Ter Stegen y Suárez se adueñaron de las áreas

El conjunto culé espera en la final por el ganador de la serie entre el Real Betis Balompié y el Valencia CF, que se disputa mañana.

Con dos goles de Luis Suárez y uno en contra Raphael Varane, el FC Barcelona derrotó 3-0 al Real Madrid en el Santiago Bernabéu y clasificó a una nueva final de la Copa del Rey, con un global de 4-1. En un partido donde le merengue dominó a placer todo el terreno menos las áreas donde, con Marc Andre Ter Stegen y el uruguayo, el blaugrana terminó llevándose el triunfo, uno que solo se puede explicar desde el resultado porque, desde el desarrollo, no tiene una explicación coherente más allá de la eficacia de uno contra lo errático del otro en el último tramo del campo. Pero, con seis claves puntuales (entre funcionamiento colectivo y nombres propios), intentaremos explicarles como se desarrolló el tercer clásico de la temporada 2018-19.

Claves del Real Madrid 0-3 Barcelona

Volantes en línea. Uno de los principales problemas del FC Barcelona en la primera mitad, que terminó decantando la balanza hacia el lado de los dirigidos por Santiago Solari, fue la repartición de zonas que tuvieron Sergio Busquets, uno de los jugadores con rendimiento más bajo del encuentro, e Ivan Rakitic. Tanto el español como el croata jugaron en línea dentro del 4-4-2 que confeccionó Ernesto Valverde y, ante eso, nunca tuvieron la comodidad con la pelota en los pies. Sin muchos receptores claros por delante de la línea de la pelota y erráticos en la base de la jugada, no lograron cohesionar a sus compañeros para generar oportunidades de peligro ante el arco de Keylor Navas.

Presión merengue. Este punto no se puede explicar sin leer el anterior. Con un Barcelona sin diversidad de alturas, el Real Madrid encontró mucha comodidad a la hora de presionar en campo rival. Toni Kroos y Luka Modric tomaron a Busquets y Rakitic, quitándole cualquier oportunidad de pensar hacía donde ir, y el resto marcó hombre a hombre por todo el campo para frenar cualquier intención de progresión con la pelota del blaugrana. Con eso, más multiples vigilancias para hacer el 2vs1 en situaciones más frenéticas, los de Solari neutralizaron en su totalidad a su rival, que no disparó al arco en toda la primera mitad.

Marc André Ter Stegen: El guardameta alemán fue, sin duda alguna, la figura del encuentro. Sus intervenciones, algunas de manera casi milagrosa, detuvieron el mejor momento del Real Madrid en el partido. Una nueva noche mágica para Ter Stegen que, con sus cuatro paradas, mantuvo vivo al Barcelona en el partido hasta que apareció Luis Suárez en el arco contrario para marcar diferencias.

Sergio Reguilón. El mejor jugador del Real Madrid. El lateral izquierdo, que jornada tras jornada se consolida cada vez más en el once titular, tuvo una noche maravillosa que terminó siendo opacada por el resultado negativo que sufrió su equipo. Con un Vinicius que le liberó la zona, moviéndose hacía el centro para sacar a Semedo de su posición, Reguilón superó en cada momento a Sergi Roberto, quien apareció como volante por ese costado, y generó un desequilibrio constante por ese costado tirando buenos centros e internándose constantemente.

Luis Suárez. La razón principal por la que el partido se decantó para el costado blaugrana. Pese a no vivir su mejor momento, el uruguayo fue un verdadero killer en cada oportunidad que tuvo dentro del área, sentenciando cada error de la zaga defensiva del conjunto merengue. Su solo instinto lo llevó a ejecutar a una velocidad superior a la de sus rivales y, siempre bien posicionado, fue oportuno en los momentos clave. Luis Suárez tuvo un impactó impresionante cuando, el desarrollo del encuentro, se decantaba para el costado contrario.

Vinicius. El joven brasileño fue una de las figuras de los partidos pero, por su falta de certeza de cara al arco rival, no pudo ser determinante. Su falta de tacto en ese último toque, sea para asistir o para definir, fue una de las razones por las que el conjunto merengue nunca pudo traducir la supremacía en el desarrollo en el marcador. Pero su rendimiento, más allá de su desenvolvimiento en ese último tramo, fue maravilloso. Con su gambeta, velocidad y desequilibrio, Vinicius descompuso constantemente a la defensa blaugrana. Ni Semedo ni Piqué pudieron detenerlo cuando este comenzaba a conducir la pelota a alta velocidad.

Conclusiones: Pese a que el Madrid dominara el partido, se mostraron sus carencias a la hora de generar oportunidades de peligro desde el colectivo. Poco más allá de lo que generaron Reguilón y Vinicius Jr por la banda izquierda y, ante eso, las oportunidades que se generaban venían más de complicaciones contextuales que de una creación limpia.

Por otro lado, el Barcelona evidenció el mal rendimiento colectivo que ha tenido durante el 2019. Pero, más allá de eso, la noticia está en que consiguieron ganar un partido importante, y con una diferencia importante, sin la presencia directa de Lionel Messi en el marcador. Algo notable entendiendo que se acerca la etapa definitiva de la temporada.

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