La búsqueda constante

Liverpool recuperó su lugar en lo más alto de la Premier después de derrotar a Manchester United 3-1 con goles de Mané y Shaqiri por duplicado.

El Liverpool de los fines de semana sigue siendo una maquina de ganar, hasta el punto de mantenerse por encima del Manchester City en la cima de la Premier League de Inglaterra. Los dirigidos por Jürgen Klopp no tuvieron problemas para despachar al Manchester United, después de cuatro años, en Anfield Road. Con un dominio total del desarrollo del encuentro con los ajustes que realizó el entrenador alemán para superar a su rival en la zona donde se controlan los partidos: El medio campo. Pese a marcar las diferencias dentro de las áreas, esta versión de los Reds, a diferencia de la temporada pasada, ha ganado ese plus que, lo ha ayudado a no tener que jugar siempre con el cuchillo entre los dientes.

Para esta nueva versión del clásico inglés, Klopp alineo a Keita-Fabinho-Wijanldum en la zona de volantes, descartando a Henderon y Milner, con la intención de abrumar desde la presión a un Manchester United de Mourinho que, intentando frenar las intervenciones de Salah-Firmino-Mané, introdujo en su esquema una línea cinco defensores para generar superioridad en ese trozo del terreno cerca a David De Gea. Ante eso, la clave la tendría Firmino que, aprovechando su comprensión del juego y su sensibilidad a la hora de tratar la pelota, retrasaría su posición para generar superioridades, quitarle una referencia a los tres centrales de Mou y asociarse por derecha con el senegalés. Esta mutación del dibujo, del 4-3-3 al 4-3-1-2, le dio al Liverpool la capacidad de estar más junto y poder acomodarse mucho mejor con la pelota. A partir de ahí, todo fue ganancia.

Otra presencia clave sería la de Fabinho, otro nombre que le entrega a Klopp la capacidad de variar de sistemas sin hacerlo de intérpretes. El brasileño, acompañando a Wijnaldum en el eje, le dio la libertad a los de arriba para desenvolverse y ser él quien le diera continuidad a cada fase con pelota. Por el buen posicionamiento en campo contrario de su entorno, parecía ser un interior en vez de un volante central. Aparecía cerca de la frontal para probar de larga distancia y para asistir en el primer gol del partido, ese que abriría la cuenta. Siempre respaldado por el gran trabajo de Van Djik y Lovren, quienes secaron a Lukaku en el 99% de las oportunidades que la tuvo el delantero belga, única referencia dentro del 5-3-2 que confeccionó Mourinho. En la otra vereda, el Manchester United fue una fotocopia de toda la temporada. Sin generación de juego, sin mecanismos para construir y mucho menos sociedades que lograran romper con la hegemonía rival.

Sin más que el azar, los Red Devils nunca lograron meterse en el partido. El gol de Lingard, que aparecería después de un error de Alisson, fue solo la demostración de que este deporte no sigue reglas de merecimiento ni de lógica. Pero, como en la mayoría de los casos, el equipo que siempre está en esa búsqueda constante de la victoria termina sacando el resultado esperado. Esto define a este Liverpool versión 2018-19, un conjunto que está en la búsqueda constante del arco rival, de dominar el rival, de ganar el partido y de la excelencia; dicha virtud que necesita para convertirse en el campeón que todos desean.

LA APUESTA del día

Malta y España se citarán en partido clasificatorio para la Eurocopa. El duelo se jugará a las 20:45 en el Ta'Qali National Stadium.

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