Gerd Muller, el infalible delantero que alcanzará Messi

El alemán ostenta el récord de más goles marcados en un año natural

Gerd Muller Gerd Muller

Leo Messi está a sólo tres goles de igualar a Gerd Muller como máximo goleador en un año natural en partidos oficiales con 85 tantos, las espectaculares cifras del argentino le permitirán superarlo restando todavía varios encuentros para que finalice 2012. Muller fue el genio alemán del gol en los años sesenta y setenta, un "killer" al que el simple hecho de hacer mención, estremece las redes de las porterías de media Europa.

"Ni siquiera sabe jugar al fútbol. Solamente se pasea cerca del área y marca goles".

Un seguro de vida, la verdadera garantía dentro del área, el cazagoles por excelencia. Su tren inferior era tan poderoso que no necesitaba ornamentos técnicos para ponerse en funcionamiento. Fuerte y robusto, pero elástico como el mejor de los gimnastas. Disfrutaba de un remate de cabeza demoledor, muy certero pese a no llegar al 1.80. Era un experto de la anticipación en el área pequeña, listo en el desmarque, siempre preparado para salvar a su equipo en la acción más insospechada. La frase citada arriba de este párrafo pertenece a la atleta Heide Rosendahl, cuyas tres medallas olímpicas en Munich 72 no le bastaron para ser elegida mejor deportista del año en la RFA; un delantero conocido con el apodo de "Torpedo" le alejaría de tal honor.

Firmaba cifras escandalosas desde hacía años en la Bundesliga, rozaba los 30 goles, a veces los 40… el Grunwalder Stadion y más tarde el Olímpico de Munich se entregaban cada fin de semana al acierto y la suerte del contundente Gerd Muller. En 1971-72, Muller certifica números explosivos, 85 goles en un año natural que significaban un récord nunca visto. Actuaciones como los cinco tantos que marcó ante el Omonia Nicosia (Leo Messi también lo hizo frente al Leverkusen) en los octavos de final de la Copa de Europa 1972-73, elevaron sus cifras, acercándolas a la centena antes de fin de año. A Messi le sobrará casi un mes para igualar los goles del alemán.

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Para cualquier deportista que ostenta un récord, conocer al heredero de su marca representa una guerra psicológica que conoce dos estados: alegría y resignación. El día que se pierde un récord legendario, se escapa parte del mito del pasado. Pocos lo admiten impulsados por la diplomacia y la educación; felicitar al nuevo recordman es tarea obligada ante los medios, igual que reconocer como una gran alegría tener por fin un sucesor. Pero cuando un registro consigue traspasar el tiempo y resistir décadas, es debido a que el autor del mismo reunía todas las condiciones para ser calificado como una estrella de su disciplina, y a las estrellas por regla general les gusta ganar, ser los mejores siempre. Llegar segundo o sentir satisfacción por pertenecer a una lista que ya no lideran, no tiene sitio en el decálogo de principios de los número uno, y por tanto perder un récord suele ser una mala noticia, aunque se produzca 40 años después como en el caso de Muller. Pero a pesar de ello, campeones como Messi engrandecen el valor de una proeza, ya que a la dimensión de la hazaña cabe añadir valores humanos difíciles de encontrar en algunos astros del deporte; hasta Muller, desde su más que segura pérdida del puesto de honor, debe reservar un lugar para el aprecio a Messi. Su récord será cedido con honor y justicia.

Y es que cuando Muller marcó sus 85 goles, ya podía ser definido como el mejor delantero del continente, pero todavía no presumía del palmarés que posteriormente acumularía, le faltaba el mundial y la Copa de Europa. Tenía dos años más que el argentino actualmente, 27, pero también por eso hay que valorar la rentabilidad que sacó a sus goles en las temporadas posteriores a su particular récord. Un tanto suyo ante Polonia en la Wasserschlacht von Frankfurt (la batalla del agua) dio la clasificación a Alemania Occidental para la final de la Copa del Mundo de 1974, y otro gol del "torpedo" permitió vencer a la Holanda de Cruyff, esta vez en Munich en el partido decisivo de ese campeonato.

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En la Copa de Europa de clubes, trofeo que se le resistió hasta bien entrada su carrera, Muller fue vital en los tres entorchados conquistados por el Bayern. Como Messi, fundió al Real Madrid en una semifinal europea, la de 1976. El partido final ante el Saint- Éttiene fue uno de los pocos encuentros importantes en los que el bombardero germano no marcó, pero como decimos, en la penúltima ronda cazó tres pelotas que dejaron en la cuneta al Real Madrid de Miljanic. Muller era un cazagoles imparable, diferente a Messi ya que no tenía la participación en el juego del argentino, sin que sus equipos notasen en exceso esta carencia. Él perseguía balones para subirlos al marcador, y como muchos afirmaron, lo hacía de una forma tan natural que parecía sencillo.

En 1975, antes de la segunda final de la Copa de Europa que el Bayern jugaría, Brian Glanville (uno de los periodistas e historiadores más influyentes de la historia) dijo acerca del encuentro: "si fuera una eliminatoria a doble partido apostaría por el Leeds, que ha realizado una mejor temporada y se ha recuperado del tempestuoso y conflictivo mandato de Brian Clough, pero el Bayern tiene a Beckenbauer y Gerd Muller, y pese a nuestro respeto por Johnny Giles y Billy Bremner, no creo que el Leeds tenga ningún hombre de la misma talla".

El Bayern ganó, quitándole la Copa de Europa al conjunto de West Yorkshire, ayudado por el colegiado eso sí... pero como siempre, Muller marcó finalizando una acción de contragolpe del Bayern. No era novedad, sino algo habitual en los grandes campeonatos de la última década. Muller marcó casi 1500 goles sin distinguir amistosos de partidos oficiales, cifras que hicieron temblar a estadísticos y que quedaron fijadas en el horizonte, a la espera de que apareciese un talento capaz de disputar parcialmente esos números.

Ese hombre llamado Leo Messi ya desea romper el siguiente récord y volver a enfrentarse a la portería. Una gran actuación en Brasil 2014 debería situarle más cerca de Muller en el historial de goleadores de la Copa del Mundo, aunque parece improbable que el argentino pudiera llegar a sus cifras en fases finales, este récord no lo alcanzará. Sus actuaciones hasta el momento en el campeonato fueron decepcionantes en comparación a los momentos brindados con su club. Por todo ello, una buena actuación en el próximo mundial se antoja vital para hallar el lugar definitivo de Leo Messi en el cartel de estrellas de la historia del fútbol, pero mientras tanto podrá presumir de 2012, el año en el que Gerd Muller quedó atrás.

LA APUESTA del día

Fluminense y Ceará se medirán en la jornada 10 del Brasileirao. El duelo se celebrará a partir de las 01:00 horas, en Maracaná.

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