Guardiola: un escenario para que al periodista deportivo se deconstruya

El Manchester City de Guardiola, derrotó 3 a 1 al Arsenal. Sus equipos son una guía para ser cada vez mejores como periodistas deportivos.

No hay atentado más grande del periodista hacía el periodismo, que la apatía intelectual, la dejadez hacía la curiosidad, la de no pelearse consigo mismo por nuevos horizontes, la poca perspicacia de la búsqueda de nuevos conocimientos. Y en un contexto, donde el periodista se topa con la notoriedad, el impulso debería ser lo contrapuesto: la de ser cada vez mejores, la de buscar la excelencia, la de ir por el carril de la complejidad. Sin embargo, por la idea de hacer contenidos que van dirigidos a gigantescas muchedumbres y en tiempos de una demanda fugaz, relegamos la complejidad para ir hacía lo fácil. En este caso, si tiene éxito, poco importa que tenga elementos negativos lo desarrollado.

No hay ningún problema con el periodista profesional. Pero el mote de la palabra profesional, nos hace perder de vista el principio deontológico, que es también ser parte de un contexto. El profesionalismo en si mismo, da sensaciones protocolares, oficinescas, donde el divague y las idas y vueltas del pensamiento poco lugar tienen. Es dentro de esta situación, donde, yendo a por caso, el periodista deportivo se estanca, se abandona, es un ser rígido, se concentra en la pereza.

Dentro de esa pereza, el análisis técnico-táctico-conceptual de un jugador, los matices de un equipo, las ideas de un entrenador nos terminan marginando. Entender la estructura de un equipo, donde rigen elementos rudimentarios, elementales, con pocas pautas de juego y escasas variantes ofensivas, nos resulta fácil comprender, porque se presentan situaciones tangibles que, con solo verlas, reconocemos que un conjunto está distribuido con la intención del repliegue, encasillarse y lanzar replicas al espacio.

Pero, hay otros equipos, que colocan arriba de la mesa, un abanico de riquezas tácticas, que con la mirada televisiva per se no alcanza para vislumbrarnos ciertos procederes dentro de la cancha. Hay cuestiones intangibles que requieren de la sapiencia para poder explorarlas y encontrarlas. Guardiola corresponde a equipos que denotan este carácter. Equipos que tienen un sinfín de movimientos, fundamentos, potencialidades, detalles: rondos, cargar hacía un lado para hacer bascular al rival y luego direccionar hacia el lado opuesto de la jugada, fijar posiciones para despoblar sectores del campo, juego simétrico (formación de triángulos, rombos), jugar a diferentes distancias entre jugadores para poder progresar con la posesión, detalles como la orientación del cuerpo del mediocentro único para darle efectividad a la circulación de la pelota, la inteligencia de saber que hacer con antelación, etc.

El catalán es un entrenador que nos invita, a los periodistas deportivos, a deconstruir a aquello que tenemos dentro de nuestra estructura. Nos alienta a no estancarnos. A que seamos beligerantes. Para incursionar en sus equipos y poder disfrutarlos debemos ser dichosos. Y lo que aumenta el placer es el entendimiento de la complejidad.

En contra del entendimiento de lo complejo, es común la frase: “lo que no entienden todos, es mejor no comprenderlo”. Parafraseo que estimula el concepto del cual habla Humberto Eco, “masificación social”. Porque, a saber, una de las artes oscuras del ala dirigencial, es pensar que el pueblo no está lo suficientemente maduro para comprender saberes superiores. A cambio, se monta un aparato sutil para que se reciban elementos sencillos y al cabo del tiempo ser felices con los mismos. De esa manera, se constituye un pueblo incrédulo, llevando a la gente a ser incrédula, despolitizada y a no inmiscuirse en temas fundamentales.

La incredulidad lleva a la indiferencia. Y la indiferencia es lo contrapuesto al humanismo. El hombre nuevo rescata al humanismo, que transforma al sujeto en alguien más comprometido con su ser y con su entorno. Como dijimos, Guardiola, de manera indirecta, nos presenta un escenario para que sigamos y no nos abandonemos.

LA APUESTA del día

Barcelona y Real Sociedad se medirán en la jornada 33 de la Liga Santander. El encuentro se jugará a las 20:45 horas en el Camp Nou.

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