Bayern: Robben, el cristal de oro

Hoy el cristal es acero. Hoy, el Bayern es Robben. Hoy, es uno de los mejores jugadores del planeta. Analizamos el momento de forma del holandés

“Son verdaderos grupúsculos criminales bien estructurados y con un discurso que les vertebra. Tienen una estrategia de lucha y agitación, unos objetivos comunes y predeterminados, una lógica organizativa. No son meros delincuentes, son algo más”. Así analizaban expertos policiales a las bandas urbanas que sacuden Europa con violencia. Grupos que, de una manera muy particular, quedaron retratados por el gran Stanley Kubrick en una de sus obras míticas, La Naranja Mecánica. En ella, se intenta representar una exégesis colectiva en torno al conductismo de los humanos, máquinas de auto-destrucción, amor a la violencia y a comportamientos agresivos. Kubrick no hubiera logrado su merecido éxito sin la figura de un líder convencido de que el ser humano es definitivamente la especie más agresiva y cruel del planeta. Un paladín de la agresividad. Violencia extrema, a menudo sin justificación y con victimas escogidas al azar. En conjunto “la violencia por la violencia”. Aquél cítrico mecanizado de Kubrick encontró un símil futbolístico al poco tiempo de su estreno pues dos años más tarde, el poderío naranja de la Holanda de Cruyff, un primer líder, se rebeló contra el mundo y quedó a las puertas de culminar su objetivo.

Ahora, más de 40 años después, el líder de la nueva Holanda, de la nueva Naranja, responde al perfil de adalid que encarnó Alex DeLarge. Pero éste por fin consume, a nivel individual, tantos años de malogradas rebeldías. Cierto que nadie olvidará aquella jugada clave ante Casillas que hubiera convertido a los holandeses en campeones del mundo en 2010 y cierto es que, con algo más de apoyo global en su selección, este pasado Mundial 2014 le hubiera otorgado una segunda finalísima para revancha. Pero hoy Arjen Robben está solo. Solo porque la ‘Nueva Holanda’ hace aguas y no parece que pueda llegar a competir contra los mejores en corto plazos y solo, porque una vez más, ha tenido que ser su lucha personal la que acabe por quitarse de encima las lecturas negativas sobre su fútbol. Años que devoraron sus rodillas, su espalda, sus tobillos y que lastraron con lesiones eternas y constantes una carrera que empezó arrollando y que, durante algún tiempo, estuvo vinculada con el cristal. Aquél genio que se rompía con extrema facilidad, que padeció un pequeño cáncer testicular con solo 20 años, que era perseguido por sobrecargas a diario y que, por ejemplo en el Real Madrid, se lesionó una vez cada cinco partidos, dejó su gris pasado atrás. Hoy el cristal es acero. Hoy, el Bayern es Robben. Hoy, es uno de los mejores jugadores del planeta.

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La mejor demostración de la mejoría prolongada y notable del holandés, radica en la cantidad de partidos que ha podido ir jugando año a año desde que llegara al campeón alemán en 2009 (a excepción de 2010, que sí fue frenado por una grave lesión de rodilla). Dejando ese curso atrás, lleva más de 4 años disputando más de 35 partidos de media, siendo capaz de superar momentos de máxima competencia y generando numerosas alternativas ofensivas a un equipo al que cada vez ha aportado más. Las cifras de goles que lograba el extremo es sus primeros cursos en la Eredivisie (Groningen o PSV), en la Premier con el Chelsea o en la Liga con el Real Madrid, nunca llegaban a los dos dígitos. Desde que pisó suelo muniqués con el Bayern en la Bundesliga, jamás no han sido de dos dígitos e incluso en tres temporadas, ha superado la veintena de goles. Una aportación fundamental si tenemos en cuenta que, además, es uno de los mayores asistentes del equipo y que el cuadro de Pep Guardiola es un habitual ejemplo de rotaciones, por lo que no juega tanto como lo podría hacer en otro club.

El día clave en la mejoría definitiva de Arjen Robben, fue más de un año y medio. Hasta entonces, su crecimiento y valoración en el Bayern era notables, pero había quedado relegado a cierto ‘plan B’ de banquillo en los últimos meses de Jupp Heynckes en el banquillo. El ex entrenador alemán, estaba decidido a dar prioridad a Luis Gustavo-Schweinsteiger como dúo medular, con Muller-Ribery en bandas y Kroos de enganche. Una fórmula que funcionaba, que les hizo campeonísimos y que gustaba a todos. Robben no desistió, aportaba diferencialidad y goles cada vez que jugaba, por lo que sus opciones siempre era claras. Y todo cambió a su favor en una lesión concreta de Toni Kroos en la Ida de cuartos de final de Champions League, un 2 de abril ante la Juventus. El mediocentro germano (hoy en el Real Madrid), cayó lesionado en los primeros minutos de partidos y salió en su lugar Robben. Su velocidad, electricidad ofensiva, capacidad de desborde y pronunciadas jugadas en vertical, mataron la defensa juventina. Kroos se había lesionado de gravedad y, desde aquella noche, Robben jamás salió del esquema otra vez, siendo determinante hasta final de curso. Tanto, que acabaría marcando goles en semifinales y en la mismísima final, ante el Borussia Dortmund, en el último minuto. Un gol que valía un título, un gol histórico y un gol que había peleado en silencio. Un tanto que valía, sobre todo, una revancha personal a tantos despropósitos que siempre se unían en su contra en los momentos clave. Meses que convirtieron a Robben en jugador único y renovaron su auto-estima.

Desde entonces, Robben en titularísimo, juega más minutos que nunca sin recaer de sus otrora amenazantes lesiones y, además, es el jugador más desequilibrante y decisivo de Bayern que rompe records. 10 goles y 3 asistencias en Bundesliga (12 goles y 5 asistencias en total de todas las competiciones) en lo que llevamos de temporada, define como nunca a un futbolista extrovertido, dinámico y enérgico que hoy, aún con 30 años (de verdad que cualquiera pensaría que tiene tres o cuatro años más porque empezó prontísimo) atraviesa el mejor momento de su carrera. Si la ultra-violencia de Alex deLarge le llevó a ser un icono del cine clásico, el nivel de Arjen Robben quiere que la historia le recuerde como el líder que coronó todo aquello que siempre luchó por derribar. Ahora, el cristal es oro.

[video:https://www.youtube.com/watch?v=ShP0lUr9D7o]

LA APUESTA del día

Levante y Villarreal se medirán en la segunda jornada de la Liga Santander. El duelo se jugará a las 22:00 horas en el Ciudad de Valencia.

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