Mourinho, el destructor de mitos

Tras enfrentarse a Casillas también ha encontrado víctimas en el Chelsea

En el fútbol los jugadores son aquellas herramientas encargadas de hacer funcionar la maquinaria de un equipo. Los futbolistas tienen la premisa de dejarlo todo en el campo y hacer las delicias de los aficionados con victorias y buenos resultados que catapulten a sus respectivos clubes al estrellato mundial.

Con el apoyo incondicional del hincha y en base a la demostración de sus cualidades y dotes futbolísticas, los profesionales del balompié se alzan en mitos y emblemas fundamentales para unos aficionados que idolatran sus figuras y no desean otra cosa que verles jugar con los colores que representan a su corazón.

Sin embargo, los entrenadores llevan la batuta de una entidad. En muchos casos son los managers de la institución: los que hacen las labores de dirección del equipo, de scouting y departamento de fichajes… Lo controlan absolutamente todo. El técnico es la pieza clave de un puzzle complejo y el que ostenta una mayor autoridad.

Iker Casillas, un caso que todavía arrastra la mano de Mou

Es el caso de The Special One, un hombre que no entiende de jugadores franquicia, de futbolistas emblema y símbolos históricos para club y afición. Los últimos casos se remontan entre el pasado año y lo que llevamos de curso en la Premier League. A José Mourinho no le temblaba el pulso a la hora de dejar en el banquillo al mejor portero del mundo, institución viviente para la Selección campeona del mundo y referencia para su club. Iker Casillas era relegado a la suplencia por Diego López, arquero que fichaba el Real Madrid in-extremis procedente del Sevilla. El exguardameta del Villareal mostraba un nivel extraordinario y encadenaba actuaciones fantásticas. Sin embargo, Casillas no había mostrado debilidad alguna para sentarse en el banquillo. Su lesión propiciaría la contratación de quién, para unas semanas después, sería su relevo y ‘verdugo’ en la portería.

El entrenador de Setúbal llegó a declarar en sus primeros años en el banquillo blanco que no entendía como un portero de la talla de Casillas no tenía un Balón de Oro. Él era el primero en hacer gala de tener uno de los mejores arqueros de la historia y reivindicar el galardón para el meta madrileño. Meses después, Mourinho ya no mostraba la misma admiración para con Casillas. Al salir del Real Madrid en junio sus palabras entonaban un sentido rencoroso y de profundo pasotismo hacia su figura. Lo mismo que Casillas con él. Se evitaban la mirada, las declaraciones subidas de tono entre ambos dejaban a relucir una relación desquiciada y nula. Sería el principio del apagamiento de la varita mágica de ‘San Iker’ tras casi 15 años sin dejar de funcionar.

Ashley Cole, del todo a la nada

Lo mismo sucede ahora con actuales jugadores del Chelsea, club por el que fichó Mourinho tras completar su ciclo en el Santiago Bernabéu. Es el caso de Ashley Cole, jugador indiscutible durante muchos años en el perfil zurdo de la Selección de Inglaterra y pieza básica en el XI Blue desde que en 2006 fichara por el conjunto de Stamford Bridge, tanto con Mourinho como con todos los entrenadores que han pasado por entonces por Londres.

El propio José Mourinho fue quien mayor empeño puso en su día para firmar al lateral. Tras un año de duras negociaciones con el Arsenal –la rivalidad del derbi de Londres se caldea todavía más tras su traspaso- en el mercado estival el Chelsea de Mou se hacía con Cole por más de 10 millones de euros más el pase de William Gallas. The Special One se hacía finalmente con su elegido.

Ahora, como con Casillas, Ashley Cole ocupa la banqueta limítrofe con el graderío de Stamford Bridge. Es el español César Azpilicueta –lateral derecho- el que sustituye en los onces de Mourinho al internacional inglés. El jugador que en el pasado fue objeto de deseo del entrenador y que finalmente ocuparía un lugar destacado en los logros del Chelsea, hoy se ha visto relegado a la suplencia y al ostracismo absoluto por él mismo. Recordemos que, en su etapa en el Real Madrid, los medios nacionales señalaban la posibilidad de que el lateral izquierdo desembarcara en la capital de la mano del técnico portugués.

En sus últimos spots publicitarios, Cole ha respondido a sus críticos y ha dejado algún que otro mensaje entre líneas para su actual entrenador: “¿Hecho? ¿A quién llamas hecho? He ganado 7 copas de Inglaterra, 3 títulos de la Premier League y tengo 105 internacionalidades. No he terminado”.

La actitud de Mourinho con su jugador ha sido diferente que la mantenida con Casillas. Mou declaró recientemente que, aunque no sabe si el jugador de 32 años volverá a su mejor nivel, él está seguro de que disputará minutos porque es un jugador importante para el equipo e incluso ha llegado a pedir la renovación para el lateral.

Juan Mata o Samuel Eto’o, otros casos

El extremo español Juan Mata firmaba en 2011 por el equipo de Roman Abramovich por cerca de 30 millones de euros. Desde entonces, el futbolista asturiano ha sido nombrado en dos campañas consecutivas como mejor jugador del Chelsea por los aficionados y por sus propios compañeros.

Poco a poco, la calidad del jugador zurdo va imponiéndose sobre los demás integrantes de la plantilla Blue y Mata va entrando en la dinámica de Mouninho. Desde que el preparador aterrizara este verano en Londres, el jugador español apenas contaba en sus planes. Fuera de la convocatoria o no disputando ni un solo minuto, el exvalencianista veía como pasaba de ser una pieza clave en los logros del Chelsea –Champions y UEFA, por ejemplo- a ser ninguneado por el de Setúbal, circunstancia que los hinchas Blues le hacían llegar en los partidos como local.

Misma historia para el camerunés Samuel Eto’o. El futbolista de 32 años ponía fin a su aventura por tierras rusas cuando el magnate ruso del Anzhi decidía cortar el desembolso económico para reducir la nómina de futbolistas y salarios. Eto’o, que cobraba 20 millones de euros en Rusia, buscaba a la desesperada un equipo de élite que pagara esta indemnización –o finiquito- y que le garantizara tanto una buena ficha como, porque no, un futuro deportivo interesante.

Ese club sería el Chelsea. Al igual que sucediera con Ashley Cole, José Mourinho defendía la necesidad de contratar a un nuevo delantero que compitiera con Fernando Torres, Demba Ba o André Schurrle. Pese al descontento de la afición –Eto’o declaró en 2005 cuando vestía la elástica del FC Barcelona que antes se ponía a “vender chufas” que fichar por un “equipo patético” como el Chelsea- Mou se hacía con su ansiado ariete, que cobraría una ficha de 7 millones de euros por año.

Pero el juguete nuevo dura poco en las manos del ex de Porto o Inter. ‘Samu’ apenas cuenta ahora para Mourinho pese a jugar de titular sus primeros encuentros desde su fichaje. Ahora son Torres o Schurrle –incluso Demba Ba o William, un extremo- los que están un escalón por encima en las preferencias del entrenador.

Así es José Mourinho, un entrenador cuya figura omnipresente se impone a todo lo demás. ¿Quién será el siguiente?

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