Europea League: Las cinco decepciones de curso

Repamos los fracasos más sonados de la competición

Ayew con el Olympique de Marsella Ayew con el Olympique de Marsella

La reunificación de criterios, horarios, premios y, globalmente, un cambio drástico en el formato, eliminó la extinta Copa de la UEFA para abrir paso a la vanguardista Europa League. El máximo organismo europeo quería dotarla de mayor cobertura informativa, más igualdad, mayor número de clubes de similares condiciones y, sobre todo, auparla en una nueva vida que la impulsara económicamente con patrocinadores de gran enjundia para situarla más cerca de la ‘hermana’ Champions League. Y aunque la distancia sigue siendo amplia, sí es cierto que la reforma engendró nuevos valores e intereses e una Europa League que parece ahora el perfecto trampolín para clubes con poderío y buenas premisas deportivas. Y es que los últimos campeones (tanto de UEFA como del nuevo torneo), han logrado progresar desde su título continental y han mejorado sus pretensiones de futuro empujados por el apoyo financiero-moral del trono europeo.

Sin embargo, a la hora de valorar los posibles favoritos o al menos, clubes que sí deberían estar luchando por lograr trepar a las últimas fases, siempre existen desagradables decepciones con el paso de las primeras jornadas. Lejos de sentir que la competición puede impulsar sus proyectos en Europa y así dar varios pasos al frente en sus metas de crecimiento continental, muchos han caído ante la presión ‘extra’ de sus objetivos ligueros o, directamente, han preferido especular en exceso con rotaciones y movimientos en su plantilla que evitaran cansancio de los teóricos titulares. Esas especulaciones se pagan cuando el nivel global de la competición, como es el caso, se equilibra, mostrando quizás el torneo con mas equidad mundial de la actualidad. De todos los clubes que dejaron pasar su oportunidad, destacamos cinco casos concretos de decepciones en esta Europa League.

Olympique de Marsella: El fútbol francés lleva muchísimos años sin asomarse a la élite de una final europea y precisamente el OM, primer campeón de Europa galo (1993), vuelve a ser su principal decepción del curso en una competición que nunca ganó. Cierto que los de Elie Baup han perdido tantas estrellas en los últimos años, que su reorganización ha sido mínima, dejando una plantilla no solo corta de efectivos sino excesivamente inexperta y sin alternativas más allá de un once dudosamente competitivo en citas clave. Ya eliminado, tendrá que atravesar una última jornada sin ninguna motivación tras una única victoria europea en una campaña que, de nuevo, será altamente complicada en el Velodrome. Sus metas van dirigidas en otra dirección, aunque saltarse la opción continental vuelve a ser un delito que merma aún más su caché ante clubes que lo superan curso tras curso desde atrás.

PSV: En un grupo incluso más accesible, el siempre atractivo fútbol ofensivo del cuadro de Eindhoven debía haber aspirado a seguir luchando hasta fases finales. Sin embargo, pese a no tocar demasiado su plantilla y sí pretender tener presente la opción de avanzar en Europa, su decepción radica en una falta de competitividad alarmante que se puede extender a toda la Eredivisie (fracaso absoluto). Más aún si hablamos del otrora campeón (1978) y de un grupo capacitado para ser una de las atracciones por estilo, ideas y contexto dentro del organigrama continental. Un nuevo fracaso mayúsculo que arrastrará todo el curso Dick Advocaat y que, en año de centenario del club, solo podrá remedir y hacer olvidar con el titulo liguero holandés.

Udinese: Peleado con una lucha interminable hacia la Champions League, los intentos del club de Friuli han sido en vano estos últimos años donde ha caído siempre en fases previas de manera llamativa (este último curso no se clasificó por un fallo en un lanzamiento de penalti a lo ‘panenka’). Su premio de consolación es una Europa League que nunca ha sido tomada demasiado en serio por los clubes italianos (solo hace falta ver la dinámica de fracasos que suman en esta competición estos últimos años), donde la especulación con una plantilla muchísimo más corta que el resto y la necesidad de afrontar duelos con jugadores excesivamente jóvenes, motivó que el equipo del norte de Italia decidiera desde muy pronto, no mostrar motivación alguna para seguir adelante. Un claro caso de ostracismo en estos jueves que casi se interpretan como una ‘molestia’ para sus premisas y objetivos anuales.

Twente: Dentro de esa inestabilidad competitiva de la Eredivisie, alarmante en un curso donde quedan huérfanos de clubes en Europa (a expensas de si el Ajax es tercero en su grupo de Champions y pudiera llegar ‘rebotado’), la decepción es aún mayor en el equipo de Enschede. Encontró el mayor éxito de su historia hace tres años, cuando el humilde, silencioso pero atractivo trabajo elaborado sin focos en la última década, encontró por fin premio a tantos acercamientos para luchar en la cima. Desde entonces, había mejorado su rendimiento en Europa y se había convertido en propuesta clave para el título en la Eredivisie. Debía ser alternativa hasta el final por haber reconducido su regeneración por la vía adecuada y porque lleva años de un estricto-regular trabajo de base, que lo han convertido en el equipo más hermétido y menos ‘holandés’ de su país en la propuesta. Pese a todo, su fracaso es mayúsculo y la única respuesta de Steve Mclaren puede ser volver a reinar en Holanda.

Sporting Portugal: Renovación constante de vestuario, caras nuevas, sistemas tácticos, entrenadores desquiciados y un global ‘podrido’, que empequeñeció a los sportinguistas hasta llevarlos al papel de reparto del que ahora pretenden evadirse. Llevan años, muchísimos (desde su gran 2003), metidos de lleno en una crisis brutal de la que ningún proyecto es capaz de sacarles y en Europa las vergüenzas empiezan a ser demasiado dolorosas. Colistas de su grupo, sin haber tenido opciones en ningún momento y a nada menos que quince puntos del liderato en Portugal, el equipo de Vercauteren (por ahora, solo por ahora), es incapaz de mostrar solidez o regularidad en premisas que perdieron identidad y jamás volvieron a brillar. Siguen siendo el león asustadizo.

LA APUESTA del día

Holanda y Alemania disputarán un partido clasificatorio para la Eurocopa. El duelo se jugará a las 20:45 en el Johan Cruijff Arena.

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