Valencia: No sólo es cuestión de huevos

Pizzi debe buscar otros argumentos para la reacción

Mire donde mire no hago más que escuchar la palabra intensidad. Como un bucle. Un replay que se repite una, y otra, y otra vez. Como Pabón con las hamburguesas, pues igual. No hay tertulia deportiva en la ciudad que no haya destacado la gran intensidad con la que el equipo compitió frente a Levante y Atlético. Oiga, no seré yo el que le discuta tal verdad. La plantilla hizo gala frente a granotas y colchoneros de esa chispa que todo equipo ha de tener para ganar un partido. Esa chispa que te empuja a llegar antes que tu rival al balón, o a matarlo si se atreve a anticiparse. Agresividad, garra, entrega, pundonor. Podíamos haberlo llamado de mil formas y todos estaríamos en lo cierto. Pero creo que achacar a la intensidad todo el peso de la reacción del club, es simplificar demasiado las cosas.

Y para explicar mi postura voy a remitirme a los datos, a las estadísticas del Valencia al finalizar ambos encuentros.

Valencia - Levante

77% de posesión para los blanquinegros. “Una puta barbaridad” como diría alguno. Pero no os voy a mentir, no le di demasiada importancia a la cifra. La dejé aparcada como una mera anécdota fácilmente explicable teniendo en cuenta la incomparecencia de los granotas en Mestalla. Vamos, que no tocaron bola, por ineptitud, incompetencia, como le queráis llamar. Pero en ningún momento pensé que un Valencia que estaba clínicamente muerto podía haber sido capaz de hacerse con el control del balón por un factor diferente al demérito del rival. Además, gran parte de esa posesión fue ineficaz, no creó ocasiones del gol. Tan solo cinco remates a puerta para un equipo que no soltó la bola en los noventa minutos. Un par de fogonazos en los pies de Piatti y Feghouli -ambos en fase de fenómeno paranormal desde la llegada de Pizzi- inclinaron la balanza por inercia. Ni más ni menos.

Valencia - Atlético

Seamos sinceros. Si dejamos aparte la ilusión y los mundos de Yupi -o de Djukic, que más o menos se montaba la misma película- en que los valencianistas nos instauramos antes de las grandes citas, todos teníamos claro que hace un par de semanas íbamos al Calderón a verlas venir. A colocar los hombres firmes, erguir el cuello y cerrar los ojos esperando que las hostias en forma de gol no fueran muchas. No nos equivocamos demasiado. 3-0 y la cabeza del serbio “a fer la mà”. Pero esta vez era diferente. El “Pizzismo” entraba con fuerza a la ciudad y empezaba a establecer una especie de atmósfera de color rosado en la que todo era posible. Que si el Atleti sigue siendo el pupas y ya le toca fallar, que si este equipo es distinto, que si ya nos toca una alegría. La verdad es que de argumentos futbolísticos no andábamos sobrados, pero no sería sincero si no os dijera que yo pensaba exactamente igual.

Me equivoqué, no ganamos. Empatamos en el 93’, pero Mestalla se dejó la garganta cantando el gol como yo no recordaba. El estadio en pie, aplaudiendo, orgulloso, con una sonrisa enorme pintando la cara de cada uno de los asistentes. Y eso que solo habíamos empatado.

Pero vamos con los datos. 72% de posesión. Sí, lo repito, como decía Guardiola, otra puta barbaridad. ¿La razón? Según los entendidos en la materia, la intensidad. La dichosa y cargante intensidad. Pues nada, hablemos de intensidad. Si hay un equipo que se distingue por su agresividad, por su garra, su entrega y pundonor, por su intensidad, ese es el Atlético del Cholo Simeone. Y ese todopoderoso Atlético que solo ha perdido un partido en todo lo que llevamos de Liga se pudo haber llevado un carro del feudo valencianista si Super Courtois no hubiera aparecido al rescate.

Quizá sea un poco masoca y me guste llevar la contraria a media Valencia, pero tener un porcentaje tan alto de posesión requiere algo más que poner los testículos en el verde. Necesita paciencia, precisión en el toque, fluidez de balón, una correcta colocación, tapar espacios. Lo que viene a ser jugar con cabeza. Porque los huevos sin conocimiento, terminan estrellados, y viceversa. No voy a negar a nadie que la intensidad es algo imprescindible en la práctica del fútbol, pero tampoco me voy a tragar que es lo único que hace falta para ganar partidos. Quizá Feghouli y Piatti hayan resucitado a la par que el juego por bandas, quizá Parejo necesitaba la ayuda del mediapunta para destacar en el centro del campo, quizá Pizzi haya corregido errores de bulto que todo entrenador con un mínimo de experiencia, y que no viniera a Valencia a sacarse el diploma, hubiera corregido. Quizá reducir el juego del Valencia a un incremento de la testosterona sea simplificar.

Ah, esta tarde el conjunto del Turia se enfrenta contra el Celta de Luis Enrique, amigo íntimo de Pizzi, que ya ha declarado en rueda de prensa que espera que su colega “no le toque demasiado los huevos”. Literal, no me invento nada. Yo espero que sean los jugadores los que no se echen la mano al paquete, que con Djukic ya se hicieron bastante los huevones.

LA APUESTA del día

Albacete y Granada cerrarán la jornada 39 de la Liga 1|2|3. El duelo se celebrará a partir de las 21:00 horas en el Carlos Belmonte.

Artículos destacados

Comentarios recientes

¡No te pierdas ni una publicacion! X

Dale a "me gusta" en Facebook
Siguenos en Twitter