El sueño del Benfica pasa por Ámsterdam

Ganaron su último título europeo en 1962

Benfica, campeón de la Copa de Europa 1962 Benfica, campeón de la Copa de Europa 1962

Fenerbahçe y Benfica disputarán hoy el partido de ida de las semifinales de la Europa League, un encuentro que se presenta en el caso del conjunto portugués como una excelente oportunidad para jugar una nueva final europea. Las águilas de da Luz aspiran a terminar con una maldición que dura más de 50 años...

1962, descanso de la final de la Copa de Europa. El Real Madrid va camino de conquistar su sexto título en la competición, ya que en 45 minutos brillantes de Ferenc Puskas, los blancos han puesto tierra de por medio ante el vigente campeón. Mucho temía el Madrid por el estado físico de los veteranos, los hombres que un año antes habían perdido su primera eliminatoria europea ante el Barcelona. Pero tanto "cañoncito" Puskas, como Di Stéfano o Paco Gento, están brillando a gran altura. En el segundo tiempo sin embargo las cosas cambian, y aquella final se termina perdiendo por el infortunio de los jóvenes. Los errores puntuales de Felo o Miera condenan a los hombres de Miguel Muñoz y originan el resurgir en la segunda mitad de las "águilas" comandadas por Eusebio. El Benfica es de nuevo campeón.

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El relevo se produce y Europa ya conoce a su nuevo rey; un equipo que ha tomado el relevo de forma definitiva en manos de su vecino ibérico. El Benfica de Guttmann celebra en el vestuario la Copa de Europa que terminan de ganar en el Estadio Olímpico de Ámsterdam. Nadie puede imaginar que será la última vez que froten con las yemas de sus dedos un trofeo continental. Lisboa enloquece con la Pantera negra de Mozambique, con Mario Coluna, José Augusto, Simoes... pero los afortunados deberán retener en la memoria el instante porque nunca más volverán a vivir nada parecido.

2013, a 180 minutos del sueño. Los diez kilómetros que separan el Olympisch Stadion del Amsterdam Arena representan para el Benfica el umbral decisivo. Su orgullo como impulsor histórico del fútbol portugués está en juego, y Ámsterdam, sede de la final de la Europa League de este año, es el clavo ardiendo al que quiere acogerse este club convertido en un fósil del palmarés de las competiciones europeas; la afición del Benfica sueña con levantar un trofeo que ha sido talismán para portugal en los últimos años. Si el Real Madrid recuperó parte de su gloria en el Ámsterdam Arena en 1998, ahora es el Benfica quien quiere saldar el 15 de Mayo una deuda con demasiados intereses en el mismo escenario. Finiquitar una hipoteca de 51 años que fue impuesta por Béla Guttmann y su maldición.

Tras salir del Benfica y proclamar que el club no volvería a ganar nunca un título europeo, Guttmann se marchó un tiempo a Uruguay, donde entrenó a Peñarol. Aquella fue una de las paradas en la cosmopolita trayectoria del técnico húngaro. A Béla Guttmann difícilmente podía asustarle la decisión de un grupo de ejecutivos que se negaban a darle lo que él consideraba justo. La directiva del conjunto portugués, embriagada de éxito por las dos Copas de Europa conquistadas, subestimó la valía del entrenador que les había llevado a ser campeones.

Guttmann había abandonado Hungría a los 21 años. Su condición de judío guió su destino y le obligó a adaptarse a situaciones no imaginadas. Tras unos años en Estados Unidos volvió al viejo continente para comenzar su longeva carrera en los banquillos. El prometedor técnico magiar se convirtió a la vez en leyenda y pesadilla de la historia del Benfica, ya que desde su salida del club, los lisboetas han sido derrotados en todas las finales europeas que disputaron.

El primer revés llegó al año siguiente, en 1962-63. De la mano del chileno Fernando Riera, el Benfica se plantó de nuevo en la final de la Copa de Europa. En el mágico Wembley esperaban llevarse la tercera, pero ese día estaba reservado para el que el fútbol italiano celebrase su primer triunfo. El Milan provocó el primer disgusto. Dos temporadas más tarde llegó una nueva derrota, esta vez ante el Inter en el estadio de San Siro. Los portugueses exigieron cambiar la sede del partido, pero su queja fue desestimada. Y habría más desesperación antes de terminar la década de los sesenta. En 1968 la final de la Copa de Europa se jugaría en Wembley, como la de este año. El rival del Benfica fue el Manchester United de Charlton y Best. Los dos equipos jugaron de poder a poder, fue un encuentro disputado que representaba la última oportunidad de reinar en Europa para varios de los jugadores que se proclamaron campeones años atrás.

El 4-1 final hizo justicia porque coronó al mejor equipo, pero no representó la lucha que se vio sobre el césped del recinto londinense. Los goles de George Best, Brian Kidd y Bobby Charlton en la prórroga permitían al fútbol inglés ganar su primera Copa de Europa a costa de un Benfica que ya acusaba de manera notable su maldición.

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En la Copa de la UEFA 1982-83, el Benfica realizó una sensacional campaña dirigido por Sven-Göran Eriksson. Sin embargo, el Anderlecht volvía a establecer un lunar negro en el historial portugués. Desde las palabras de Guttmann era la cuarta final con derrota, pero no sería la última. Fue en la Copa de Europa nuevamente donde el dolor se hizo más persistente, el lugar en el que la herida del Benfica sangró de forma definitiva.

El PSV de Hiddink, en el que jugaban Koeman, Gerets o Soren Lerby, se proclamó campeón de Europa sin ganar ningún partido a partir de cuartos de final en 1988. Empataron los cinco encuentros y se llevaron el título por penaltis. Un error del futbolista del Benfica Veloso les daba su primer y único título en la competición.El último disgusto llegaría en Viena en 1990. Esta vez fue el Milan de Sacchi quien se impuso en una final que no contó con brillantez, pero cuyo resultado tuvieron que asumir los aficionados del Benfica. Hubo quejas por el arbitraje, pero sobre todo muchas lágrimas.

La maldición europea de las águilas parece no tener fin. Ni siquiera pudieron estar presente en la final portuguesa disputada en Dublín hace dos temporadas en la Europa League, el Braga se lo impidió. 6 finales, tropiezos de todos los colores y la sensación general de que el fútbol europeo está en deuda con uno de los clubes históricos de la Copa de Europa. Dentro de pocos días sabremos si aquel título conquistado en Ámsterdam en 1962 tiene continuidad y la ciudad de los canales se convierte de forma definitiva en cómplice del sueño del Benfica.

LA APUESTA del día

Tenerife y Athletic de Bilbao disputarán mañana martes, a partir de las 21:00 horas, un nuevo encuentro de la Copa del Rey

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