David Bentley, el inglés de Rostov

El ex jugador del Tottenham se ha marchado al fútbol ruso

David Bentley, con el FC Rostov David Bentley, con el FC Rostov

David Bentley se ha convertido en el protagonista de uno de los movimientos más exóticos del mercado al marcharse cedido al FC Rostov de la liga de Rusia. Después de llegar a ser internacional con Inglaterra y brillar en la Premier League sufrió una decadencia que le ha llevado hasta su aventura rusa.

“Nada más bajas del avión, tenía francotiradores y ametralladoras delante de nosotros. Es otro mundo, es otro fútbol. Están allí para defenderte, para protegerte, pero es una experiencia interesantísima”. Descripción impropia del fútbol inglés, de un contexto británico o de cualquier entorno que un jugador de élite occidental, hubiera imaginado tener que afrontar. Cuando tus fuerzas dejan de acompañarte, tus piernas no logran recuperar su mejor energía y la cabeza hace tiempo que abandonó un estado de confianza, toda estrella cae. Difícil precisar los motivos, imposible encontrar detalles, pero la simple palabra que describe sus primeras horas en suelo ruso, son suficientes para encontrar romanticismo puro por su desgracia.

La de una estrella marchita de una Premier que lo alzó a la cima, que lo situó en la selección inglesa y que pagó cifras de oro por encumbrarle hace no demasiado. Hoy, ese chico de Peterborough que se crio en el Arsenal como una de las promesas wengerianas, que encontró su explosión en Blackburn gracias a su enorme pegada y cuyo guante aniquilador en su pierna derecha le sirvió para llegar al Tottenham tras un pago de 20 millones de euros, es el primer jugador inglés en jugar en la ‘otra’ Premier, la Russian Premier League. Viviendo una nueva dimensión, asumiendo el fracaso de una carrera decepcionante y huyendo de estereotipos que destrozaron su credibilidad, David Bentley es un inglés en Rostov.

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El centrocampista diestro, que vistió siete veces los colores nacionales y lleva años absolutamente arrinconado y sin reacción (ha pasado sin regularidad alguna por Birmingham o West Ham tras no ser capaz de encontrar hueco en los Spurs), fue comparado en su día con David Beckham por la capacidad de administrar y generar centros perfectamente medidos con una magnífica y precisa pierna derecha. Cualidades inocuas, absolutamente olvidadas y, sobre todo, de una versión que jamás volvió a aparecer, como si de una terrible sombra hubiera impulsado su carrera hacia un caos inevitable. Podría haber concretado aquellas sensaciones positivas en los mejores clubes ingleses, podría haber jugado fases finales con los Three Lions y podría haber ayudado a las metas de Champions que buscaron en el norte de Londres con su inversión (la que aún pagan porque le quedan unos meses de contrato desde que llegó al club hace cinco temporadas. Pero en un doloroso proceso de pérdida de prestigio, ha terminado por admitir que la mejor de las soluciones era huir.

Por ello, pese que tenía cinco ofertas de cesión para haber seguido transitando como nómada perdido por clubes ingleses, decidió aceptar la única que le permitió limpiar su cabeza, encontrarse con la realidad de un fútbol diferente y abrirle mentalmente tras años de caos moral. Por ello, “en cuanto sonó el teléfono desde Rostov, no dudé en reafirmar que me apetecía”, usando las amistades que el fútbol londinense le había proporcionado para informarse, pues “hablé con Pletikosa, Corluka y Pavlyuchenko, que conocían el campeonato, el tipo de fútbol y la ciudad de Rostov de jugar aquí”. La solución, tan drástica como exótica, le convertía en el primer inglés en jugar en Rusia, aunque él prefiere pensar que “aquí están algunos de los mejores técnicos del mundo como Slaven Bilic, Guus Hiddink y Fabio Capello”, con lo que “el fútbol ruso está intentando invertir con los mejores y es un campeonato mucho más fuerte de lo que creemos en Inglaterra”.

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Hace unas semanas, mientras su contrato querría que estuviera jugando con el Tottenham ante el Aston Villa en White Hart Lane, Bentley y su nuevo club, afrontaba uno de los partidos más delicados del mundo para un jugador profesional, el que les obliga a visitar Chechenia para enfrentarse con el Terek Grozny (a 2.000 kilómetros de Rostov y zona de incontables problemas bélicos, aún reducido a ruinas tras años de guerra entre los separatistas locales y las fuerzas rusas). Todo estaba planeado hasta el más mínimo detalle pues cualquier sorpresa puede resultar fatal. Nada sorprendente para los habituales de la Premier Rusa y para cualquiera de sus compañeros, pero no para un Bentley que acabó sorprendido con lo que puede representar un único partido de fútbol en un contexto como el checheno.

"Definitivamente fue algo que no he experimentado antes”, aseguraba el inglés, ampliando sus sensaciones en unas declaraciones sin parangón posible: “Volamos a Chechenia sólo 45 minutos antes del encuentro, fuimos al estadio, salimos corriendo del túnel y nada más terminar el partido, en menos de media hora ya estábamos en el aeropuerto para volver. El viaje en coche fue otra cosa. Había tanques en las calles, francotiradores del ejército en cada sección transversal y un convoy de cuatro coches que rodeaba al entrenador del equipo para asegurarse de que estaba bien. Lo más curioso de todo esto es que lo disfruté de una manera extraña. Siendo un niño de Londres como soy, nuca había visto nada como esto y me quedé asombrado cada segundo. Tengo un aprecio mucho más amplio ahora por mi país, pero también por los que aquí siguen queriendo jugar al fútbol. En realidad no se dan cuenta de lo afortunados que somos”, destacó Bentley, un inglés típico en un entorno atípico.

LA APUESTA del día

Tenerife y Real Oviedo se medirán en la jornada 40 de LaLiga 1|2|3. El duelo se jugará a las 18:00 horas en el Heliodoro Rodríguez.

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