Independiente: el reflejo de que un equipo no es una foto fija

Independiente tuvo una temprana despedida de la Copa de la Superliga al caer derrotado en el global por Argentinos Jr. Desandemos al rojo.

Uno de los componentes que rodea al fútbol es el elemento de la poca fiabilidad que otorga. Y cuando uno va en busca de tener mayores probabilidades y posibilidades, la encuentra en el juego. Con esto, se busca resaltar que el funcionamiento, conjugar rigor con improvisación, conducen a que los equipos mejoren, evolucionen, se desarrollen. Cuando un equipo no tiene continuidad en el juego se vislumbran errores recurrentes que no se corrigen, desconcentraciones en fases del partido, fundamentos que no se tienen obtenidos, rendimientos que decaen.

La Copa de la Superliga, que si lo traspolamos a otro formato, sería lo que es la Copa de la Liga en Inglaterra, denota, en el mano a mano, que el fútbol tiene factores y detalles- estrategia, táctica, técnica, rendimientos, decisiones arbitrales, el azar- en donde los equipos que no compensan estas herramientas, entran en baches, en inconsistencias, en automatismos y hábitos que no se expanden en el tiempo. Y en este tipo de torneos, si estas compensaciones no se controlan, no esta la oportunidad de la reivindicación y es ahí donde los yerros tienen mayor repercusión.

Esta introducción nos lleva a Independiente, que ha entrado en un periodo donde no solventa las situaciones y necesidades que van surgiendo en un partido, debido a que ha entrado en una fase de involución. De ese conjunto que imponía condiciones, que tenía intensidad ofensiva, movilidad y fluidez, protagonismo permanente, movimientos líquidos, carácter, concentración, que invitaba al aficionado neutral a ser visto, a este Independiente que ha perdido intenciones ofensivas, autoestima para ser creativos y dinámicos y solvencia defensiva.

Resulta lógico en el análisis puro y duro: los equipos son seres vivos. No son una foto fija. Se avanza, se retrocede. Se mejora, se empeora. Se aprenden conceptos, se olvidan. De esta manera, no podemos ligar la fisonomía de un equipo, sin tener en cuenta los estados de ánimo, la conformación del plantel, las decisiones dirigenciales, los intérpretes que se posee en una plantilla (no es lo mismo tener a Tagliafico en un ecosistema que no tenerlo, por ejemplo), la relación jugador- juego, las necesidades que atraviesa un colectivo.

Es vital para la salud de un equipo, que estas necesidades sean reconocidas y así poder cimentar y construir a partir de ellas. Pulir las cuestiones que se tienen asimiladas y volver a examinar aquellas que se olvidaron. Esto es lo que Holan no está pudiendo llevar a cabo. No está logrando armonizar y gestionar las características que tiene a mano para generarles una plataforma a los jugadores que florezcan sus condiciones. Ese es el ápice de un entrenador: que los intérpretes se correspondan a la idea, a las posibilidades y obligaciones del idioma de juego.

Este es el problema que atraviesa Independiente: la estabilidad que otorga el juego. Esa persistencia que se gana con conceptos adquiridos, jugadores receptivos, dúctiles y versátiles, inteligentes, con personalidad. Mientras cuajen estos elementos, mayor será la perduración en el tiempo de un equipo en cuanto a las fases de juego: defensa-recuperación-gestación.

LA APUESTA del día

Tenerife y Real Oviedo se medirán en la jornada 40 de LaLiga 1|2|3. El duelo se jugará a las 18:00 horas en el Heliodoro Rodríguez.

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