El Game Plan de Pochettino ante Guardiola

El Tottenham r derrotó 1-0 al  Manchester City en el partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones de Europa

Con un gol solitario de Heung-Min Son, el Tottenham Hotspur derrotó 1-0 al Manchester City en el partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones de Europa disputado en el Tottenham Hotspur Stadium, que tuvo su primera gran noche Europea y de qué manera. En un partido marcado por varios momentos claves, desde el fallo desde los doce pasos de Sergio Agüero hasta la lesión de Harry Kane, y donde Mauricio Pochettino derrotó a Pep Guardiola, que no logró intervenir desde el banquillo, desde la pizarra. Pese a solo ser un primer gran paso, debido a que todavía falta la vuelta que se disputará en el Ettihad Stadium, el entrenador argentino tuvo una de las grandes noches europeas que lo consagra como uno de los mejores estrategas del mundo.

La presión Spurs

Pochettino utilizó un 4-2-3-1 como módulo táctico con la intención de construir un triángulo en el medio campo que sirviera, de manera geográfica, para presionar al City, que formó con un 4-3-3 que se trnansformó en un 4-2-3-1 con los movimientos más libres de Silva y el retroceso de Gundogan, en campo rival y plantear un duelo 3vs3 en esa zona del campo con Dele Alli presionando a Fernaninho, Sissoko forzando a Gundogan a retrasar su posición para poder intervenir en la gestación de jugadas y Winks esperando/vigilando a David Silva para que este no recibiera cómodo entre líneas.

El resto, al mismo tiempo, también ejercían una presión hombre a hombre con Kane pendiente de Laporte y Otamendi, Eriksen alejando a Walker del inicio de juego, al igual que Son con Delph. Los visitantes nunca lograron iniciar el juego con comodidad cuando el Tottenham ejercía esa presión.

City insípido con la pelota

Sin la comodidad de costumbre para gestionar desde el fondo, los de Pep Guardiola dependieron demasiado de los movimientos de David Silva a espaldas del pivote confeccionado por Harry Winks y Moussa Sissoko. El español, que jugó mucho más adelantado que de acostumbre al no poder zafarse de la vigilancia de Winks, después de recibir intentaba verticalizar constantemente a banda donde encontraba a un Sterling, de lo mejor del partido para los ciudadanos, que generó peligro encarando hacía dentro viniendo de afuera, y a Ryhad Marhez que, a diferencia de Raheem, tuvo una actuación decepcionante al nunca marcar diferencia en los duelos individuales. Nunca encontró comodidad tan pegado a la banda y alejado de la construcción de las jugadas.

Son amenaza a Delph

En ataque, más allá de lo que podía generar recuperando la pelota en zonas cercanas a Ederson, el Tottenham tenía un mecanismo vital para ser profundo y encontrar a sus figuras en los contextos ideales para que estos aparecieran. Primero con Christian Eriksen que, jugando por izquierda, centralizaba mucho su posición para recibir a espaldas, o en el medio, de Fernandinho y Marhez para a su vez liberar el carril para las proyecciones de Rose. Con este movimiento, el danés podía participar de manera más efectiva en la construcción y recibía en ventajas para, con su pegada deliciosa, habilitar a sus compañeros.

En segundo, pero no menos importante, Heung-Min Son apareció por el costado derecho con la intención de ser una constante amenaza a las espaldas de Delph que, pese a firmar noches impresionantes, no cumple todavía con los requerimientos defensivos para ser un lateral de un nivel diferencial. El surcoreano, siempre abierto y esperando su momento, fue un puñal constante para el costado izquierdo del Manchester City.

La gestión de Guardiola

Más allá de las llamativas ausencias en el once inicial,, Pep Guardiola no supo cómo intervenir de manera óptima en el desarrollo del encuentro. Pese a no ser dominado abiertamente por su rival, el Manchester City se mantuvo siempre incomodo dentro del terreno de juego, sin la posibilidad de generar superioridades numéricas en el mediocampo para poder progresar desde ahí y con muy poca frescura en ¾ de cancha.

Ante tantos problemas tanto en construcción como en la zona más cercana a Lloris, no se entiende la ausencia desde el vamos y el tardío ingreso de Kein De Bruyne y Leroy Sané, los dos jugadores más desequilibrantes con los que cuenta Pep sin la necesidad de contar con un contexto favorable. Con sus conducciones, rupturas y decisiones, tanto el belga como el alemán parecían pedir muchos más minutos de los que al final tuvieron.

LA APUESTA del día

Real Madrid y Athletic Club se medirán en la jornada 33 de la Liga Santander. El duelo dará comienzo a las 16.15 horas en el Bernabéu.

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