un nuevo evento, pensar en devolverle las gentilezas que habían tenido los chicos y la comisión de futbol del Scaffa de Italia y de esa manera emprender la organización de un torneo que a la postre sería un campeonato de 1800 jugadores; con los chicos de Italia, equipos de diferentes países, además de los equipos de AFA. En este caso, la categoría 75 y 76 fueron las que tuvieron la posibilidad de participar de este nuevo torneo. Por otro lado, la primera edición del mundialito se realizó en 24 sub sedes del alto valle de Rio Negro y Neuquén. Me acuerdo que el estadio Luis Maiolino estaba lleno, la gente estaba muy entusiasta porque se encontró con una nueva modalidad.

Me imagino que el proceso para organizar ese torneo no fue nada fácil…

Así es. No fue nada fácil. A pesar de haber organizado torneos nacionales de importancia y de gran jerarquía. Primero era un torneo no creíble. Teníamos muchas diferencias con la liga local, que no permitía la organización del evento porque muchos interpretaban que era una locura traer 1800 jugadores al Alto Valle, que no había experiencias anteriores. Entonces para conformar el Mundialito juvenil de clubes de futbol tuvimos que identificar que tareas, consignas y resultados facilitaban el proyecto. Comenzamos con una comisión de trabajo, donde Horacio Martínez era la cabeza principal y presidente de la Subcomisión de futbol de Rio Negro, donde planificamos una distribución de tareas para poder impulsar este emprendimiento. Uno de los resultados de esa planificación fue poder llevar a cabo la comisión de premios, donde se le entregaba a cada uno de los participantes una medalla, con una revista del Mundialito y regalos como recuerdo. La encargada de ese programa era Miriam Grisel de Turrion, una profesora de Educación Física, que, junto a la Guardia de la Manzana, desarrollaban diferentes actividades como el juramento del Mundialito, donde un chico de cada uno de los países participantes (en total había 6 o 7 países) lo realizaban con el objetivo de una participación genuina del evento.

¿Y el socio que rol cumplía en el entramado del Mundialito?

El rol del socio se impulsaba a partir de un programa llamado “Socio protector”. El socio aportaba un x valor por año y entraba en el sorteo por un 0 km y los vendedores que eran las subsedes del pre mundialito también entraban en el sorteo. Los que vendían más de 200 bonos ingresaban en ese sorteo que se entregaba en la misma inauguración del Mundialito. De esa forma, se generaba los recursos necesarios para la recepción de los equipos del pre mundialito y del Mundialito. Esto también nos permitió facilitar la comunicación con los organizadores del pre mundialito. Pudimos contratar traffics que nos permitían ir a las diferentes subsedes del país y poder capacitar e informar a aquellos que participaban del pre mundialito sobre todo el evento.

¿De qué se trata el pre mundialito?

Cuando nació el Mundialito nació con un proyecto que contemplaba planes de actividades que se iban a realizar durante el año. Dentro del programa de ese proyecto se encontraba el Congreso Internacional Infanto Juvenil que se desarrollaba uno en General Roca y cuatro durante el año en distintas sedes del pre mundialito dándole la posibilidad que cada uno de los técnicos y participantes pudiera capacitarse a través de los disertantes de jerarquía que traía el evento. Ese pre mundialito que tenía 128 sedes en todo el país, de Tartagal (Salta) hasta Tierra del Fuego (Usuahia), contemplaba que en cada sede debía haber 16 equipos donde el primero y el organizador clasificaba al Mundialito.

Héctor Cesarin, tu hermano, creó el logo del Mundialito. ¿Cómo surgió esa idea?

Héctor busco un dibujo que representara a nuestra región, a nuestros chicos. Le dio una cara juvenil que demostraba el propósito principal del torneo que es la atención de los niños y los jóvenes a través de un deporte como el futbol que le da vida a los chicos a partir de la práctica deportiva. Y prepararlos para la vida, por supuesto. Héctor realizo el trofeo oficial con el logo del mundialito y después realizo con sus propias manos logos de aluminio que fueron entregados a los representantes más importantes, como José Pekerman. Luego ese logo no solo se encontraba en la copa oficial, sino que paso a encontrarse en las medallas que se les iba a repartir a cada uno de los chicos participantes.

Se ve que se armaron de una buena estrategia antes de impulsar el Mundialito…

Es que las cosas para que sucedan no es suficiente soñarlas. Este primer torneo del Mundialito lo soñé desde aquel día que realicé el curso de director técnico en Italia. Cuando tenes un objetivo, una meta por alcanzar, primero tenes que tener en claro que es lo que esperas, para que lo vas a utilizar y cómo. Piensa, organiza e inmediatamente ponte en acción. Eso fue lo que tratamos de desarrollar. Y las personas siempre estuvieron orientadas al trabajo con los niños. Los objetivos eran claros y sobre todo se pensaba en el logro del futbol social para que todos pudieran intercambiar el logro deportivo. Por ejemplo, había objetivos de intercambio que se lograban con el alojamiento de los chicos en casa de familias. Este fue un fin importante, porque los alojamientos del Alto Valle de Rio Negro y Neuquén permitían que los chicos que iban ahí sientan un sentido de pertenencia. Permitió que jugadores como Radamel Falcao, que fue goleador en el Mundialito en su etapa juvenil y que después gano cosas importantes en Europa, se comunicara con los chicos del PIAP de Plottier donde él fue alojado cuando vino a la región y recordara todas sus vivencias con ellos.

¿Hay otros casos similares?

Si. Hay muchos. Hace poquito el entrenador de Colo Colo se comunicó con uno de los chicos que participo del torneo y que había alojado a un delantero y un arquerito de su equipo. Resulta ser que charlaron y ahora hay un intercambio constante entre los chicos de Colo Colo y los de Cinco Saltos.

¿Cuándo se dieron cuenta que lo que habían logrado era algo grande?

Nos fuimos dando cuenta con el tiempo la relevancia de esa primera edición. La brujita Verón participo del mismo, por ejemplo. También Deportivo Roca, que gano ese torneo saliendo victorioso frente al Scaffa de Italia, se enfrentó en esa final a un marcador de punta que luego iba a triunfar en el Milán de Italia, que se llamaba Maximo Oddo y que fue campeón del mundo con la selección de Italia en el mundial de Alemania 2006. Así nos fuimos dando cuenta que nuestro torneo, que tenía como principal función el fútbol social, empezó a tener otras funciones, que fue el futbol de elite, el futbol donde también podía haber jugadores que podían llegar a los clubes de primera división. Entonces estas fueron las cosas que fuimos incluyendo en los posteriores torneos y trabajando en conjunto con entrenadores de clubes de AFA que venían gustosamente a ver el mundialito para detectar valores e incorporarlos a sus instituciones. Tal es así, que conformamos un programa de selectivo de selecciones donde José Pekerman junto con Hugo Tocalli llegaban a la región y observaban jugadores para incluirlos a la selección argentina. Eso motivaba a los clubes de la Argentina a mandar a sus mejores jugadores al Mundialito. Como, por ejemplo: Sebastián Battaglia, Luis Zubeldia, Miguel Caneo

LA APUESTA del día

Atlético de Madrid y Getafe se medirán en el derbi de la primera jornada. El duelo se jugará a las 22:00 horas, en el Wanda.

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